a - ISLA (miento) 01

Varios Autores

Cómo ha de ser un fanzine que surja de la ampliación de las políticas de aislamiento social, de la normalización de los computadores toxicómanos. Cómo ha de ser la poesía si desea sobrevivir a un huésped mononeuronal que tiene que usar lo distante sin que eso implique que en el proceso acepte lo robótico absoluto. Cómo ha de comunicarse el artista de vanguardia en las trincheras. Ya lo veremos.  Habrá que repensar y transformar lo virtual y artístico ya no en un mero síntoma (mi adorada Trilce ya trabajó un inspirador fanzine con ese nombre), sino en una plausible cura.

a - ISLA (miento) 02

Varios Autores
Prólogo de José Natsuhara

Un gran mono dorado se sienta en las aceras de los países olvidados de la región de las locuras (Transilvania es un paradero ubicado en un cerro del Perú). Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. ¿Se puede culpar al Ministerio por no reconocer que el chatting y la celeridad de la informática son idiomas intraducibles en las páginas de los libros de poesía académica, o en las anemias de las recientes propuestas juveniles exportadas a diestra y siniestra por los eclesiásticos de la verbigracia?

 
No es compatible una escritura que represente la voz de esta era, si es que no se recomponen (radicalmente) las herramientas mismas de la poética. Estas circunstancias posmodernas han arraigado una repetición del sistema expresivo heredado. Señores y señoras que se proclaman los nuevos profetas, son leídos del mismo modo material y dinámico con el que se leía a los clásicos en la etapa industrial. Peor aún, los críticos los comprenden, y los analizan desde las mismas vetustas chatarras con las que ya antes desgranaban -al en algún momento incomprensible- Shakespeare. No se han percatado, parece, que precisamente la esencia (y contenido) del Hoy se encuentra en sus formas aún intraducibles.


El arte ha auspiciado así las décadas del autoengaño. Los murales que en los museos galopan el intento de lo novedoso. Código HTML, referencias a memes, menciones a canciones de trap entre explicación y pachotada. ¿De qué sirve ello, si el cuadro no está en el hiperespacio, si la reproducción del producto no se comporta como una transacción de bitcoins, si las dinámicas de los círculos de influencia y adulación mutua no han sido cuestionados de la misma manera como se han puesto en jaque los medios televisivos y radiales? La inapelable lúcida trasnoche que nos conmueve y confronta siendo ya el 2020, es que el software y el hardware de la creación estética no han experimentado una revolución acorde a la de la vida que nos circunscribe. 
A lo mucho que se ha aspirado, es a la implementación de un ejército de egomaníacos travestidos de modernidad. Acaparadores de papel higiénico y reseñazgos. Y son ellos los que nos han legado lo que ha estado a su alcance: No frescas obras de arte, sino un cosplay  barato de la realidad internacional.


El mono está tecleando. El mono se duerme a la sazón de la salvaje alambrada que nos confina a nuestros propios platos y problemas. ¿El mono era un humano caído del cielo, o es el humano un cielo proverbial, un flexible peludo adaptándose al tiempo de los misiles sónicos y la cerveza por Amazon? Esta caravana de impulsos y saciedades, esta liquidez en la que la especie ha mudado la piel en la simpleza de lo subjetivo y bizarrro, este mojón insustancializado ha de encontrarse quizás con la soledad espartana, con el ambiente sincero y familiar en el que se fundan las sagaces espadas. 


Tenemos que hallarnos en una situación creadora que nos permita expresar los gritos de horror y de placer, los aleluyas, cocinar apropiadamente junto a la mente colmena, e instalarnos plenos y sobrios en los búnkers calientes del purísimo amor. 

*******


Cómo ha de ser un fanzine que surja de la ampliación de las políticas de aislamiento social, de la normalización de los computadores toxicómanos. Cómo ha de ser la poesía si desea sobrevivir a un huésped mononeuronal que tiene que usar lo distante sin que eso implique que en el proceso acepte lo robótico absoluto. Cómo ha de comunicarse el artista de vanguardia en las trincheras. Ya lo veremos.


Habrá que repensar y transformar lo virtual y artístico ya no en un mero síntoma  (mi adorada Trilce ya trabajó un inspirador fanzine con ese nombre), sino en una plausible cura. 


En honor a todo lo anteriormente suscrito: Salve la poética de la cuarentena. Salve su multiplicidad filosa que parte el pan y los cuerpos. Salven las nuevas fórmulas matemáticas, los descubrimientos de la ciencia rítmica, el combate de lo ajeno y de lo descartable, la progresión tremebunda de la gratitud y el cuidado a través de la pantalla convertida en un beso.

 

José Natsuhara. Pucusana, Perú, 2020 
(sentado de pana tomando una Inka Kola)

a-ISLA(miento) 1