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Desmesurado hasta el fin: por siempre al diez | Las constantes briagas del abstemio #04


Las constantes briagas del abstemio #04, una columna de Juan Rey Lucas


El futbol es mucho más que una cuestión de vida o muerte

Shankly


Lo que Zidane hace con una pelota, Maradona lo hace con una naranja

Michel Platini


Es difícil no seguir el curso de la marea cuando está tiene un acontecer planetario por el que se debe discurrir para adquirir nuevo material que nos renueve, más no caer en letra repleta de lugares comunes, clichés pedorros o pleonasmos que huelen a estiércol. Desde el día de su fenecer hasta el fin de semana, en los medios de comunicación, al menos en la televisión he oído hasta lo nauseabundo, redundancias, tras redundancias, tras redundancias. Ejemplo: “Muere el ídolo nace el mito”, “Maradona es sinónimo del futbol”, “Es un personaje en toda la extensión de la palabra”, “Amado por unos, odiado por otros”, “Sin duda un hombre que lo ganó todo”, “Una persona de claroscuros, bastante polémico”, “Una historia muy aspiracional”, etc. etc., y más etc. Y así podríamos seguirnos con la retahíla de estulticias que caen en las heces de la historia. En sentido personal yo ya no espero nada de la miseria televisiva que hay en mi país (mi amado México), pero incluso oía hablar a (disque) especialistas en las áreas de la mente y daban igual explicaciones por demás timoratas y calcas de lo que siempre hemos escuchado. Ya por las redes sociales la situación debo admitir que cambia para bien. Estoy a favor de los análisis que he visto bien logrados: para una entrevista ocasionada en Cadena3.com una personalidad como el escritor, autor de “La Experiencia social del tiempo” en 2006, el argentino Héctor Ghiretti, elucida sobre la proyección de los héroes. En este caso, habla del nacido en Lanús, provincia de Buenos Aires. El filósofo enuncia: “Maradona pasa a ser después del mundial del 86, pero sobre todo en el 90, pasa a ser la gran esperanza, la proyección de los sueños argentinos; pero también la evidencia de las frustraciones y de los fracasos. Y en ese sentido tiene un carácter de símbolos, una concentración de sentidos de la identidad argentina que es imposible de atribuir a otro personaje de nuestra historia”. También por otro lado desde los antagónicos, sobresalto la pequeña pero contundente nota que realiza Andrea Monserrath para el semanario digital Linotipia, sobre las acusaciones que pesaban del astro del balompié en cuestiones de paternidad no reconocida, prostitución, maltrato familiar, hostigamiento, y agresiones a sus exparejas (mostrando videos, fotografías, y declaraciones de sus antecedentes de abuso). Aquí no vamos a hacer una elegía de sus glorias o apología de sus excesos. Lo que vamos a recuperar para nuestro nutrimiento es su singularidad con la que El Pelusa siempre oscilo sea fuera o dentro de la cancha. Incluso en su fallecimiento rindió hasta lo excesivo, después de una operación, y no salir tan bien como se esperaba, su cuerpo tampoco pudo resistir los embates. Así es como parten los temerarios de la salud. Entre las osadías y los riesgos siempre en cada zona de su persona. ¿Por qué tendríamos que aférranos a anécdotas inútiles para recordarlo como una leyenda que sabemos que es, pero que no ocasiona más que halagos baratos y por demás imbéciles? No pueden entender que el acontecimiento de la historia no está para su servicio, sino para entrar en él, para concomitar, para devenir historia nosotros. En ese caso en especial Diego es un parteaguas de los anales del deporte de la humanidad del siglo tanto XX como del XXI. Como lo hizo Pelé a mediados del siglo pasado; y a inicios de la centuria con Di Stéfano. ¿Podrá darse alguien de la envergadura para el nuevo siglo que aún es reciente, que no sólo tenga un talento desbordante sino una intelectualidad de sobremanera crítica para su entorno y su persona? Bueno, el centenario aún es infante. De mientras rindamos los honores para el Keith Moon del soccer. Quizá sea la partida de David Bowie la más reciente sobre la caída de una deidad. Ahora era el turno de la divinidad más episódica.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería