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Kimetsu no Yaiba: Lo bello de lo sencillo | Versailles Anime #04


Versailles Anime #04, una columna de Francisco Maldonado

Este artículo contiene algunos SPOILERS de Kimetsu no Yaiba. No te arruinan nada y revelan muy poco, pero, de todas formas, la advertencia no viene mal.

Kimetsu no Yaiba (鬼滅の刃 lit. «espada mata-demonios»), también conocido por su nombre en inglés Demon Slayer y como Guardianes De La Noche en España, es un manga escrito e ilustrado por Koyoharu Gotōge que comenzó a serializarse el 15 de febrero de 2016 en la revista semanal Shūkan Shōnen Jump de la editorial Shūeisha. Una adaptación al anime producida por el estudio Ufotable, fue estrenada el 6 de abril de 2019 y finalizó el 28 de septiembre del mismo año. Al final del último episodio del anime se reveló en una escena post-créditos el arco «mugen ressha» (el tren infinito) el cual será adaptado en formato de película y se estrenó el 16 de octubre de 2020 en Japón. A la fecha el manga ya cuenta con 22 volúmenes publicados y con 100 millones de copias en circulación, incluyendo copias digitales.

Hace unos días estaba conversando con mi hermano acerca de las obras sencillas y las complejas, los dos estuvimos de acuerdo en que ambas son completamente necesarias y enriquecen al medio de diferentes maneras, sino que, en este caso, centrándonos en los bello de lo sencillo, a veces en su esencia como dijo Shakespearela simplicidad es la máxima sofisticación”. Y es que si, hoy quiero hablarles sobre una obra que seguramente no tiene la más original de las premisas o que fácilmente me puedas decir que su historia es demasiado lineal, predecible y lenta, pero aún así, aún con todo eso logró robarse el corazón de tantísimas personas, sabiendo profundizar muy bien cosas de manera sencilla y muy efectiva. Hoy vengo a hablar de Kimetsu no Yaiba.

Una de las cosas que más me gustó de esta serie es como respeta las artes y las culturas de nuestra propia realidad, demostrando una muy buena inmersión en paralelo de su mundo y del nuestro. Los claros indicios de una posible época de transición cultural gracias a los diferentes ropajes y formas de vida, nos sitúa en un contexto histórico de mediados del período Meiji, la utilización de electricidad en algunas escenas deja en evidencia una clara señal de la apertura del país hacia el nuevo mundo de 1858, llevando con esto al fin del período Edo.

El período Meiji tuvo como principal característica la modernización y occidentalización del país, empezó la industrialización de los sectores de producción, así como también la reestructuración del sistema político. Por culpa del Shogunato, de los Tokugawa, Japón había permanecido por mucho tiempo aislado, llevando a que, por ejemplo, la creación de diferentes modas y formas de vestir tuviesen un desarrollo exclusivamente interno. Luego del derrocamiento del Shogunato, Japón experimentó un gran cambio cultural, abriéndose al nuevo mundo creyendo que esto los ayudaría en su búsqueda de nuevos conocimientos y así fortalecer al imperio. Por eso creo que es importante analizar los uniformes de los cazadores de demonios, ya que representan perfectamente la nueva visión capitalista del nuevo régimen Meiji. Lo extranjero dejó de ser algo a evitar, para convertirse en algo a imitar. Los edictos de Haitorei empezaron a obligar a la sociedad japonesa a olvidar sus antiguas costumbres, entre ellas, el ropaje y los peinados.

En 1871 el emperador ordenó a todos los oficiales de alto rango vestir con ropa militar occidental, la que misma que en la modernidad se usaría como inspiración para el diseño de los uniformes escolares. Por otra parte, a los civiles se les ordenaría utilizar los típicos trajes europeos durante las horas laborales. Bajo estas nuevas premisas en cuanto a la vestimenta, los hombres fueron los primeros en abordar este gran cambio, alejándose poco a poco de la utilización de los kimonos, por lo que, en términos de moda, era normal en las grandes ciudades ver un híbrido entre ambas culturas, cosa que el anime sabe representar muy bien. Por su parte a las mujeres les tomó más tiempo adecuarse a este cambio, arraigándose sobre todo las mujeres de clase media a las viejas tradiciones, aunque con sutiles cambios en la ropa que connotaba cierta occidentalización.

Ya metiéndonos dentro del folclore japonés, tenemos las tan hermosas y distintivas máscaras de la tradición nipón. La máscara que representa a Urodaki-San (Sensei de Tanjiro) es el famoso Tengu, un dios sintoísta también conocido como Yokai. En el budismo se presentan como demonios peligrosos, heraldos de la guerra. Con el tiempo su imagen se degradó y se suavizó para transformarse en protectores de los bosques, cambiando su forma y obteniendo su distintiva nariz roja. Algo muy curioso es que en las leyendas a los Tengu se los relata como grandes maestros y conocedores del combate.

En la leyenda del famoso guerrero Yoshitsune, el cual, exiliado en el monte Kurama por un clan rival que asesinó a su familia, se encuentra con el Tengu protector del monte, quien le enseñará el arte de la espada para que pueda llevar a cabo su venganza. Claramente se podría decir o percibir que Kimetsu no Yaiba se inspiró en parte de esta historia, y más aún cuando sabemos la estrecha relación que tienen los Tengu con los espíritus zorros o mejor conocidos como Kitsunes, espíritus que se encargan de cuidar los bosques y aldeas. Dejando de lado a los zorros salvajes que en su mayoría son malévolos y traviesos, los demás sirven al dios Shinto – Inari, pero que, en este caso, en la obra está representado bajo la imagen del Tengo de Urodaki-san. Por otra parte, en los santuarios extendidos por todo Japón (obviamente los referidos al dios zorro), se sitúan dos imágenes un emisario masculino (Sabito) y otro femenino (Makomo), estos Kitsunes tienen una particular representación con el color blanco y se los conocen por ser zorros con una amabilidad y generosidad extremas, cuyo interés en la vida es proteger y ayudar a los humanos.

A lo largo de la serie hemos visto cómo se cree en la reencarnación, más que nada Tanjiro sin poder si quiera ocultar un poco de su amabilidad y empatía, no puede evitar rezar a los dioses para que por favor las almas de los demonios que debe asesinar reencarnen en una vida que no los lleve por un camino tan doloroso. Los niños de Urodaki-san como dijeron varias veces, lo aman mucho y no solo decidieron reencarnar como Kitsunes para mantenerse cerca de él en el monte donde se conocieron, fueron criados, entrenados y forjaron esa fuerte relación, sino para que nadie más termine como ellos, muriendo de una manera tan dolorosa e impotente. Además, que debe ser doloroso para ellos ver como su maestro llora de dolor al ver a sus alumnos partir al examen, con la carga de que puedan terminar muriendo como todos los demás. En el capítulo 4, la escena en la que Tanjiro enfrenta a Sabito y logra vencerlo fue desgarradoramente hermosa, el silencio lo dijo todo, la sonrisa y la cara de satisfacción de Sabito reflejando en sus ojos una visión tanto de esperanza como de alivio. Y no solo la narrativa visual fue espléndida, el nivel técnico del audio fue realmente sobresaliente, el ruido de la espada, el leve sonido de la máscara partiéndose en dos, el nivel de detalle es capaz de dejarnos completamente atónitos.

Es muy interesante la manera de pensar de los demonios y me hace reflexionar en la posible influencia de la sangre de Muzan Kibutsuji (villano principal) en los pensamientos de sus portadores. Según se nos muestra, lo ocurrido en sus vidas pasadas termina siendo una especie de detonante en el actuar de estos demonios un pasado triste potenciado en alguien que no sabe lo que es tener lazos familiares, engendrará a un demonio lleno de cólera que trata de entender el amor y los lazos, de manera forzada, agresiva y superficial; donde irónicamente sus poderes estarán basados en los hilos. Otro también puede ser aquel demonio que vio menospreciada su habilidad musical y se transformó en un ente sediento por poder y reconocimiento, donde sus poderes estaban basados en tambores. Con esto la serie nos transmite su perspectiva en la que los demonios son criaturas que buscan llenar el vacío con el que murieron.

Claramente como todo Nekketsu (Género de acción), su sistema de poder está ejecutado bajo las leyes impuestas por la propia ficción, pero es realmente notable cuando vemos que también en este apartado la serie se sigue enriqueciendo de la cultura japonesa. El sistema de combate o de poder en Kimetsu no Yaiba se podría decir que está inspirado en el Budo y el Bujutsu. El Bujutsu es más que simples métodos de combate prácticos y efectivos, son medio o disciplinas de desarrollo moral ideados para profundizar en la formación de una persona ya madura, integrada y equilibrada de un hombre en paz consigo mismo, así como también en armonía con su ambiente social y natural. Si bien Tanjiro tiene una fuerte voluntad y su meta es clara, la cual es volver a la normalidad a su hermana Nezuko, en un momento de su entrenamiento no encontraba la manera de avanzar, esto demuestra que él también falla y duda de sí mismo.

Tanjiro es una persona común y corriente como nosotros, no es el elegido que salvará a la tierra la oscuridad, no posee un demonio interno que le brindará poderes cuando la trama vea que es necesario, tampoco será un chico de montaña de gran olfato que pasará los exámenes con facilidad y mucho menos un chico que podrá empuñar perfectamente una espada para derrotar a un demonio sin entrenamiento previo. Él es realista, sus frustraciones lo hacen dudar, fallar y su fuerza de voluntad es lo único que lo motiva a seguir intentando por más de dos años de entrenamiento. Tanjiro sangra, se quiebra, tarda meses en recuperarse, hasta le salen callos y quemaduras en las manos por culpa de la fricción con el mango de la catana. Para muchos esto será un detalle insignificante o irrelevante, pero para mí, para un protagonista Shōnen, el ver sus manos así es un detalle muy humanizante y sobre todo porque estamos acostumbrados a que los protagonistas habituales sean una mera representación de un dios griego contemporáneo que todo lo puede y todo lo hace.

Algo que también es importante mencionar respecto al tema de combate, es que las katanas pueden romperse, el anime explica en el capítulo dos como estas katanas son capaces de aguantar golpes verticales, pero son débiles de manera horizontal. La fuerza aplicada debe ir de manera dirección que la katana, si se rompe la espada puede que también te rompas los huesos. Y la verdad es que esta precisión es muy buena, ya que es lo que le pasará a Tanjiro más adelante por una imprudencia, evidenciando lo bien que cuida la serie estos detalles. La espada del protagonista no es una espada mágica forjada por un herrero legendario con manos privilegiadas y todos los adornos del Shounen, es una espada diseñada para matar demonios y ya está, y que si se utiliza mal puede ser fácilmente destruida. El herrero está mal de la cabeza y no solo es gracioso, sino que su máscara representa al dios del fuego y la comedia, lo cual como herrero y por su extravagante personalidad forjan perfectamente su caracterización.

Tanjiro aún debe seguir desarrollándose como personaje, por ejemplo, su choque moral entre matar o no matar a los demonios, entre qué es correcto y qué no o si siempre podrá salvarlos a todos. Si yo fuera el mangaka de la obra, buscaría que el personaje tenga verdadera colisión moral que lo haga cuestionar sus acciones, porque realmente son pocas las veces algo lo rompe o descoloca emocionalmente, Nietzsche tenía una gran frase que decía:

Quien con monstruos lucha, cuide de no convertirse en uno

Me encantaría ver a Tanjiro tener un desarrollo igual de bueno que Gon Fricks (HunterxHunter) o Edward Elrick (Full Metal Alchemist), pero lo veo como algo imposible y que tal vez es contrario al mensaje que quiere dar la mangaka. Pero sea cual sea la decisión que tome la autora, estoy muy ansioso por saber que pasará, porque en la perspectiva de los demás cazadores los demonios son simplemente monstruos que deben ser erradicados, sin siquiera ponerse a pensar como es que se siente ser uno. Ya se nos mostraron escenas de como varios aspirantes no dudan en matar a un niño demonio o cómo también ver el matar a los demonios como una simple manera de ganar puntos y así poder subir de puesto en la jerarquía de la organización. Por eso es que también me gusta mucho como la obra se esfuerza en que el espectador tenga una crisis de pensamiento, te muestran como un demonio tortura y mata sin piedad a unos pobres aspirantes para luego sentir pena y misericordia por ella con una escena narrativamente hermosa.

Por ahora la historia de Kimetsu no Yaiba es sencilla y por ahora no necesita más, explotar sus puntos fuertes e introducirnos en una cultura tan compleja de una forma tan orgánica es algo que pocos animes han logrado hacer sin abusar de algún punto. La recomiendo absolutamente, más allá del hype y de su ejército tanto de fans como de haters, su fuerte esencia que es innegable, nos lleva a admirar y amar aquellos aspectos del anime que nos llevaron a todos a verlo por primera vez.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería