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De la enciclopedia más grande del mundo, ¿será confiable? | Rozatl a través del tiempo #07


Rozatl a través del tiempo#07, una columna de Stefanía Gómez Angulo


La búsqueda del conocimiento absoluto ha sido una preocupación del ser humano desde los inicios de la civilización. Esto llevó a que, cuando el lenguaje escrito comenzó, uno de sus objetivos fuera el de preservar las ideas e historias de la comunidad para futuras generaciones, práctica que continúa hasta estos tiempos. Sin embargo, el formato ha cambiado bastante. Como todo en el mundo real, la sabiduría también tiene su contraparte en la vasta y enmarañada red: una enciclopedia sin fin, en la cual se intenta contener todo el conocimiento del mundo, para difundirlo abiertamente.


Este compendio tiene una particularidad: no se puede tocar, solo se puede leer. Uno simplemente escribe en un teclado mecánico el tema del que se desea investigar, e inmediatamente la enciclopedia busca entre una variedad de textos expositivos el que mejor describa y explique la cuestión. Uno solo debe leer lo que necesite y listo. La tecnología nos ha ayudado de nuevo a simplificar nuestras vidas, ¿cierto? ¿De verdad podemos depositar toda nuestra confianza en este mecanismo?


Me llama la atención que las entradas son ilimitadas, a diferencia de las hechas en papel. Además, estas últimas dan un resumen de lo más relevante de una palabra o temática, sin una intención totalitaria. En cambio, hay que tener cuidado con los artículos intangibles, ya que si uno no tiene criterio, puede pensar que todo lo sabido y por saber de aquello que despierta nuestra curiosidad está en ellos. Hay que tener presente que nadie sabrá absolutamente todo de algo, o de todo. Eso es imposible. ¿Quién escribe todas estas entradas?, ¿qué sabios están detrás de ellas?


Tengo entendido que cualquiera puede ser lexicógrafo de este gran repertorio, lo cual le abre la puerta a los estudiosos, fanáticos o empresas para que compartan su sapiencia de manera anónima. Aportan su granito de arena al conocimiento colectivo de la humanidad. No obstante, se debe considerar que no todas las fuentes ni los autores son confiables. Estos textos se deben leer con un ojo crítico. No debemos fiarnos de lo que estamos leyendo. Siempre debemos ir más allá. Este sitio me parece un excelente primer paso, pero no debe ser el único que tomemos.


Sin importar el tipo de investigación, ésta requiere tiempo y esfuerzo. Considero que, acutalmente es una labor infravalorada, porque gracias a esta búsqueda fácil de hacer se puede pensar que una investigación requiere solo unos cuantos tecleos y leer unas cuantas palabras. Definitivamente, no es la misma experiencia que se da al momento de hacer una búsqueda en este mundo en el cual existimos, que en el otro; la que se hace con objetos que podemos tocar, a diferencia de la otra en la que solo vemos. Primero, debemos buscar el libro en el que creemos que está la información que necesitamos, debemos cargarlo, abrirlo, ojearlo, olerlo un poco, buscar la letra con la que empieza la palabra o concepto, encontrarla con gusto, leer y leer, pensar, escribir, sintetizar la información y repetir el proceso con más libros, una y otra vez, para así aprehender el conocimiento leído.


Como se puede apreciar, la mayoría de los sentidos están involucrados en la investigación tangible, así como una buena parte de nuestro razonamiento. En cambio, en la investigación intangible, sólo tenemos la vista, y, si creemos todo lo que llegamos a leer del artículo sin aprehenderlo, ese conocimiento no se quedará en nuestra memoria, es fugaz, intrascendente. Tengo entendido que esta tecnología incluso permite la opción de llevar de un lugar a otro dicha información, para que se imprima o se le mande a alguien. Poder afirmar que uno investigó eso, o peor aún, que lo escribió, cual vil robo.


A fin de cuentas, el espíritu investigador ha sido algo que ha ayudado sobremanera a la humanidad, en todos los ámbitos. Es por esto, que no se debe perder o sobajar a una sencilla acción automática, la cual sólo involucra una enciclopedia casi totalmente abarcadora y poca lectura. Pienso que es mucho más satisfactoria una experiencia sensual, que una en la que la persona está poco involucrada y el trabajo lo hace un objeto inanimado. En sentido estricto, ¿a quién le pertenece ese conocimiento?, ¿a quién favorece o perjudica? La sabiduría siempre será del ser humano para la humanidad, y ninguna máquina puede sustituir eso. Aunque este infinito archivo de textos desapareciera, seguiríamos buscando, investigando, razonando y escribiendo.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería