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Devilman Crybaby: El llanto de un demonio | Versailles Anime #07



Versailles Anime #07, una columna de Francisco Maldonado

Este artículo contiene SPOILERS de Devilman Crybaby, no te arruinan la experiencia y no revelan mucho, pero nunca está de más la advertencia.


A inicios del 2018 este fue uno de los animes más comentados y terminó siendo uno de los mejor valorados en ese mismo año, no resulta sorprendente que haya sido de esta forma, ya que es una adaptación que viene de parte del siempre polémico NETFLIX. En esta semana, al revisar nuevamente el anime, volví a leer algunas críticas y opiniones al respecto, y quiero contarles que es muy fácil todo, es un anime excelente para unos o una total basura para otros, fue muy difícil encontrar un punto medio. En honor a la verdad puedo decir que esta serie tiene muchos puntos que la pueden llevar a ser amada u odiada por muchas personas, pero quiero empezar correctamente, pongamos esta obra en contexto para quienes no la conozcan.


Devilman es una obra de Go Nagai, creada originalmente en 1972, ese mismo año se creó su anime, el cual duró hasta 1973 y siguió un camino muy alejado del manga original. Este manga constó de cinco tomos recopilatorios y no se guardó nada en cuanto al gore y los desnudos con tal de contar su historia. Por otro lado, el anime se preocupó por ser la típica serie episódica en la que el protagonista enfrenta a un nuevo rival en cada capítulo, después crearon unas cuantas OVAS más fieles al manga e inesperadamente por el cincuenta aniversario de Go Nagai nos llegó Devilman Crybaby: una adaptación, con cero de censura, del manga original que llegaría con fantásticas ideas ambientadas en los tiempos que vivimos. Su trama no es la gran cosa, antiguamente los demonios habitaban la Tierra, pero dada su crueldad o mejor dicho, su falta de corazón y sentimientos, y al ser seres tan monstruosos, Dios decidió eliminarlos, para empezar de nuevo y crear vida desde cero. Ya en la actualidad se descubre que los demonios no murieron del todo y que muchos de sus espíritus se mantienen en la Tierra, una Tierra que desean conquistar nuevamente. A través de la posesión lograrán ganar territorio en el planeta hasta transformarlo en un verdadero infierno. Akira Fudo (protagonista) un estudiante japonés que no destaca por nada más que por ser un llorón, será poseído por un poderoso demonio, el cual con la ayuda de su amigo Ryo podrá controlar para así transformarse en un Devilman, un demonio con corazón humano, algo que siempre les faltó a los demonios originales.


Más allá de que la premisa principal no sea algo nuevo, “típica” es la peor palabra que podríamos usar para definir a Devilman. Tanto los desnudos como el gore representan una cruz para quienes tengan un apego muy fuerte a sus creencias religiosas o para personas que sean sensibles a este tipo de contenido, pero si eres alguien que pasó por las páginas del manga y algunos capítulos del anime de Berserk, quiero contarte que este anime no presenta nada que no hayamos visto antes en la demografía Seinen, esto representa en todo sentido, todo aquello que el contenido para adultos puede ofrecerte en su totalidad (nótese que redundé lo suficiente para que quede claro). Los simbolismos y las metáforas utilizadas a lo largo de la serie, aprovechan al máximo y en todo momento posible la libertad que se da a sí misma para ser oscura, cruda y gráfica, es algo que me gustó muchísimo por la manera en que se lo hizo. El erotismo no está dentro del anime simplemente por el fan service, cumple con el objetivo de representar el hedonismo que tras bastidores dirige a la humanidad, de esos demonios internos que están escondidos y que rivalizan con la moral que hemos entendido. La lujuria, la ira, la gula, la envidia, aparecen para demostrarnos que al abandonarnos a todo ello, podríamos dejar de ser solamente humanos y comenzar a ser demonios.


Este es un anime que podría recomendar a casi todos los fans del mundillo otaku, independientemente de sus gustos. Cuando preguntas a un antiguo fan del anime, por el anime moderno, dependiendo mucho de su adaptabilidad, seguramente no esté muy contento. El paso del tiempo ha cambiado muchísimo al anime, en la actualidad siguen apareciendo series de mucho nivel, pero incluso en los mejores se puede comprobar que algo ha cambiado, el estilo al momento de contar la historia, el uso de los personajes, incluso la profundidad de la trama está en diferentes niveles. Toda esta diferencia en la construcción del anime actual no lo hace peor, es más, la trama de las series actuales es a veces sumamente rebuscada y profunda, pero lo más increíble que ha conseguido Devilman Crybaby es ser un reflecto exacto de lo que era el anime hace décadas. Al anime antiguo no le daba miedo nada, no le asustaba experimentar, sus tramas eran oscuras y sus personajes estaban ahí para hacerla aún más oscura y nada más, eran desechables. El sentimiento de que nadie está a salvo, el pensamiento de no saber como terminará la historia nos viene de aquella época. Las historias no tenían por qué tener un final feliz, tu personaje favorito no estaba obligado a sobrevivir. En ocasiones los giros inesperados en las tramas hacían que una serie para niños en Japón, deje de ser su favorita y se convierta en un trauma, la sangre, los desnudos, la muerte y la destrucción eran necesarios, pero hay que dejar clara una cosa, esto no era fan service.


Este anime se desenvuelve de manera muy cruda, vemos al ser humano siendo completamente pasivo hacia sus pasiones y deseos mundanos, dejando el pensamiento racional a un lado para llegar a una sumisión total en el placer, logrando que la única cosa que nos diferencia de los animales, sea erradicada totalmente. Mediante un tono exagerado y muy explotado en cada capítulo, la serie busca representar constantemente la humanidad sumida en sus propios vicios. La inclusión de los raperos estuvo acertada, en una de las escenas se puede escuchar un rap lleno de expresividad y de críticas a la sociedad, dándole un toque más urbano y moderno al anime. La ambientación es perfecta, la animación y la banda sonora van muy bien de la mano, ese estilo retro mezclado con música electrónica, solamente puede volverte loco. Pero, si hay algo por lo que en verdad este anime destaca, son sus personajes.


Dejando de lado las reacciones antinaturales que a veces presentan, por ejemplo, que nadie le diga nada a Ryo por haber experimentado con todos los atletas para demostrar la existencia de los demonios, encerrándolos en el estadio y directamente matándolos a sangre fría, es algo inaudito. Aún con esto, el desarrollo en general de los personajes es bastante aceptable, el reparto principal estuvo a mi gusto muy bien, todos tienen personalidades carismáticas y agradables, con una Miko con una historia de superación y aceptación y un Akira con el peso de no caer en las tentaciones para no perder su humanidad en medio de la lucha con los demonios.


Creo que el principal acierto fue haber escogido a Masaaki Yuasa quien fue director de obras como The Tatami Galaxy o Japan Sinks y a Ichiro Okouchi o más conocido como el guionista de Code Geass, como el equipo principal para adaptar una historia tan compleja internamente. Los principales temas que intentaba transmitir la obra original eran la estupidez humana y una deconstrucción de la época de la quema de brujas. En un momento de manera intencional, nos muestra otro pensamiento, que es esta idea algo más típica acerca de qué es realmente un monstruo, los demonios con corazón humano o los propios humanos con sus miedos e inseguridades, pero el guion mismo se encarga de desecharla al mostrarnos como absolutamente nadie se salva de la “estupidez” abordada en esta obra. Podemos ver como el miedo afecta a todos por igual, ya sean humanos, demonios, enemigos o protagonistas. Quizá cuando miras las matanzas y las cazas de brujas que realizan los locos humanos aterrorizados por la duda, puedes pensar que ellos son los malos, pero resulta que nadie, absolutamente nadie se salva de estas reacciones tan oscuras como instintivas. Es esa aura de oscuridad, esa sensación de que no hay perfección ni sentimientos puros, lo que te lleva a tener esa sensación de estar viendo algo que no pertenece a la época que vivimos, que no es lo suficientemente positiva y feliz como el mundo que nos han presentado y vendido. Akira Fudo lo intenta de todas las maneras, pero acaba rindiéndose al odio, los Devilman en sus arrebatos también masacraron humanos, los humanos son estúpidos por naturaleza, no se trata de elección sino de instinto.


Cuando Akira se presenta delante de un grupo de humanos que está apedreando a unos supuestos Devilman, él decide tener una charla meramente emocional, convenciendo a los humanos de cesar el fuego, culminando la escena con todos abrazados, simbolizando la paz y la esperanza, junto con un texto de Miki (interés romántico de Akira) acerca de la aceptación. Es en este momento donde uno pensaría que todo iba a terminar con un final feliz, pero no, nada más lejos de la verdad. Cuando Akira regresa, encuentra las cabezas de Miki y sus amigos en estacas, junto con los humanos que los mataron, bailando a su alrededor. Muchos dirán que fue un shock barato, pero puedo atreverme a decir que está muy bien logrado, van directo al grano. Esta escena sirve para recordarnos que la serie en ningún momento buscó alejarse de la crudeza y la mentalidad pesimista con la que se estuvo formando desde el inicio, aquí no habrá un evento mágico que los salve a todos, aquí no hubo un Akira versus Amon (referencia a la OVA), no tuvimos el poder del amor, el protagonista no se quedó con la chica. Nos encontramos a un Akira que, consumido por la ira, abandona por completo su humanidad. Perdió todo lo que lo hacía un humano, perdió su empatía, aquel demonio que lloraba cuando son los demás los que sufren delante de sus ojos estaba perdiendo a la persona que amaba, y con ella, la fe que en algún momento tuvo en la humanidad. Mientras llora en un mundo consumido por el miedo, Akira les dice a los humanos que tiene delante de él y que son responsables de su dolor:


“Los verdaderos demonios son ustedes”.


El único personaje “puro” en esta historia es Miki, en Crybaby ella peca de optimista, es estúpida por confiar en la humanidad ante todo y mantener su palabra de no ser una asesina. Pero si existe un personaje realmente estúpido, siempre es y siempre será Ryo (Satán). Este es el único personaje con la trama no redonda de toda la serie, curiosamente es algo que, sí explican en el manga, pero aquí lo dejan a la comprensión del fan. Ryo el cual siempre fue Satán y debido a eso se asustó cuando vio a Dios usar su poder para detener a los demonios de Rusia, solo tiene un objetivo, pero no sabe cuál es, piensa que es la supremacía de los demonios, la venganza contra Dios por haberle expulsado del paraíso o la conquista de la Tierra. Originalmente Satán es un ángel y estos no tienen género, pero más allá de este detalle, lo que Satán realmente quería era a Akira, está enamorado de él, siendo el mayor estúpido de la obra al no darse cuenta hasta ser el único ser con corazón sobre la faz de la Tierra.


Si bien esta esa una obra oscura y cargada de crítica hacia la sociedad, también ocupa buena parte de su trama en hablarnos del amor y la empatía, el hecho de que el mundo se destruya es cosa de nosotros mismos, sobre nuestra capacidad de sentir apego y empatía hacia los demás, todos tenemos oscuridad dentro, nadie es totalmente puro, esta no es una batalla individual, debemos luchar todos juntos, tenemos que pelear contra nuestro deseos egoístas, contra el racismo, la homofobia, la discriminación, las violaciones, etc. Todos somos igual de humanos que Devilman; el mismo anime nos dio a entender que aún al estar en un punto tan crítico de caos y destrucción, la humanidad puede ser capaz de desertar a nuestro egoísmo y hacer el bien, de sentir compasión por los demás y ayudar a los que lo necesiten. Porque, aunque en el anime ya haya sido demasiado tarde para cambiar algo, nosotros estamos a tiempo. Porque aunque tengamos el cuerpo de un demonio, tenemos el corazón de un humano.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería