Oh! Dios cabeza de escopeta!

José Natsuhara

El presente poemario involucra una colección de los poemas que escribí en mi pubertad, más específicamente entre los 11 y 14 años de edad. Poemas tempranos que muestran mi sincera creencia en encontrar la iluminación por medio de la escritura, así como mi eterna denuncia a los grandes escenarios poéticos en los que el genio o es humillado o es simple y llanamente saboteado con la indiferencia.

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Oh! Dios cabeza de escopeta!
José Natsuhara

Prólogo de José Natsuhara:

Hágase La Voz para el Silencio
[Carta dirigida a Hassan I Sabbah, líder de la secta de sabios del hachís. A propósito de un movimiento imaginario que estoy en capacidad de hacer real]

La neblina de Lima, con su humedad y smog, nos hace recordar las nubes que cobijan los nidos de águilas en la fortaleza de Alamut. Estos aires cargados de fresco, rodeados por el hervor de un apetito insurrecto que conoces muy bien y que respiras con ternura y respeto.


Precisamente hoy, gracias a nuestros pulmones citadinos, decidimos internamos en éstas profundidades de tu castillo sin temor de ser heridos por la decepción de ver a un padre o por los enemigos que desde ya, se arrastran a las afueras del Gran Mercado Negro de la estafa.


Hemos emprendido así un viaje exótico y bastante común. Agazapados a las paredes eternas caminamos en el sigilo, jóvenes violentos del silencio. Y en nuestro camino vemos los rostros soñolientos de los integrantes de tu Secta de Asesinos - ¡Oh Sagrada influencia! - cada uno de los cuales descansa bajo las columnas del Jardín de las Delicias.


De esta manera hemos llegado hasta usted, gran vejestorio de la montaña, para regalarle esta nunca humilde carta que de seguro, su cuántica eminencia, ya aguardaba con un vaso de buen vino.


Dado que no somos tan pacientes como para tener más formalidades, y mucho menos ante los nuevos lectores del vete al desvío, vayamos a la carne de esta vulgaridad elegante.


Como usted sin duda sabrá existen infinitas versiones de Hassan I Sabbah a las que pudimos dirigir estas palabras.
 

Una versión por cada mito cincelado por la humanidad, sean grupos enemigos o aliados rebeldes. No obstante, como una cuestión de hecho, nos dirigimos a Usted en específico. Está de más preguntar el por qué y no pretendemos aquí hacer un repaso de las teorías multidimensionales.


Esto va a ser más bien inmediato y reconocerá su afinidad con el proyecto al instante mismo en el que desarrollemos ante sus ojos los dos puntos cruciales del mismo: Primero, una sucia y viva interpretación sobre el arte posmoderno, especialmente la poesía; y Segundo, nuestra propuesta poética frente a tal panorama-encrucijada.


No se alarme demasiado si a un dirigente de barrido le hablamos de poesía sin más. Es verdad que se ha dedicado al asesinato político; pero si ha podido apreciar los textos de su buen amigo, el poeta Omar Jayyam, podrá observar con facilidad la tesis que le presentamos bajo este manto contraindicado. Su carácter va más allá del mero salto terrorista en calles tangibles. No dudamos entonces que verá con claridad que sus propias palabras, sobre todo las que mencionó antes de morir, eventualmente, se terminan vinculando con ambos puntos a tratar. Esperamos con ansias que tras esto, usted acabe por reconocerse, simultáneamente, como influencia e influenciado.


1. La poesía ha ido rigiéndose bajo una falacia descriptiva. Efectivamente, sus lecturas de anarquistas epistemológicos dieron en el blanco. Parafraseando la miga, diremos que el progreso más allá de la palabra desnuda es una mera ilusión que ha sido tomada por las personas más razonables como algo meramente didáctico.


Hemos observado que a lo largo de la historia los hombres han creído que el arte progresa. Así, para que se ría un poco, le hacemos recordar que nuestros trabajadores han desarrollado una curiosa serie de ismos, paridos como peldaños en constante ascenso. Y el sistema funcionaba de la siguiente manera: los ismos más recientes se colocaban por encima de los ismos más antiguos. Se vanagloriaban de su juventud y se proclamaban como elegidos, devoraban con sumo placer a sus ancestros. Finalmente, este acto de ego y canibalismo tan solo derivó en el castigo merecido de todo ímpetu subjetivo y necio vestido de racionalidad: el Caos (en el sentido negativo)


Actualmente vivimos en un gran hoyo donde todos los escalones, incluso los de reciente creación, gravitan. Es la muerte de la dirección, es el libertinaje absoluto-idiota en donde todo es arte y arte de calidad. En esta lucha por la supervivencia surge una enfermedad aún mayor. El arte cae en retórica para justificarse frente a otros, necesita de lugares en los cuales (al precio de la domesticación) puede llegar a más público, debe exagerar para sorprender los órganos de percepción atrofiados de los espectadores. Los espectadores ya no caen de rodillas ante el él, solo se detienen un momento para ver si es el artista se prende fuego ante sus ojos, y luego prosiguen su camino hacia otro museo. ¡Y qué decir de los artistas! ahora no son más que monos saltando por un aplauso. Han creado una obra que es tan ególatra, débil y artificial como ellos mismos.


2. ¿Qué proponer? Nuestro movimiento pretende aprovechar lo mejor de esta matriz caótica que no contempla el progreso. Del Caos podemos tomar las armas de la creatividad flameante, el anarquismo en tanto método, la expansión de la poesía más allá de la poesía. No obstante debemos confesarle que estamos disgustados con el carácter simplista de Todo es Arte y Todos somos Artistas, porque hay tanta basura acumulada en las calles que cuesta caminar con delicadeza. El Caos es utilizado para justificar la poca higiene y esto es sin duda una ruta bastante incómoda, hasta para los que desean sinceramente ser incómodos radicales.


Para recuperar la seriedad y eliminar el circo, sin que esto quiera decir renunciar al caos creativo, hemos optado por devolverle al poeta su estatuto mágico. El poeta para nosotros es un sacerdote que vincula planos, sus poemas no son un mero entretenimiento. No hay hombres más peligrosos que los poetas pues no hay magia más fuerte que el uso correcto de la palabra. Deseamos honestamente, que los que no practican el oficio piensen dos veces antes de entrar y escuchar a un sacerdote mientras metaprograma la realidad a su gusto, no como un pequeño Dios, sino como un programador en contacto con una gran Mente Viviente a la que no le incomoda la creación de la creación de la creación.


Para ser sacerdotes debemos intentar fervorosamente alcanzar la iluminación. El poeta es un ser humano en camino a la comunión con su propia alma y con el alma del Todo. La herramienta para tal camino es la poesía ejercida como ritual, como medio para hackear la realidad. Pero esto no es todo, practicando con el lenguaje, con la magia, con la metaprogramación; el poeta paulatinamente dependerá menos del lenguaje poético. ¿Es posible concebir una poética que pretenda acabar con la poesía, tras ejercitarla? Sí. La conciencia del lenguaje es arrojar la escalera una vez la hayamos usado para escalar hacia la naturaleza, desnudos y receptivos, y un poco furiosos, lo suficiente como para una vez allí pensar en quemar un nuevo sistema. 


Éstos son pensamientos que ponemos en práctica. Esperamos que haya disfrutado de nuestras estratagemas y de nuestros corazones furibundos y santos. Esperamos su cordial respuesta por este mismo medio, ojalá que pronto. Finalmente, gran amigo, no tenemos ningún reparo al anunciar el retorno del druida, el silencio tierno y la creatividad flameante del Caos. Esta no es una verdad, es tan solo la postura más viva y abierta que pudimos encontrar en nuestra juventud.


Y como usted ya intuye: Nada es verdad. Todo está permitido.

 


José Natsuhara (14 años de edad)