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De los canales de la nueva televisión y sus estrellas | Rozatl a través del tiempo #10


Rozatl a través del tiempo#10, una columna de Stefanía Gómez Angulo

El tiempo ha sido tanto una bendición como una maldición para la humanidad, de acuerdo con lo que hacemos con él. Muchos pasan la vida trabajando, voluntaria o involuntariamente, algunos usan su tiempo para el bien o el mal, y otros tantos ni siquiera saben qué hacer con éste. Sea cual sea la situación en la que uno se encuentre, aprovechará el tiempo que le quede libre para relajarse, distraer la mente o tratar de adquirir más conocimiento. Para esto, se han inventado varias formas de entretenimiento: desde los libros de aventuras o poesías y el teatro, hasta la radio y la televisión. Ahora, todos estos medios de comunicación, tienen su lugar en la Internet. La televisión ya no se limita a un solo aparato, ya que se puede ver en este sitio extraño, en diferentes pantallas y lugares. Además, cuentan con millones de minutos y programas para pasar el tiempo. Hay dos tipos de canales: los que le cobran al espectador y los que no.


Los canales de televisión que exigen un pago mensual para ser vistos cuentan con programas, incluso películas. Al principio, con la idea de la infinitud virtual, pensé que estos canales tendrían de todo, para verlo una y otra vez, el tiempo que uno quiera. Sin embargo, debo admitir que no todo es ilimitado en el mundo irreal. Estos canales tienen series y filmes limitados, y, si tenemos en cuenta que, si no se paga a tiempo ya no se puede ver el contenido, también el tiempo es limitado. Aunado a esto, algún desconocido es el encargado de seleccionar qué se ofrecerá al público general, qué le venderá. Pero, a fin de cuentas, eso es lo que es la televisión, ¿cierto?, uno ve lo que hay y nada más. Siempre se está a merced de estos ejecutivos, encargados de elegir la programación. Por un lado, pueden enseñar cintas o capítulos que nos ayuden a comprender más acerca de nuestras vidas o de la sociedad a través del arte. Por otro lado, pueden intentar controlar nuestras elecciones o pensamientos con noticias falsas o telenovelas que nos hagan ver la vida como a ellos les conviene.


La televisión de paga siempre tendrá un mayor presupuesto para invertir en sus producciones, y la intangible no es la excepción. Las series y cintas que realizan cuentan con actores, directores y escritores profesionales. De la misma manera, estos canales se pueden dar el lujo de transmitir películas y programas de otras épocas, que marcaron generaciones, para que, quienes los disfrutaron en una pantalla fija, sentados en su sala o cocina, puedan revivir esos momentos, o para que nuevos espectadores los puedan apreciar. Este modelo televisivo es más parecido al tradicional, aunque no haya comerciales y uno crea que tiene el control de lo que ve.


La televisión virtual gratuita difiere más de la tangible. Es más rudimentaria, muchas veces realizada con un presupuesto limitado y por personas fuera del mundo del espectáculo. En este caso, los programas suelen tratar de la vida y opiniones de sus creadores. Tal vez por esta razón a estas personas se les llama influencers, porque, de alguna manera, es más fácil empatizar y dejarse influenciar por ellos. Me parece que este tipo de entretenimiento está dirigido a espectadores más jóvenes, quienes pueden ser más vulnerables a moldear su idiosincrasia con base en estos canales.


Algunos de estos influencers exhiben sus vidas por completo, sus errores y éxitos, lo cual puede llegar a satisfacer el morbo, tanto así que se ha convertido en un modo de vida viable, ya que se puede ganar dinero a cambio de la privacidad. No obstante, hay que tener en cuenta que nuestra intimidad nos da estabilidad, salud mental. Mostrar ese grado de vulnerabilidad ante millones de desconocidos nos hace presa fácil para ser juzgados, vilipendiados, marginados. Pienso que está bien compartir nuestros problemas y cómo los hemos superado, para, así, ayudar a otros que estén pasando por lo mismo. Una buena manera de ayudarnos los unos a los otros y darnos cuenta de que somos más parecidos de lo que creemos. Algo muy diferente es mostrar cada milímetro de nuestra alma, lo que hacemos en el día a día, nuestro hogar, nuestra familia, cada uno de nuestros pensamientos y emociones. En estos canales, es más difícil que grandes corporaciones o gobiernos nos manipulen, pero ese peligro sigue presente.


Muchos dicen que los nuevos modos de hacer y transmitir programas televisivos marcan una nueva era en el entretenimiento, pero la esencia de esta forma de pasar el tiempo no ha cambiado: el poder de la información y la manipulación. Hay que recordar que, tanto la televisión como la radio han sido usados por personas fraudulentas, para moldear las opiniones y la mente de las personas. Ya sea que se prefiera ver contenido “de calidad” o ver casas de cristal, debemos tener presente que todo lo que vemos es mero entretenimiento, no hay que creer ciegamente todo lo que vemos. Al final, debemos tomar lo que nos ayude a sobrellevar este loco mundo y desechar lo que parezca propaganda o intente cambiar nuestras elecciones y valores.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería