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Babylon: ¿Cuál es el mal primigenio? | Versailles Anime #09


Versailles Anime #09, una columna de Francisco Maldonado

Este artículo contiene SPOILERS del argumento de Babylon. Estas revelaciones no te arruinan la experiencia de ver la serie, ya que es impactante con o sin spoilers, pero la advertencia no está de más.


Por motivos que desconozco este anime decidió retrasar sus últimos episodios, se estrenó en 2019 pero no fue hasta este año que emitieron los que concluían esta historia. Babylon impactó con sus ocho primeros capítulos y no dejó a nadie indiferente con sus últimos cuatro. Mientras lo veía, me di cuenta de que disfrutaba de verlo como en muy pocas ocasiones, y esto solo se acentuó mientras razonaba sus propuestas y cuestionaba sus caminos. Quiero dedicarle una de mis columnas a este anime, aquí quiero analizarlo y dedicarme al razonamiento de todas las cuestiones morales y éticas que la serie va planteando.


Babylon comienza contándonos la historia de Zen Zeizaki (protagonista), un fiscal japonés de fuertes valores morales, y de rectitud en cuanto a lo que está bien y lo que está mal. Creció con el ideal de ser un defensor de la justicia y desde que llegó a la Fiscalía ha peleado sin descanso para que el mal no quede impune. Véase que es un experto en destapar corrupción en instituciones del gobierno, estafas empresariales, etc. Ya centrándonos en el personaje, sin contar a su contraparte en el lado del mal (por así decirlo), el resto de quienes participan en Babylon no son importantes para la historia, así que vamos a por el hueso.


Todo en Babylon gira entorno a Nihishiki, en la serie esta es una zona especial del país de Japón, una ciudad que fue creada primero para repartir un poco todo el crecimiento desmedido de Tokio, tanto en población como en economía, y más tarde recibió el designio de Zona Especial o Zona de Crecimiento Económico. De buenas a primeras, esto significa la genial idea de que esta será una zona para fomentar este tipo de crecimiento, una donde el Estado no pondría casi impuestos y no entorpecería en absoluto el nacimiento de tanto nuevas empresas como de otras que decidieran tener una sucursal allí. Como eso de aquellos países pequeños que no ponen tantos problemas a las empresas y les dejan trabajar en paz, son increíblemente más ricos que los que imponen mil problemas a la hora de la creación de estas, sí, una ciudad súper avanzada y con una increíble calidad de vida, una de esas.


Tiempo después Nihishiki recibe un nuevo designio, algo bastante innovador en la sociedad moderna, se le da libertad para servir como campo de prueba para nuevas leyes, una ciudad en la que se podría ver cómo afectaría a la población leyes con las que no están acostumbrados, leyes que traerían un enorme cambio a su vida y como idea final, leyes que harían avanzar a la raza humana, qué podría salir mal, ¿verdad? Los problemas empiezan cuando se decide o se debe decidir quién será la persona que va a dirigir la ciudad, para la elección participan todo tipo de políticos, desde más conservadores, otros más capitalista, algunos progresistas, no son pocos los partidos que se pelean por dirigir esta ciudad, sin embargo, y el que parece tener más papeletas -y aquí llegamos a otro de los puntos importantes de la serie- es Kaika Itsuki, él realmente no destaca por tener un gran plan electoral, es más ni siquiera llegamos a saber qué es lo que propone o donde coloca sus ideas “básicas” para dirigir una ciudad, lo único que sabemos de él es que es joven, está casado y es agradable a la vista, es decir, un adulto joven, racional con familia, buenos estudios y atractivo.


Sin embargo, como todo en la política, esto es tira y afloja, engaños, planes a largo plazo, Itsuki no está ahí ni ha ganado tantos votos por su propia mano, sino simple y llanamente, gracias a la manipulación de la gente; ha Itsuki se le coloca donde está porque, dado su físico y su manera de ser, será un imán para las nuevas generaciones, un viento de aire fresco, un adiós al “Ok, boomer”, o su parte más fea, que la gente vota sin tener idea de lo que hace. La serie nos demuestra como la política no consiste en otra cosa sino el intentar vender el mejor slogan, centrarte en una parte de la población, para que el número de gente que atraigas con este cambio, sea mayor que el número de gente que te rechace, en resumen, publicidad pura y dura. Nihishiki podría haber sido el lugar de nacimiento para una nueva forma de política, una basa al cien por ciento en la lógica, pero en lugar de eso…aborto para unos, banderitas americanas para otros.


Como era de esperar, todo se tuerce, Itsuki se mete de lleno con una de las leyes más complicadas para la moralidad del ser humano, la legalización del suicidio. No se incluye a la eutanasia y situaciones extremas donde esta sea la única salvación posible, para nada, hablamos de la normalización en el día a día del suicidio como tal, es decir, que estando al mismo nivel de normalidad, que puedas escoger entre realizarte una cirugía estética o suicidarte, ¿por qué he comparado el suicidio con una cirugía estética y no con ir una tarde al cine? Porque la ley no la proponen a lo tonto y a gritos de “¡Que se mate quien quiera y el que primero encuentre el cadáver se queda con la billetera!”, nada más lejano a la realidad, esta ley se propone muy bien pensada y con todos su pros y contras, por ejemplo, la creación de un fármaco para que esta acción sea tranquila, indolora y no afecte al resto de seres humanos; la creación de centros especializados para el conjunto de acciones previas a esto, es decir, mediar, razonar, conversar, buscar controlar el estado mental de esa persona y finalmente, si no hay nada que indique un signo de cambio, dar luz verde para que esa persona termine con su vida.


La situación se complica cuando desde un punto de vista teatral y dramático, Itsuki decide proponer la ley mostrando a un grupo de sesenta personas lanzándose desde la azotea del edificio del gobierno, Itsuki no los empujó, pero si lo que pretende es mostrar que este tipo de acción debe ser legal y se realizará después de seguir un estricto proceso, esta decisión no resultada para nada eficaz, sin importar lo felices que estuvieran estas personas al hacerlo. Mientras todo esto ocurre Zen, el bien y la moralidad de la historia, empieza a encontrarse con quien seguramente sea uno de los mejores personajes femeninos del anime que veamos en mucho tiempo, hablo de Ai Magase, una persona con cero de empatía y un control absoluto sobre el resto de personas, usando el poder de la sugestión y su privilegiada condición física, desde pequeña descubrió que era capaz de manipular al resto de seres humanos para que hicieran lo que ella quisiera; y en la actualidad se ha convertido en el arma perfecta para la política. Si bien es cierto, en la serie esto se exagera un tanto, hasta llegar al punto de crear una mini fantasía, recuerdan como en Death Note todo era lógico y todo era realista con excepción de un cuaderno negro que podía matar a la gente, en Babylon todo sigue unas normas y todo es muy racional, exceptuando al increíble poder que tiene Ai Magase para conseguir que la gente decida terminar con su vida. Si no te interesa mucho el trasfondo o las cuestiones que la serie usa de cimiento, te perderás de los episodios de oro de Babylon, al más puro estilo policíaco a lo Death Note, nos encontramos capítulo a capítulo con una trama vibrante, llena de giros de guion y crueldad desmedida, curiosamente esto último es algo que la serie ya te había spoileado desde el inicio con su imagen principal, un detalle muy bien jugado.


Pero volvamos a la política de la serie mientras el bien y el mal se persiguen el uno al otro. Hay dos debates importantes en Babylon, y el primero comienza aquí: Kaika Itsuki, después de su gran presentación de ley, acude a un debate con el resto de sus rivales políticos, como defensor de la ley del suicidio, para que esta pueda ser aceptada como una más en todo Japón, la finalidad de su participación es la de convencer al pueblo para que vote que si a esta nueva ley. Itsuki empieza estando totalmente contra las cuerdas, le cuestionan verbalmente de diferentes maneras, primero, el capitalismo y como la pérdida de esa persona afecta a la productividad del país, entiéndase, si perdemos a un tanto por ciento de la población, las cuentas no salen, desestabilización, pensiones, etc.; a esto Itsuki responde que esta ley que ya se ha establecido en Nihishiki, no solo no ha provocado que los suicidios aumenten, sino que los ha disminuido, la gente ha aceptado a la muerte como algo normal en su vida, ha sabido encontrar ayuda y ha escapado de la desesperación. El ataque de “afectará a la economía” puede que sea lógico (de alguna manera) pero resulta perverso y poco ético, un gobierno no debe preocuparse por la parte económica al entrar en el debate de aceptación o no de la ley del suicidio, sino que, partiendo de la posibilidad de esta ley, se preocupen por conseguir que la salud mental y emocional de sus ciudadanos sea tan buena que no quieran llegar a ese extremo. Así que, en este punto, gana Itsuki.


Otro de los puntos que se usaron para rebatir a Itsuki son los niños, esto a través de la ya conocida frase “los niños son el futuro”, pero poniéndome serio, este era un gran punto que a mi entender no fue bien defendido, es lógico pensar que al crecer las personas cambian de mentalidad y su nivel de madurez (por norma general) aumenta con los años, aunque con el nivel de debate que uno se encuentra en Twitter es difícil creerse eso. El caso es que en es tipo de ley, la mayoría de ley debería respetarse a raja tabla, es una locura que no se comente nada acerca de esto en la serie, sobre todo tomando lo voluble que es la cabeza de un adolescente, punto fallido para Itsuki. El resto de ataques que se hacen sobre Itsuki y la ley, son morales, qué ocurre con la gente que pierde a alguien, los niños que se quedan solos, etc. A todo esto, Itsuki responde con efectivamente, más moralismos, con todo el plot twist de que él era el padre del niño que pedía ayuda en YouTube porque su padre quería suicidarse, así que ¡BOOM! ¿Super entretenido en la serie? Si, pero matemáticamente hablando esto se traduce en ataques de moral sobre la población para atraer votos hacia ambas partes. Después de las correctas palabras escogidas por Itsuki muchas personas en el mundo empezaron a apoyar la ley del suicidio.


Otra cosa que me ha gustado de Babylon es como muestra a las esferas de poder, podría haberse dejado llevar por la imagen popular, aunque visto lo visto hay que decir que es totalmente lógico, pero en lugar de políticos codiciosos, malvados y tontos, que no saben ni lo que hacen en la posición en la que se encuentran, la serie opta por poner a personas con cerebro. La presentación del primer mandatario de los Estados Unidos en Babylon, me mostró a alguien que está completamente capacitado para una posición de tanto poder como esa, alguien con cabeza, que medita mucho las cosas, alguien a quien la vida lo ha llevado justo a esa posición, lo mismo con el resto de políticos, incluyendo a los japoneses que aparecen al inicio de la serie, con todo y sus manipulaciones y sus ambiciones de poder, al menos en ningún momento vemos a un político que sea un tonto.


Volvamos a la historia, Babylon llega a su clímax, con la ley del suicidio extendiéndose por el mundo y Estados Unidos entrando al juego. Llega el debate final, y debo decir que esta sea la parte en la que menos de acuerdo estoy, seguramente esto se debe a mis propios pensamientos sobre el tema, pero se debate o se intenta encontrar cuál es el punto que puede definir el bien y el mal, es decir, por qué algo es malo y por qué algo es bueno. Como ya te puedes imaginar, en ese momento miles de conceptos imposibles de fusionar chocan entre sí, se tocan temas morales desde las diferentes perspectivas que ofrecen las distintas culturas de los países que debaten, entendiendo que el concepto de moral que maneja cada país es distinto. El caso es que, se llega a la conclusión de que el bien es continuar, vivir y seguir adelante, ya que como especie es lo que nos hace sobrevivir, por lo que en contraparte el mal es rendirse, abandonar, ser aquellos que se extinguen. Puedo decir que si, este pensamiento encaja a la perfección con el pensamiento mágico de la serie, el poder de Ai Magase, quien representa el mal, es hacer que la gente se suicide, mientras que Zen intenta que la gente viva, pero lo sentí un poco forzado para esta conclusión apoye al guion y al argumento de la obra, esta sería la exposición del bien y el mal como especie, pero no a un nivel individual y como concepto.


Bajo esta conclusión, el bien podría ser el intentar llegar lo más lejos posible en tu vida sin interponerte de ninguna forma en la vida de otros, al menos no consciente o intencionalmente. El mal sería hacer cosas que entorpezcan en mayor o menor medida la vida de los demás, ya sea por disfrute o por mejorar tu propio camino. Esto debería llevarse a raja tabla, está claro que el uso de esta magia o manipulación que lleva a la gente a suicidarse no es algo bueno, se muestra que gente que no tenía ningún interés en terminar con su vida lo hace por interacción de una persona, por lo tanto, la ley intenta aplicarse medianamente bien, pero su trasfondo es pura maldad.


Para terminar, quiero poner sobre la mesa algunos pensamientos, ¿qué pasa cuando aún al avanzar y conseguir objetivos lo que haces no tiene sentido? ¿qué pasa cuando avanzas por obligación? ¿qué pasa cuando el detenerte será la acción que impulse a otros? ¿qué pasa cuando sabes que avanzar significa indefectiblemente detener a alguien más? Durante estas últimas semanas he buscado meditar en la importancia o no de lo que hacemos, en la trascendencia o no de nuestros actos y de nuestra vida, ¿sirve vivir aún cuando no marquemos ninguna diferencia?, ¿qué nos vuelve trascendentes?, ¿somos nosotros los que decidimos la importancia de nuestros actos? He conocido muchas personas que fueron trascendentes en mi vida, pero que nunca pude decírselo, quizá yo he sido importante para otros y solo no lo supe. Pasamos una gran parte de nuestra vida buscando razones para seguir, queremos ser buenos, queremos no defraudar, pero hoy más que nunca estoy convencido de que parar cada cierto tiempo es importante, para no llegar al momento en que lancemos por la ventana el reloj de nuestra vida.


En este mundo en el que buenas personas nos sorprenden con actos de horror y malas personas terminan siendo quienes salvan el día, resulta difícil definir el bien y el mal sin una norma superior que nos exceda. Si el bien es continuar, ¿somos malos cuando sentimos las ganas de parar porque la vida nos sobrepasa? ¿encontramos redención cuando nos ponemos en marcha hacia nuestros objetivos, aún cuando tengamos una motivación incorrecta como la venganza? ¿son los motivos que nos impulsan o solo el hecho de avanzar lo que nos define? Creo que siempre podemos ser los malos en una historia mal contada, seguramente somos los villanos de alguien más, pero también es seguro que para otros tantos hemos sido su motivo a seguir adelante, hemos sido trascendentes en otras vidas, aunque por ahora no lo sepamos.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería