El activismo es el brazo armado del Sistema

El imbecilismo no duele, o mejor dicho, no le es doloroso al imbécil. De igual modo el activista no se aflige por su propio imbecilismo. Es más, el concepto mismo de imbecilidad ya nada tiene que ver con lo que debería, por lo que es posible que actualmente los activistas sean reconocidos como personas que mediante un juicio crítico elevado combaten la infamia de la ignorancia de las masas “alienadas”. Es así que, en un mundo hiperreal –es decir simulado– los activistas no tienen la más mínima chance de reconocer su propia naturaleza; y la única forma que tenemos nosotros de percatarnos de ella es precisamente si nos posicionamos fuera de este mundo hiperreal.


El por qué los activistas sí resultan un dolor de culo para las personas que desean combatir el status quo (fuera del simulacro de combatir el status quo), es porque precisamente solo una manada de imbéciles como ellos puede obrar a favor de un sistema opresor sin siquiera percatarse o creyendo incluso que hace en lo contrario. He aquí pues que solo tras comprender estos puntos se hará evidente - en el preciso instante en el que se lean estas palabras - la necesidad de llevar a cabo la tarea revolucionaria, esto es: Exterminar a todos los activistas.



1. La revolución social como simulacro


¡Snikt! En Junio del 2008 la editorial Marvel lanzó el cómic “Old Man Logan” bajo la estrella del dúo de Mark Millar (guión) y Steve McNiven (dibujo), vueltos a reunir luego del exitoso crossover de “Civil War”. La serie introdujo una versión madura y decadente de un Wolverine en medio de un escenario distópico similar al de “Hokuto No Ken” (Bunson y Tetsuo Hara) o al de “Mad Max” (George Miller). Un Logan que ha comenzado a envejecer (lo que desbarata paulatinamente su capacidad de regeneración), y vive retirado junto a su familia en una zona de California perteneciente a las tierras de los hijos de Hulk (una pandilla de guarros que piden cupo de tierras al estilo de los carteles colombianos y mexicanos a imitación de cualquier Estado democrático). Su problema se desarrolla cuando luego de no tener el dinero suficiente para silenciar a los hombres de verde e impedir que asesinen a su familia, el antiguo X-Men decide aceptar un encargo del ciego “Hawkeye”, lo que desata toda una serie de desafortunados acontecimientos.


No obstante, llegado a este momento, la pregunta sería ¿Por qué el mutante había dejado de luchar para vivir en el retiro?, o más importante aún ¿Qué carajos tiene que ver todo esto con la revolución social como simulacro?


En la grapa #5 se revela que Logan había renunciado a la lucha contra el mal porque era uno de los principales responsables del “día en que los héroes cayeron”. Años atrás, los supervillanos atacaron la Mansión X y él se vio en la necesidad de encargarse uno a uno de ellos para defender a los estudiantes. “Mi nombre es Misterio, el amo de las ilusiones. Mis agradecimientos en nombre de la comunidad criminal” Y es que todo resultó ser un engaño, Misterio había creado una hiperrealidad en la que el héroe creyendo asesinar a los supervillanos en realidad estaba asesinando a todos sus amigos y estudiantes. Había exterminado, en nombre de una lucha bien intencionada pero dentro de una realidad simulada, a todos los X-Men



“Apuñalé a cada uno de ellos, directo en el corazón. Pero yo no sabía que eran ellos, Hawkeye. Misterio me hizo verlos y sentirlos, e incluso, olerlos diferente” Logan lamentándose. “Old Man Logan” #5


Esta es la analogía perfecta entre mundo del cómic mainstream y la revolución social en estos días del metapostmodernismo. Tanto Logan bajo los efectos de Misterio como los rebeldes sociales (“SJW” peyorativamente o activistas a secas), son capaces de hacer atrocidades sin darse cuenta y confiando en que hacen lo opuesto. Los activistas generan activismo dentro de un mundo simulado, una hiperrealidad que genera sus propios códigos y que muy bien – al modo del IngSoc –puede llamar a la “contrarevolución” “revolución” o a la “guerra” “paz”.

Solo fuera de la simulación, así como el viejo mutante, nos percatamos de que dentro de ella causamos la catástrofe. El Sistema se hizo con todo el poder, y al generar una simulación definió lo que era estar a favor de él y estar en contra, de tal forma que ambas eran lo mismo. Logan observa un mundo en el que los supervillanos se han repartido a gusto todo el territorio, y es duro, pero todo ello fue gracias a su imbecilismo. “Ahora intenta decirme que Wolverine no merecía morir” sentencia refiriéndose a su propio pasado. Y es así, que una vez fuera de la hiperrealidad, viendo las cosas con claridad nos queda o el suicidio, o volver a sacar las garras – pero esta vez, y a diferencia de en el cómic, haciendo el papel de villanos dentro de un mundo que nunca dejó de ser una burbuja de realidad ejecutada por Misterio. “I’m the best there is at what I do, but what I do best isn’t very nice...”

2. Afilando conceptos: La Hiperrealidad explicada a través de Baudrillard, Matrix y el lenguaje de programación.

“El mapa no es el territorio”, es una expresión acuñada por el lingüista y psicólogo polaco Alfred Korzybski en “A Non-Aristotelian System and its Necessity for Rigour in Mathematics and Physics”, un artículo presentado en diciembre de 1931 para una reunión de la “Asociación Estadounidense para el Avance de Ciencia”. Según la leyenda, la frase fue pronunciada por primera vez por él cuando en la I Guerra Mundial cayó en una fosa junto a toda su tropa. Con ella Korzybski trató de señalar que nuestra visión

del mundo/realidad es similar a la de un mapa que trazamos para representar un territorio existente. En este sentido, y valiéndose de las observaciones previas del matemático Eric Temple Bell, destacó que el mapa puede ser similar o distinto del mundo real; lo que es susceptible de crear serias confusiones entre uno y otro.

Más tarde esta reflexión, ya popularizada, fue retomada por numerosos pensadores y artistas, mención destacable la del filósofo y discordiano Robet Anton Wilson (RAW), quien se sirvió de ella para desarrollar su tesis relativista de los túneles de percepción en “Prometeus Rising”. No obstante, no es sinó con Hakim Bey con la que se tiñó de tonalidades más políticas. En “Zona Temporalmente Autónoma” el escritor expuso que el hecho de que el mapa siempre sea una representación de lo real equivale a decir que siempre poseerá zonas defectuosas. Ergo, es imposible traducir la realidad a un mapa perfecto, lo que abre la puerta a la creación de zonas rebeldes (autónomas o temporales) invisibles al ojo/cartografía del sistema. Análisis que podemos emparentar con los de Deleuze y Guatari, en el que existe en la civilización humana una lucha de poder en torno a la transformación estratégica del territorio en tanto liso (dominio de los trayectos por sobre puntos) o estriado (dominio de los puntos por sobre los trayectos)

Pero en pleno siglo XXI y ya puertas del XXII detenernos en la mera apreciación de que el mapa no es el territorio es caer en un fetiche de prehistoria. Por ello, acoplémonos a un siguiente nivel de buceo. Revisemos las investigaciones del filósofo francés Jean Baudrillard para a partir de ellas tratar de dar más pasos hacia adelante. En el icónico libro “Cultura y Simulacro” Baudrillard postula que actualmente vivimos en un mapa hecho realidad que está hecho en base no a lo real sino a otro mapa (totalmente separado de lo real). Para explicarlo mejor, podríamos resumirlo en la siguiente secuencia.

a) Se vive lo real y se crea un mapa o representación de lo real b) La representación de lo real se confunde con lo real.

c) La representación toma el lugar de lo real.

d) Esa representación que ahora es real crea un mapa o representación de sí mismo.

e) El mapa o representación de la primera representación hecha la nueva realidad, toma a su vez el lugar de la realidad.

f) Tanto el mapa como su territorio pierden toda conexión con lo real originario y se basan en una realidad fabricada.

ean Baudrillard, filósofo francés autor de “Cultura y Simulacro”

En palabras del propio filósofo: “la simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. El territorio ya no precede al mapa ni le sobrevive. En adelante será el mapa el que preceda al territorio”.

Una cuestión curiosa es que una vez aceptado que no hay forma de distinguir el simulacro y lo real, o más bien una vez que lo real originario ya no es posible dentro de una hiperrealidad; el concepto de “sociedad del espectáculo” postulado por Debord y los situacionistas se hace hasta cierto punto obsoleto. Si bien es cierto “La Sociedad del Espectáculo” denuncia la banalización de todo y la apropiación de lo real por el artificio y el fingimiento; esa denuncia solo se consumaría si en efecto fuese posible la separación y distinción entre real y fingido. Es más, si queda aún el concepto dando vueltas entre el vocabulario “revolucionario”, habría que sospechar precisamente de lo que indirectamente se intenta por medio de oposición señalar como “real” o “auténtico”.

Hasta aquí las rápidas disquisiciones conceptuales previas. Inspirado en estas ideas de Baudrillard y de los otros autores antes mencionados he desarrollado mis propias tesis con respecto al Sistema, el simulacro, y la lucha social. Tesis que esbozo muy brevemente a continuación.

A mi modo de ver, a lo largo de la historia humana hemos ido creando y cimentando (consciente o inconscientemente) una suerte de gran entramado lógico-computacional bajo el que nuestra vida se sostiene y desarrolla. A ello denomino aquí como Sistema. Podríamos decir a este respecto que la configuración de algoritmos y programas varios de este Sistema busca materializar una lógica de poderes jerárquicos rapiñeros a través de la imagen de Imperio o Estado. Los que vendrían a ser considerados en Teoría de Juegos como un equilibrio de Nash fuerte, dada su persistencia en el tiempo y su capacidad para aniquilar cualquier enemigo y procurar la mayor cantidad de adeptos. ¿Por qué fortalecimos un Sistema con una programación dirigida a la creación y preservación de un Imperio o Estado? Es un gran misterio que quizá resolvamos con propiedad en otro momento.

Lo que habría que entender ahora es que para que el Sistema perdure, han de perdurar los Imperios y Estados que produce. Y para ello una de sus mejores armas es la “hiperrealidad”. El término, prestado de Baudrillard, refiere una situación en la que la realidad originaria ha sido reemplazada por una realidad artificial (dotada de su propio campo de “realidad” y “falsedad” independientes). Por medio de la “hiperrealidad” el Sistema entonces es capaz de generar tanto lo que nosotros interpretamos como “mapa” (punto de vista subjetivo del mundo) como lo que interpretamos como “territorio” (punto de vista objetivo del mundo).

El Sistema al usar la hiperrealidad crea una versión falsa de sí mismo (versión hiperreal o simulada). No se trata pues del modelo socio-económico psicológico y político que en el mundo hiperreal tiene como enemigo el activismo. Es entonces algo más turbio que eso. En otras palabras: El Sistema aquí mencionado es el supermodelo dentro del que se encuentra a su vez el modelo de “Sistema” (entendido como capitalismo, heteropatriarcado, etc) y el modelo de “activismo” o “lucha social”. Para diferenciarlos llamemos a partir de aquí al primero “Sistema Zero”. Retomando, en este sentido se podría hablar de una simulación perfecta dado que tanto un bando como el otro son sin saberlo parte de un falso antagonismo. El activista cree que se opone al status quo, pero tanto él como el pro-sistema seguirían la misma dirección.

Veámoslo como un juego de ajedrez. Normalmente las personas que se dedican a la política afirman que la lucha social es como un juego de ajedrez y que uno tiene cierta libertad para escoger sus propias jugadas. Hasta aquí podría afirmarse que en una partida hay dos jugadores y que uno ganará y otro perderá o que quedarán en tablas. Los rivales pueden visualizarse como conservadores vs activistas o incluso como activistas vs “Sistema”. Pero ¿realmente ese es el juego completo? La verdad es que no. El resultado de la partida afecta a sus protagonistas de cierta manera pero no afecta el “Sistema Zero” en lo más mínimo. En la partida de ajedrez no se derrota al “Sistema Zero” sino que se busca derrotar a su versión hiperreal, su versión simulada. Lo que hace que todas las partidas posibles sean meros simulacros de enfrentamiento, victoria, derrota y empate. Una pregunta basta para determinar que el “Sistema Zero” es el que está siempre un paso adelante: ¿Quién escogió que el juego sea una partida de ajedrez? O lo que es más importante aún ¿Quién inventó las reglas del ajedrez? He ahí los verdaderos ganadores.

Tras este ejemplo una solución tentativa para salir de la hiperrealidad y poner en riesgo el “Sistema Zero” creo que es la de rehusar a jugar al ajedrez y proponer en cambio otra clase de juego. O lo que es lo mismo, romper la programación de hiperrealidad en la que vivimos para así colocarnos en una posición como mínimo equilibrada.

Mouse y Cypher fueron los únicos que entendieron la Matrix

Me gustaría aplicar todas estas teorías sobre la hiperrealidad y el juego de ajedrez sobre los postulados de la trilogía de Matrix, escrita y dirigida por los hermanos Wachowski (ahora “las” hermanas Wachowski). Es parte de mi forma de ser en esta actualización del mundo tener cierta simpatía hacia los personajes secundarios olvidados u opacados por protagonistas genéricos. El mismo caso que me ocurrió de pequeño con los power rangers de color azul o con Yamcha (Dragon Ball) me sucedió con Mouse y Cypher, dos personajes secundarios dentro del universo cinematográfico de la lucha entre Zion y el reino de las máquinas. Sentí la misma desazón hacia Neo que la que sentí con Tommy Oliver de la primera generación yanki de los Power Rangers (lo que cambió cuando vi Power Rangers Dinotrueno, donde sí me ganó el fangirleo). Pero en el caso de Neo y de esta película en particular, he de decir que no solo se trata de una antipatía producto de lo robótico (valga el chiste) del papel de Keanu sino que considero que el mismo Neo y Morfeo (y las piezas aparentemente imprescindibles del crew) nunca entendieron – o fueron muy lentos en hacerlo – la naturaleza de la Matrix y de la situación de guerra en la que se encontraban.

mouse

Mouse era el menor de la tripulación pero tenía particularidades que lo hacían especial. La principal de todas era ser un programador dotado. Y no se trataba solo de que pudiese generar programas de entrenamiento virtuales sino que iba más allá y mostraba un gusto por lo lúdico al hacerlo. Mientras el resto se tomaba la Matrix como algo horrendo a destrozar, Mouse creía que se podía vivir en ella de manera placentera. ¿Por qué se oponía entonces al reino de las máquinas si encontraba el placer en la representación virtual? La respuesta podría estar vinculada a una línea anarquista trazada por él mismo, finalmente Mouse disfruta de la Matrix solo cuando él toma conciencia del dentro y del fuera, cuando él es el programador (arquitecto) o cuando la decisión de estar en ella o no es completamente suya. Podría entenderse entonces su lucha en Zion. Se trataba, adivino, de una lucha por poder elegir. Cuestión que descubre Neo solo en los últimos minutos de la tercera película de la trilogía. Aunque claro, a ello habría que agregar que Mouse no solo buscaba la libertad de elección de realidades sino su implicación en ellas en el apartado creativo.

El caso de Cypher es similar. Recordado como el traidor por excelencia, opta por vivir en la Matrix olvidando la misma libertad de decisión que lo llevó a ello. El personaje se nos presenta como uno negativo por el hecho de que vivir en la ignorancia puede resultarnos una tragedia. Pero el truco radica en el que para llegar a vivir en la Matrix con los recuerdos borrados, él tuvo primeramente que tener una libre elección de por medio: traicionar o no a sus compañeros. Cypher decide finalmente abandonar Zion dado que el otro mundo le proporcionaba más placeres (en especial un buen lomo jugoso con su vino añejo). En ese sentido tanto él como Mouse veían la posibilidad de experimentar goce fuera de lo “real”. El defecto con Cypher es que no podría entrar y salir de la Matrix a voluntad (es decir, tener múltiples decisiones), salvo si una vez dentro fuera nuevamente “despertado”. Lo que llevaría a un campo de decisión y libertad más limitado. Y a ello habría que sumarle que Cypher no podría hacer de programador de su propia realidad.

Ambos personajes resultan interesantes porque conciben la posibilidad del disfrute en la hiperrealidad, lo que no los convierte en unos monjes abstemios o unos activistas fanáticos (como el profeta evangélico que es Morfeo). Mouse y Cypher (y en forma completa Mouse) habrían comprendido ese aspecto más que Neo y el resto de la tropa. Lo que los colocaría en una posición privilegiada. En términos contrasistema por ejemplo, Mouse siendo consciente de la hiperrealidad, de su libertad para vivir en ella o no, y de su habilidad para programar; es perfecto para todo. Para romper la hiperrealidad, para crear otra y para entrar y salir libremente de las mismas. Por ello es que prefigura el ideal de hombre libre en todo este ensayo.

Habiendo introducido una reflexión sobre estos dos personajes se da por supuesto una correlación entre la Matrix y la hiperrealidad propuesta por Baudrillard. Esta correlación está expresada de manera más ordenada en el siguiente esquema:

Retomando la tesis breve expuesta anteriormente y aunándola con las ideas de las Wachowski, éste sería el resultado. La hiperrealidad/Matrix en la que vivimos es creada inconscientemente por la humanidad o por el arquitecto en el caso del film (aunque los que crearon las máquinas fueron los humanos). Una vez dentro de estas hiperrealidades salir requiere de anomalías, como Neo o Smith. Es decir de personas que se tornen conscientes de lo hiperreal en la hiperrealidad. Una vez hecho esto es posible (más allá de los activistas haciendo marchas dentro de la Matrix) o destruir la hiperrealidad o reemplazarla por algo nuevo. Y, nuestro prototipo de hombre nuevo, Mouse, sería capaz en este sentido de cambiar las reglas del ajedrez, de crear un nuevo juego o de salir y entrar a los juegos una y otra vez.

grafico

3. Desmantelando el Activismo

Los activistas o SJW’s son el brazo bruto del poder preestablecido. Ya hemos vertido ideas sobre ellos, como que por ejemplo no se percatan que son solo peones en un juego mayor o que son una traba para las personas que realmente desean generar cambios personales y sociales. Resta desmantelarlos más delicadamente, pieza por pieza. No basta con criticarlos de manera global sino que también es menester (adjetivo que me hace pensar en menestras, y me encantan las menestras) punzar en cada uno de sus aspectos.

Por ello en este apartado será de vital importancia comenzar definiendo el perfil del activista, entendiéndolo como la manera en la que piensa en términos generales. Y luego discurrir en sus acciones en el mundo. Por ejemplo, las acciones que se toman tanto en el bando del activismo “no-tradicional” como en el bando del activismo “tradicional” (institucional y partidario). Acciones como la autogestión, las marchas, los bloques negros, la recolección de firmas, los actos de “resistencia” “cultural”, y un largo menú circense. Como últimos puntos y debido a su amplitud y su capacidad para situarse tanto en el activismo “tradicional” como en el “no-tradicional”, se abordará el llamado activismo verde (ecológico, vegano, pachamamista) y el activismo relacionado con la sexualidad histérica (feminismo moderno, lgbtqtdgdedssz..., etcétera)

3.1. Perfil del activista: Molde de pensamiento para los productos de la repostería humana.

Todas las universidades y empleos se jactan de presentar, la mayoría de las veces en su web principal, lo que denominamos como “perfil”. Un perfil es un modelo de conducta y pensamiento que ha de tener cualquier persona que ingrese, se mantenga o se retire con honores de tales instituciones. El perfil del activista no es diferente, por lo que todas las personas que se reconocen dentro del espectro activista – pese a sus diferencias estéticas entre sí- comulgan con principios básicos e inalterables. Lo que hace posible el cultivo humano masivo, como si se tratase de una fábrica de autos o una cinta de producción de muñecas en serie.

3.1.1 Políticamente correcto: Todos los activistas comparten esta enfermedad del carácter. Lo políticamente correcto se define como un uso del lenguaje y de la conducta ligado al intento de ofender a la menor cantidad de personas posibles. Más específicamente de no ofender al mismo activismo, o a las “minorías culturales” que éste ha creado in-vitro y que pretende apoyar.

Lo políticamente correcto es propiedad exclusiva del activismo, el cual cada vez tiene más poder dentro de la hiperrealidad. Pues como vimos es un producto de ella para mantenerse actualizada. ¿Por qué no puede ser invocado por una minoría o mayoría que se oponga a algunos mensajes y acciones activistas? Pues porque al tener el monopolio de esta estratagema, el activismo coloca automáticamente todo lo que esté en contra de él en el plano de la ofensa, para luego colocarlo en el plano de la intolerancia y de lo políticamente incorrecto.

En las últimas elecciones presidenciales de EEUU las personas que habían votado por Trump fueron agredidas física y verbalmente por las personas que se opusieron a los resultados presidenciales. No es raro encontrar miles de vídeos y de noticias subidas a la Internet. Caso destacable el de un simpatizante de Trump identificado como un supremacista blanco, que por dar una opinión en la televisión fue golpeado por la turba bienpensante. Las reacciones no se hicieron esperar, y el activismo comenzó a argumentar que estaba bien agredir a otra persona si es que se trataba de un nazi. Y bien, podríamos afirmar que ser nazi es equivalente a ser un mal social evidente que bajo ciertas circunstancias merecería una actitud hostil hacia con él. Pero veamos más allá. Si a una masa acrítica le concedes la oportunidad de golpear a todo aquel que considere nazi, se corre el riesgo de que terminen golpeando a cualquiera - que independientemente de ser nazi o no- esté en contra de los postulados activistas.

Lastimosamente lo políticamente correcto viene funcionando así. Y todo lo que se opone a él (y con esto al activismo), automáticamente es susceptible de ser nazi. Y por ende, de merecer una agresión. A mediados de febrero del 2017 dos youtubers famosos son acusados de nazis blancos heteropatriarcales misóginos. Uno de ellos el más exitoso youtuber, PewDiePie, con más de 53 millones de suscriptores en el momento en el que este texto se escribe. Y el otro JonTron, un youtuber dedicado a hacer humor sobre películas cutres y videojuegos retro. PewDiePie fue acusado de antisemita por el contenido de algunos de sus vídeos en los que utilizaba el humor negro y colocaba imágenes de Hitler. Lo curioso del caso es que ni la prensa ni los propios activistas (que sostienen y para los que está definida la prensa actual) son capaces (¿o será que no les viene en gana?) distinguir entre humor y lo que las personas piensan en la vida real. La acusación infundada terminó con la cancelación de un proyecto audiovisual en el canal de Félix y con un tonelada de berrinches de heraldos de lo políticamente correcto. El caso de JonTron es aún más curioso, puesto que éste fue acusado de nazi solo por participar en un hangout en el canal de un youtuber reconocido por sus críticas hacia los SJW’s. A lo largo del hangout nunca se expresaron sinsentidos ni nada parecido. Pero como vimos, el solo hecho de criticar a este grupo es el equivalente a ser una especie de anticristo ajusticiable.

Félix enviando un merecido saludo a los redactores del WSJ (Wall Street Journal)

Fue viral también la protesta que se realizó en la universidad de Yale en contra de un profesor que hizo un comentario sobre la festividad de Halloween. Los activistas explotaron pues consideraron que esa festividad era políticamente incorrecta al hacer popular disfraces que “ridiculizaban” otras culturas. A simple vista este tipo de denuncia es un mal chiste, pero deja de serlo cuando existe una mayoría actuando como una horda y presionando a un docente a la renuncia. Pareciera entonces que cualquier delicadeza puede ser percibida como una ofensa, lo que trae a colación un estado de permanente tensión y agobio. No es casualidad que muchos docentes reales (no como los bribones que se aprovechan del activismo para encontrar un nicho laboral con falacias como el estudio de género y demás pendejadas) actualmente estén siendo amenazados por incoherencias tales como la “cuota de género” (con la que aún si eres mejor en la materia dejarás de ser contratado para darle paso a una mujer menos preparada solo porque es mujer), o la tonta obligación de hacer un sumario de autores no pensando en su relevancia argumentativa sino en su color de piel y lo que lleva entre las piernas.

Yo mismo, he sido acusado de nazi e intolerante por hacer notar el grado de retardo mental detrás de los postulados y actos activistas. Lo cual es bastante cómico, porque me reconozco dentro de la onda feminista y anarquista. Y me parece que basta con leer este ensayo para determinar que intento desmantelar a estos engendros no porque esté a favor del sistema imperante sino porque los considero dentro del mismo sistema. Pero nuevamente, como ya vimos, el terreno de lo políticamente correcto es monopolio de estas personas, y no hay discusión racional que los detenga.

*Como comentario adicional: Lo políticamente correcto fue durante una época anterior sinónimo de un pensamiento conservador ostentado por el poder hegemónico. Es así que los movimientos de reivindicación social más radicales emplearon abiertamente lo políticamente incorrecto como un entramado de conductas ofensivas contra el orden imperante. No obstante cabría destacar que ese significado de lo políticamente incorrecto como un arma revolucionaria ha desaparecido, quedando solo o bien lo políticamente correcto (dentro de lo que podría encajar lo políticamente incorrecto en el sentido positivo para el activismo) o bien lo nocivo.

3.1.2. Libertad al revés: Se trata no de libertad sino de estética de libertad, y con ello de apariencia y ostentación. Un recurso para el ilusionismo barato y el chantaje. Como bien menciona Baudrillard en “Cultura y Simulacro”:

“MEDIUM IS MESSAGE, profetizaba Mac Luhan: fórmula característica de la fase actual, la fase “cool” de toda cultura mass-mediàtica, la de un éter vacío. La de una glaciación del sentido (...) Se conserva “la fascinación del medio que prefieren a la exigencia crítica del mensaje. Pues la fascinación no compete al sentido, es proporcional a la desafección del sentido. Se obtiene neutralizando el mensaje en provecho del medio, neutralizando la verdad en provecho del simulacro”

Y si se construye la libertad sobre la estética, para revisar el nuevo concepto es necesario ya no expresar argumentos éticos sino abrir la cajita para el maquillaje. ¿Qué es pues lo que es sinónimo de ser libres hoy en día?, ¿Cómo la vida puede dejar de ser vida y convertirse en estética?

Herederos de los punk nos queda el tufo de un concepto de libertad radicalizado. Lo que vendría a ser la equivalencia forzada de lo libre y el exceso. La bohemia por ejemplo. La venta de una vida llena de vicios teñidos por un romanticismo tan pelotudo que ni el mismo Baudelaire defendería. Un nihilismo mal comprendido, nihilismo de casacas de cuero y dedos medios. Se trata de parecer más que de ser. La única libertad posible es la de huir de la apariencia o quedarse en ella, doble juego, pues huir de la apariencia sería paradójicamente dejar de ser/parecer libre.

Ya no se trata además del mismo concepto de bohemia. La bohemia en el mejor de los casos, como mencionó el situacionista Mustapha Khayati, no es más que una mediocre solución individual. Y en la mayoría de casos es una simple performance. Ya es costumbre observar justicieros sociales tirados en las calles con el alcohol en la mano, bebiendo no por placer sino más bien hasta el displacer y el vómito respectivo. Un exceso que puede traducirse también en una vida sexual activa obligatoria y desmedida o en cualquier tipo de vida que se lleve al “límite”.

Entendiendo que cualquier vida (hasta la que se hace pasar por reflexiva) puede venderse dentro de la exageración al absurdo, la bohemia no sería lo único a destacar de esta lista. La estética es todo un universo. Tanto o más vicioso y radical al absurdo puede llegar a ser el que promulga una vida sana, tanto o más fanático y posero. Por ejemplo los veganos, los straigh edge, los pachahamistas, los jipis. No consumirán alcohol, pero consumen y realizan otras actividades también dentro de la lógica de la apariencia. Visten igual, escogen ciertos sloganes, y compran y producen los mismos objetos. Y es que se puede pasar de no comer carne a demostrar más libertad gritando y llorando en las carnicerías, se puede aparentar más lucha liberadora acampando todos los días en la playa mientras se tocan tambores por la paz, y se puede pasar de apoyar la música punk a andar de mendigo con el pantalón meado y la cara de enfermo.

3.1.3. Fascismo ignorante: Ignorancia porque se desconoce de lo que se habla, y fascismo porque se agrede y se silencia al interlocutor si éste da la contra. Un profesional no tiene la última palabra, puesto que un activista tiene el poder de contradecir a cualquier profesional en su propio campo. Lo que desencadena un escenario insostenible en términos de intercambio serio de ideas.

La primera deslealtad promulgada fue la de acusar cualquier investigación o postura académica “enemiga” de “patriarcal” o “sexista”. Actualmente se intenta dar a entender que la academia en general al estar dirigida por cierto tipo de personas “privilegiadas” es subjetiva y falsa. He aquí la ignorancia fascista en todo su esplendor. La única opinión académica real entonces sería la esbozada por los activistas y sus nuevos departamentos universitarios.

Incluso si no eres profesor y pretendes explicarles sus propios errores automáticamente, si eres hombre, te informarán de que estás haciendo “mansplaining” (que es una palabra imbécil para desacreditarte por tratar al que no sabe como si no supiera); y si eres mujer te dirán que tienes la opresión “internalizada”. Es decir, sea como fuere, si te opones a su sinlógica vas a ser deslegitimado.

Dentro de la academia las opiniones “hostiles” no tienen cabida, pero fuera es lo mismo. No es sorpresa encontrar a algún antisistema afirmando que todo lo que sea académico o pretenda tener un rigor mínimo, es basura. Actitud que termina fomentando la pseudociencia y la actividad panfletaria (las cuales como vimos, también están dentro de la nueva academia propuesta por los activistas).

3.1.4. Se toman demasiado en serio: Los activistas llevan demasiado en serio sus berrinches y postureo. Finalmente se toman sus personajes de comedia como si se tratase de interpretaciones al Oscar. Lo que es un problema, dado que pierden los estribos.

Una muestra de ello es la carencia absoluta de sentido del humor. Al sentirse ofendidos por todo, dejan de procesar incluso los chistes convirtiéndolos en meros insultos.

Además de traducir esta seriedad en cómo pretenden que la sociedad les debe puestos de trabajo o una columna en todos los periódicos; desean incursionar en áreas del entretenimiento. Solo que políticamente correctos. Es decir, en áreas del no-entretenimiento.

Un fenómeno muy gracioso que he ido analizando en la Internet es la falta de inteligencia emocional de los activistas para entender los memes. Y el papel del activismo en la sobreexplotación y extinción de muchos de ellos. Los memes de más calidad suelen ser de humor negro y ácido, lo que implica bromas políticamente incorrectas que pasan como aberraciones ante sus ojos justicieros. A raíz del humor libre de Internet los activistas se han visto en la necesidad de plantear una guerra ya no solo contra ciertos tipos de memes, sino en contra de la Internet tal y como está concebida, es decir anónima y sin censura.

Los activistas querrían adjudicarse el poder de censurar cualquier humor que sea demasiado irreverente, y el poder de decir qué da risa y qué no. Independientemente de que en muchas ocasiones ellos mismos se rían de desgracias ajenas, de hombres siendo golpeados o de personas que no pertenezcan a su mismo club en las redes sociales.

Pero para displacer de los activistas en la Internet les es difícil plantear una batalla. La Internet es difícil de conquistar porque constantemente sabe cómo escapar del absoluto control hegemónico. En el caso del humor, y cómo funciona la red en términos generales, siempre habrán dos corrientes, la superficial y la underground. Los activistas solo tienen acceso a la corriente superficial, básicamente porque son retrasados mentales. Mientras las otras personas tienen acceso a la corriente underground.

En el caso de los memes los activistas son reconocidos como normies o normos, culpables de crear malos memes y tratar de vetar otros. Mi predicción es que los memes van a cimentarse en dos mercados totalmente distintos, el mercado normo (de producción en masa para las masas) y el underground (dank market). Siendo el segundo mercado el de más calidad destinado a personas que aprecien buenos especímenes de memes y su intercambio razonable.

meme ofende de todo

3.2 Política “tradicional” y Política “no-tradicional”

Nótese el uso de comillas. Lo mismo que ocurre en la aparente distinción entre activismo y los pro-sistema se realiza en el plano de la distinción entre política tradicional y no tradicional. Dentro del mundo hiperreal la política es una subpolítica, que juega dentro del marco de un juego que desconoce y dentro del que juega un subjuego. Es así que la política en principio no sirve para trastocar el gran juego y sus reglas, sea una política del tipo que sea. Lo tradicional haría eco en los medios usuales por los que se han venido canalizando las inquietudes y acciones en política; y lo no tradicional haría eco en los medios extraños autodenominados novedosos, que intentarían canalizar las inquietudes y acciones de personas descontentas con el stablishment, que arrinconarían y amenazarían el confort de los conservadores. Pero si la política hiperreal no tiene nada qué hacer contra el sistema, ¿entonces qué tipo de novedad “combativa” puede anteponerse a la rutina del juego prestablecido configurado en lo tradicional? Pues el gran chiste se encuentra en saber que ambos caminos en tanto predispuestos e inútiles para el cambio real encajan dentro de lo tradicional. Es importante no perder esta reflexión de vista pues a continuación y a pesar de todo proseguiremos manteniendo tal distinción. Distinción que vincularemos más a la estética de cada categoría, a su hilarante retórica propia.

3.2.1 Política “Tradicional”

a) Partidos Políticos: Otra manera de profesionalizar el crimen dentro del marco legal. Es la evolución en cuestión de marketing de las mafias. Aunque por otro lado habría que mencionar que las mafias actuales no necesitan de ningún marketing. La diferencia en todo caso sería que los partidos políticos desenvuelven su maquinaria de forma pública y al hacerlo por delirante que parezca generan prestigio.

Ilustración d Miguel Brieva elecciones

Entran tanto la izquierda como la derecha en el subjuego de la democracia. Subjuego ridículo y falaz en el que se vende una libertad y estado de bienestar que necesita de una jerarquía para subsistir. Aunque la jerarquía de poder ha de ser elegida libremente, lo que se mantiene es el mismo sistema jerárquico de poder. Es decir, no se cuestiona la existencia de cúpulas sino quiénes han de estar en la cúpula.

Dentro de esta lucha intestina todo está permitido, siempre y cuando no se amenace con destruir los nichos de poder. Los grupos políticos que intentan oponerse a la democracia buscando el socialismo o alguna pachotada más, también buscan acceder a ciertas posiciones elevadas. Es así que no presentan ningún cambio radical. El mismo Hitler fue electo en democracia. Y grandes genocidas como Mao y Stalin mantuvieron la figura de partido y de presidentes y de estructura vertical de mando y obediencia. Por ello, los partidos políticos sigan o no el plan democrático, coindicen en la base de toda política: la conservación de las estructuras. ¿El poder para el pueblo? Sí, pero primero elígeme como líder revolucionario y sigue mis órdenes. Además, ¿qué concepto más fantasmagórico y de laboratorio es ese de “el pueblo”?, patrañas. La única masa que existe es la masa con la que se hace el pan.

b) Política Estudiantil: No hay mucho que decir al respecto. Son un remedo exacto del funcionamiento de los partidos políticos antes mencionado. Solo que es una imitación bastante más barata. Lo que tiene de criminal no llega a un punto más profesional aunque aspira a ello. En muchos casos las listas estudiantiles son el semillero de los futuros políticos, y en otros no son más que el uso descarado de la masa estudiantil – a modo de ganado – para fines electorales.

Lo único más repulsivo que un estudiante orgulloso de pertenecer a una institución (que intente ser algo más que un consumidor), es un estudiante que – por ignorancia o pendejismo político puro y duro – use el discurso de implementar o cambiar la institución desde dentro.

*No merece la pena agregar en este apartado a las ONG’s, para no caer en la repetición. Las ONG’s persiguen los mismos fines que los partidos y las listas estudiantiles. Quizá son más orientadas a las ideas de negocio y son más abiertas con respecto a ello.

c) Marchas: Son el acto de protesta por antonomasia. Se fabrican con propósitos políticos, entendiendo esto como con fines de lograr cierto acercamiento a los nichos de poder. Y ello sucede, independientemente de que todos sus participantes sepan a ciencia cierta las personas y los partidos que se beneficien. Después de todo, el éxito de una gran mayoría de marchas radica en el ocultamiento del hecho de que de unos pocos conduzcan al resto.

Como herramienta de cambio es casi tan irrisoria como una recolección de firmas. No confundamos una marcha con una “revolución” o revuelta. La primera se da para cambiar un aspecto del sistema, la otra para cambiarlo por completo o darle la vuelta. Las marchas además son siempre pacíficas (hasta cierto nivel). Tanto las marchas como las protestas que pretenden una revolución más radical, suelen estar completamente planeadas con meticulosidad. En las marchas no hay sorpresa alguna pues todo es parte del programa, desde el recorrido hasta las peticiones, pasando por las consignas y la disposición de la prensa tradicional o alternativa.

La marcha más que ser una herramienta de cambio es una opción para su teatralización. Un ritual que reemplaza un movimiento objetivamente en contra del sistema. Se montan personajes, con un guión bastante básico, y si hay suerte se dan escenas de acción con palos y lacrimógenas. Y en el colmo del ridículo, se monta otro teatro dentro del teatro, un estrado en el que se procede a cantar, bailar y practicar oratoria. La muñeca rusa definitiva.

En la franquicia de “Los Juegos del Hambre” podríamos creer que los juegos son las marchas, en el sentido de que se representa una batalla que no tiene relación directa con el mundo real y que implica además una cuota de entretenimiento. Es más, estas batallas se realizan para “agotar” a las personas, para consumir sus energías en dinámicas palurdas (pacíficas hasta cierto punto, dado que en ellas nunca se antagoniza violentamente con el verdadero stablishment). En este sentido ir a una marcha es parte de la lógica tanto del entretenimiento como de la “indignación” y “lucha social”. No es en balde que muchos jóvenes se enamoren o planeen su fin de semana en una de ellas, como quien va al cine o a jugar al fútbol. La rebelión de Katnis fuera de los juegos es otra treta para el natural cambio de cúpula, ello vendría a ser una protesta “fuera de control” que “amenaza” más claramente el sistema en su totalidad y ya no solo a alguna facción o a algún punto de su constitución. Pienso en las “revoluciones” más grandes como Mayo del 68, la gilada comunista en Cuba o el tuitero 15M.

3.2.2 Política “no tradicional”

a) Autogestión: Rebautizada como “Cerogestión”. Se trata de la capacidad de los activistas para generar sus propios ingresos a través de “trabajos” no-institucionales. “Trabajos” entre comillas porque usualmente no se tratan de labores a tiempo completo o parcial, sino de caracter esporádico. Normalmente pasatiempos sobredimensionados, como si un niño argumentara que su trabajo es hacer collares de plastilina y que por ello es un artesano.

Esta manía de generar accesorios y vincularlos con la lucha social ha terminado por generar merchandising revolucionario. Camisetas de figuras políticas, tazas con mensajes del Sub comandante Marcos, y una reproducción exagerada e insípida de la cultura llamada “popular”. Una mototaxi en una exposición de arte, carteles de chicha con consignas revolucionarias, y un largo etcétera. Recordando anteriores reflexiones, no basta con decir sino que debes parecer. Y la cerogestión proporciona los accesorios para el maquillaje perfecto.

Se vende o intercambia lo que se produce, que en el caso activista suele no haber involucrado mucho tiempo y esfuerzo. Por ejemplo, la fotocopia de panfletos y su posterior especulación monetaria, o la elaboración de queques de plátano y hamburguesas de soya (preparados solo para eventos especiales). Dicha venta e intercambio produce dinero, pero no el suficiente para la autogestión, entendida como el autosustento en pos de ganar cierto tipo de independencia. Es así que las actividades pro-fondos de los activistas (incluyendo los famosos conciertos underground y batallas de reggaeton) no rinden lo suficiente como para que los mismos puedan pagarse siquiera el alquiler de una vivienda junto con los servicios básicos.

El dinero recolectado sirve o bien para recuperar lo invertido en materiales o bien para disfrutar de los eventos en los que se ha dado tal dinámica “autogestionaria”. Este disfrute implica comprarle otras insignificancias a otra gente activista, emborracharse, conseguir mariguana o simplemente “pasar la noche”. Los más ridículos no dudan en decir que las ganancias van para “los pasajes” o “las fotocopias” de la universidad. “Para el almuerzo” los más hambrientos, como si pagarse el almuerzo de un día fuese una hazaña. Entonces si la cerogestión no sirve para la independencia económica pero sí para tontear en eventos y “huevear”, podría concluirse que se trata nada más que de una suerte de autopropina.

Ejemplos de los productos que comercian los activistas, desde material idealizado “chicha” de iconos de la cultura popular, pasando por fanzines repletos de slóganes más que de argumentos, hasta chocolates en formas de vulva.

La cerogestión tiene también su estrategia de venta. Es así que se usa el chantaje social para tener mejores resultados. Se expone una falsa condición precaria para que el público (muchas veces ellos mismos) opten por el “apoyo solidario”. No necesitas consumir lo que ofrecen, pero si no lo haces significa que no los reconoces como necesitados o peor aún, que no comulgas con las causas que ellos defienden. Insoportable el rapero que sube a los buses a “compartir” su “arte” y que comienza a tratar a los pasajeros de personas ignorantes a las que él ha venido a despertar. Él, un maestro iluminado zen, la nueva reencarnación de Buda. Un Buda con una capacidad de rimar asombrosa, como si un niño de 5 años no pudiese rimar con la misma facilidad. Se baraja frases como “apoya la cultura” o “yo me dedico a esto, este es mi trabajo, o prefieres que te robe”.

Bastante hipócrita el discurso activista sobre sus medios de cerogestión (no de autogestión). Pues por un lado menosprecian el trabajo institucionalizado, pero por otro, si tú optas por ni trabajar en una institución ni dedicarte a la cerogestión; te observan con malos ojos. Acercándose al absurdo de infravalorarte por no “tener un trabajo” (en términos tradicionales). Cuestión anecdótica, que a pesar de toda su verborrea aún tengan en mente un fetiche del trabajo, el mismo fetiche que propone el Estado contra el que despotrican. Es más, si creas tu propio trabajo autogestionado, pero alejado de la autopropina banal; te criticarán como un usurero o capitalista. Finalmente, según su lógica, todo lo que haces debes ofrecerlo o gratis o a un precio de mierda. Lo que es fácil para ellos, porque venden mierda al precio de mierda.

b) Performances: Doble teatralización del teatro. Disneylandia, que existe para generar el contraste con un mundo igual de simulado. Las performances artístico-subversivas (recitales de poesía y cualquier basura “cultural”) sirven así mismo para generar la ilusión de que la lucha en las calles (marchas, lucha partidaria, destapes de la prensa) es real, cuando ambas son una pantomima. El “arte” es la herramienta sutil de la vulgaridad de toda hiperrealidad.

Una banda de jóvenes graffiteando paredes ajenas, como si lo que tuviesen que decir fuese más importante que el esfuerzo de quienes han construido y pintado una pared. Qué tales convicciones altaneras. La conciencia activista que sobrevuela la ciudad, los hijos del Ommmm. El “arte” violento, que no es más que un escape sin siquiera la suficiente técnica, una parodia del arte.

c) Bloque Negro: Si las marchas eran pacíficas, el bloque negro intenta ser violento. De lo que no se percata es que los daños que causa ya están más pe previstos. Los objetivos, lunas de negocios, tachos de basura, alumbrado público; son parte de un presupuesto que está cubierto de antemano. Ningún centro comercial caería por uno, dos, tres saqueos. Ningún gobierno va a tambalearse porque una cafetería se quede sin mostrador.

Lo que sucede con el Bloque Negro es que es otro fraude. Niños encapuchados tratando de sentir adrenalina. Una alternativa a las montañas rusas y los videojuegos de peleas.

3.3 Activismo verde: Es un activismo relacionado con el cuidado del medio ambiente. Pero que no logra ni se acerca a su cometido sino que cae en postulados histéricos y contra intuitivos. Se trata pues de salvar el medio ambiente a través de tácticas como el veganismo, el cual implica consumir solo frutas y vegetales. Lo que en realidad necesita de una sobreproducción de tales productos por medio de monocultivos y destrucción sistemática de ecosistemas donde paradójicamente habitan animales. Se hace uso además de un sentido del sufrimiento bastante anormal, en el que los seres humanos debemos de cesar el consumo animal pues éste causa sufrimiento y no es “natural ni ético” infligirlo. Lo que se estrella con el reino animal en el que la cacería es cuestión del día a día, y la violencia está asegurada y en el que matar y comer no es ético por la sencilla razón de que la ética no tiene nada que ver con precisamente, matar para comer.

El activismo verde se empecina entonces en brindar una serie de recomendaciones para vivir en armonía con “el todo”, pero no ataca ni los sistemas de producción ni mucho menos es efectivo para temas como la sobrecontaminación. Citando al comediante Doug Stanhope. «Ves noticias todos los días sobre el medioambiente y el calentamiento global, y te dan mil lindos tips sobre lo que tú puedes hacer para ayudar a la Madre Tierra. Cuando el problema más grande es obviamente la sobrepoblación (...) Un estudio de la universidad de Oregon indica que una mujer que ya recicla óptimamente incrementa su tasa de contaminación 40 veces por tener 2 hijos. La próxima vez que veas un auto híbrido con un asiento de bebé en la parte de atrás, rompe las ventanas de ese auto al estilo Club de la Pelea, róbate el asiento y deja un condón donde estaba el asiento y fíjate si entienden el mensaje. Porque ese es el típico imbécil que cree ser parte de la solución cuando son exactamente el problema que creen estar combatiendo. Tu útero impregnado causa más estragos al medio ambiente que cientos de accidentes químicos combinados. Si no tienes un bebé, puedes puedes manejar una caravana de Hummers hacia y desde el trabajo todos los días sacando el culo por la ventana y tirándote pedos de poliestireno radioactivos hacia la atmósfera y aun así no causarás una fracción del daño que le hace otro estúpido bebé a este planeta. ¿Quieres ayudar a la madre tierra? Prueba la sodomía. La sodomía es ecológica, y el aborto ES VERDE.»

3.4 Sexualidad e histeria:

La sexualidad activista se ha convertido en un terreno para la histeria y el melodrama. Movimientos enteros han sido convertidos por sus propios simpatizantes en caricaturas. Tanto la visión sobre las relaciones afectivas, como la visión sobre las diferencias de orientación sexual y “la igualdad de género” se han visto mancilladas por la irracionalidad y la búsqueda nada inocente de privilegios, abusos de poder y dinero fácil (profesionalización del victimismo).

El feminismo moderno intenta llevar a cabo cuotas de género (obligando a las instituciones a contratar mujeres por el solo hecho de ser mujeres), hace énfasis en desexualizar los senos y los traseros pero al mismo tiempo exige más formas se sexualizarlo a través del porno y el sexo no-binario. Y se escandaliza por cuestiones bastante cómicas, acusando a todo lo que incomode de ser patriarcal. De las noticias más graciosas: el patriarcado es culpable del aire acondicionado, los emoticones son sexistas, los videojuegos son sexistas (recordemos el infame caso del Gamergate), la comida es sexista, las balanzas de peso son una herramienta opresora (la famosa aceptación de ser gordas, desestimando que es poco saludable), y un largo etcétera.

Todo lo que entre en conflicto con la norma aprendida de paporreta por las feministas modernas es considerado automáticamente machista y producto del patriarcado. Y ello aún cuando se muestran datos estadísticos y científicos en contra de sus postulados. Se niega así que la mayoría de hombres está sobrerepresentado en trabajos de riesgo como milicia y construcción civil, que la mayoría de asesinatos y accidentes laborales los padecen los hombres, que la “brecha salarial” existe porque las mujeres como grupo compacto suele trabajan muchas menos horas o a tiempo parcial, que las mujeres tienen mejor rendimiento y acceso tanto a la educación como a los beneficios legales solo por el sexo con el que nacieron (véase con qué facilidad pueden meter a un hombre a la cárcel sin prueba alguna, o despedir a una persona de su centro laboral por mero capricho, cómo tienen prioridad en la custodia del hijo y además la facilidad para ser mantenidas por el ex esposo al mismo tiempo). Todos estos datos son ocultados y ridiculizados con una suerte de “presión de grupo”, incluso tergiversados por las nuevas figuras de enseñanza y lucro feminista.

El asunto del género, uno de los pilares de estos movimientos, también ha alcanzado el mismo nivel de despropósito. Empezando con el intento de matrimonio civil y religioso, dentro del que el civil se entiende pero no así el religioso (¿para qué intentar pertenecer a una religión que claramente está en contra de ti?), y derivando al intento de ser tolerantes con nuevos géneros. Haciendo actualmente un total de 70 (al momento de escribir este artículo). Cada uno de ellos con exigencias particulares, como el uso de pronombre inventado, baños personalizados y leyes personalizadas. Ahora, sin contar a los otherkins (humanos que dicen ser animales) y therians (humanos que dicen ser seres de fantasía como orcos y hadas). ¿El problema?, pues vincular el género con un plano subjetivo y no objetivo; un plano que se abre tanto a las posibilidades que literalmente puedes considerarte un ángel-elfo robot del futuro y – lo más estúpido – solicitar que el Estado cree beneficios únicos para ti. Una jugada que solo perjudica la lucha transgénero y feminista y al igualitarismo.

doctor oak

3. Sugerencias a futuro

El objetivo de este artículo ha sido completado. Se podría concluir que el activismo es el brazo armado del sistema. Esto porque como hemos visto y desarrollado, nace y es producido dentro de una hiperrealidad. Se trata del simulacro de revolución social, de un trabajo de las apariencias, un ardid del maquillaje. El activismo existe para sostener las estructuras, para preservar el juego de ajedrez que es la subpolítica. Y niega todo lo que no es activismo como herejía, intolerancia, nazismo.

¿Cómo exterminar imbéciles?, ¿cómo exterminar activistas? Pues quizá exponiéndolos como se ha tratado de hacer en este trabajo. Y señalando la posibilidad de hacer una política que implique salir de la hiperrealidad por medio de la autoconciencia del teatro subpolítico en el que estamos inmersos, y concibiendo la habilidad de cambiar las reglas del juego o reemplazarlo por uno nuevo. Convertirnos en Mouse de Matrix y no morir en el intento, menos aún por culpa de un activista fanático e inexpresivo.

Se me presentan mundos nuevos, criptografías luminosas, transhumanismo anarquista, libre asociación en comunidades autónomas. Libertad de ser y dejar hacer. El verano del sentido común y el invierno de los bebés histéricos.

¿Es muy complicado pensar fuera de la caja? Pues bien, de eso se trata pensar. Piensa entonces, flojo de mierda.

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