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Del poder de la palabra escrita, cuyo trino construye y destruye | Rozatl a través del tiempo #06


Rozatl a través del tiempo#06, una columna de Stefanía Gómez Angulo


Desde que el ser humano trasladó su lenguaje a objetos que podían vencer el paso del tiempo, logró lo que ningún otro ser vivo: perpetuar su historia, sus pensamientos. Primero, anotamos transacciones comerciales; después, conforme pasaron las épocas, aquello que merecía perdurar en el tiempo fue cambiando, así como su formato. Historias, rituales, fantasías, sentimientos, registros sociales, todo lo que era importante se debía escribir en piedra, cuero, papiro o papel. Esto dotó a la palabra de otro poder: el de sobrepasar la distancia que nos separa. Así, estos importantes mensajes podían ser leídos por los pocos que tenían el privilegio de saber leer, o, incluso, ahora pueden ser estudiados y disfrutados. También la palabra escrita se ha usado para convencer, arte oratorio perfeccionado por los griegos, para beneficio y desgracia de la humanidad.


Hoy en día la supremacía de la lengua escrita está más presente que nunca, en un ágora intangible, situada en la Internet, donde las personas se reúnen para escribir lo que consideran que vale la pena compartir con el mundo, siempre y cuando tenga menos de 280 caracteres. Estos concisos mensajes son llamados “tuits”, onomatopeya que surge del alegre canto de las aves; pero, a diferencia de éste, algunos no transmiten alegría o positividad. Además, estas palabras no se pierden en el aire, en el momento; perduran, lo cual es bueno ¿cierto? A fin de cuentas, todas estas “redes sociales” están hechas para trascender. No obstante, es por esta misma razón que hay que tener mucho cuidado con lo que se comparte.


Cuando comencé a participar en este auditorio silencioso, en el cual todos leen y nadie habla, escribí microrrelatos de cualquier tema, de mi vida y mi experiencia en este mundo y sus tiempos. Leí muchas palabras alentadoras, noticias que me mostraron lo maravilloso que es este mundo, historias cautivadoras, poesías cortas que alimentaron mi alma, letras que ayudan, enseñan, o muestran individualidad. Sin embargo, porsupuesto que en este lugar de reunión y de discusión no todo es maravilloso. Sin caos no hay orden y este foro tiene un rincón oscuro, que poco a poco se apodera de todo el recinto: la censura.


Yo pensé que, en esta ágora moderna, el intercambio de ideas se haría con completa libertad. ¿Qué implica esto para mí? Ante todo, respeto y tolerancia. Gracias a nuestra diversidad vemos el mundo de manera muy diferente, tanto lo que es socialmente aceptado como lo que no lo es. Somos humanos imperfectos, no máquinas perfectas. Pienso que si todos fuéramos igualmente correctos, el mundo sería en extremo monótono, sin cultura ni arte. Es por esto que, si queremos ser libres, debemos respetar el punto de vista del otro y tolerar lo que éste exprese, aún si no concordamos. Pero esto no pasa aquí.


Al parecer, el poder letrado ha hecho que muchas personas pierdan la perspectiva de la libertad, lo cual ha provocado que, en vez de libertad diversa, impere un caos opresor. En este auditorio se puede decir lo que uno quiera SIEMPRE Y CUANDO NO OFENDA a ninguna persona. En este juzgado, si alguien se atreve a escribir algo que desacredita la visión o experiencia de quien sea, le da derecho a la comunidad de vilipendiarlo, de destruir su vida con palabras y marcar su error desvergonzado en su ser virtual. En lo personal, no estoy de acuerdo con una religión extremista; sin embargo, si leo que una persona se expresa con fanatismo de su religión, no la juzgo, la dejo ser, con esperanza de que ella a su vez me deje ser. Si esa misma persona me insulta porque escribí mi concepto de religión, tolero sus palabras, no dejo que me afecten. Asimismo, creo en el perdón, y si un ofensor admite su error y se disculpa, pienso que merece una segunda oportunidad. A fin de cuentas, en este mundo irreal, ¿qué ser supremo decide lo que está bien o lo que está mal?, ¿quiénes somos nosotros para juzgar a los demás?


Cabe mencionar que el que ofende y juzga continuamente, y cuyo único propósito es el de vilmente lastimar a los demás, también va en contra de la libertad, pero debemos tratar de esquivar su trampa, la trampa del trol (así llaman ahora a estos trúhanes que sólo se dedican a molestar y herir). Ellos, valientes tras el anonimato y el carácter impersonal de esta plataforma, usan el poder de la palabra para destruir vidas, para zaherir. Y en ocasiones, inocentes han caído en un pozo de depresión y autodestrucción, del cual unos no logran salir. Con esto cumplen su cometido. Pero, ¿quiénes son estos que tienen tanto odio por el mundo? Para mí son personas perturbadas, quienes manifiestan sus problemas, insatisfacciones o incluso ignorancia, con rencor hacia lo desconocido. Estas personas tampoco necesitan ser juzgadas, necesitan ayuda, empatía y compasión. El poder de la acusación en busca de una justicia es un fenómeno que he presenciado a través de las épocas, ya sean en verdaderos criminales o gente inocente, y parece ser que nunca dejará de existir.


Este irreal auditorio ha permitido difundir lo que pensamos con el mundo, y ha logrado sacar lo mejor y lo peor de la humanidad. Nos ha unido con un juego literario recurrente, en el cual alguien propone un tema de conversación y los demás opinan acerca de él, marcando su punto de vista con un símbolo de numeral (#). Pienso que este divertimento podría hacer énfasis en lo positivo o incluso educativo, no en arruinar la vida de alguien, “cancelarlo” como se dice ahora, como si se tratara de un algo sin vida.


Sí, las palabras tienen el poder de construir y destruir sociedades, pero debemos recordar que ese poder se lo damos nosotros. Los insultos y la censura pueden afectarnos tanto como nosotros lo permitamos. Así que pienso que sería de gran utilidad incluir en las reglas de este foro la siguiente: “En este recinto se seguirá la máxima de la libertad de expresión: respetar lo escrito y tolerar lo escrito”. Me parece que así menos personas usarán este medio para ofender o pelear, y más lo aprovecharán para escribir aquello que merece perdurar en el tiempo, porque ¿de verdad queremos que en el futuro se lean estos mensajes de odio?, ¿cuál es el mensaje importante que merece trascender el tiempo y la distancia?

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería