La Guerrilla Elegante

José Natsuhara

La Guerrilla Elegante es la primera entrega de un proyecto total que tomará más de 50 años. Un camino estético zen. Un puntapié a la sociedad líquida de zombies y zancudos que huyen del oficio, del honor, de la verdad y de los insecticidas. O también el manual espiritual y práctico para limpiar el corazón y el condado de serpientes, de corruptos del marketing, de poetas franeleros y endogámicos. El terreno que con elegancia se ha ido arando para su lectura el día de la cosecha. El canto a la vida más allá del espectáculo. El impredecible match point.

1/1

La Guerrilla Elegante
José Natsuhara

Prólogo de Nelson Gutiérrez:

José Natsuhara, el tenista de las palabras:

El jovencísimo me confiesa, alejados de la ciudad y de sus neuróticos peleles, que la vida lo ha sorprendido con una tarea que cae a sus manos como un racimo de piernas o un martillo de guerra. Que este no es un juego inocente. Es el Wimbledon y él es el tenista de las palabras. Yo doy fe de ello, atestiguo, aviso al público y a los amargados, que existen cuarenta y algo poemarios que conforman de momento un Corpus Christi, los proyectiles ordenados cual arañas en un baúl titulado Kensei con crayolas, víctimas y duelos de pistolas al amanecer. Lo que te hace pensar que es un demente, un monje o las dos cosas y que su drive es imparable como el sueño de la realidad y la realidad del sueño. Ser invencible bajo el cielo. Este es el objetivo del autor y de su obra. La Guerrilla Elegante es la primera entrega de un proyecto total que tomará más de 50 años. Un camino estético zen. Un puntapié a la sociedad líquida de zombies y zancudos que huyen del oficio, del honor, de la verdad y de los insecticidas. O también el manual espiritual y práctico para limpiar el corazón y el condado de serpientes, de corruptos del marketing, de poetas franeleros y endogámicos. El terreno que con elegancia se ha ido arando para su lectura el día de la cosecha. El canto a la vida más allá del espectáculo. El impredecible match point.
 

Nelson Gutiérrez, La Paz.