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La bibliografía de la poesía peruana, un poema de José Natsuhara

Actualizado: ene 29


Fiesta de la Cruz. Cuzco, 3 de mayo de 1930. Martín Chambi, fotógrafo peruano.

El siguiente texto es un Poema-Bibliografía incluido como parte final del prefacio del poemario La Guerrilla Elegante (2019) del poeta olvidado en vida José Natsuhara. En él se resume una parte fundamental de la poesía nacional peruana. Una guía de lectura para los hijos del trompo y del emoliente.



Bibliografía de la poesía peruana

-Vallejo, César. (1892: La Libertad). Poeta que saliste de la nada a bendecir el mundo: Despertaste & tienes conciencia. Caminaste 100 kilómetros de los barrios con la nariz rota & en línea recta por cada medio verso que destilaste de los labios - a la máquina - de esta máquina - a mis labios - & de sus labios - al universo entero. Despertaste & nos despiertas. Tienes conciencia & pesadillas & gritamos nonsense por las noches, & sobre tus camisas abiertas & sensuales estalla el ritmo de una ciudad similar a Las Vegas & a Viviana sola cantando salsa en la escalera. Ave César, sonero que da la clave de los desayunos en familia, nuestra patria era una orquesta pero tú eras aún más grande & te moriste, en París & en aguacero & rodeado del silencio te rajaste derecho a cuestionar al creador.


He ahí un poema humano también bellamente incomprensible. Hay un ritmo que acompaña el ritmo de la balsa tostada La Estrellita donde los pescadores huelen luminarias entre las novedades de la lírica del trompo & los peces saltan directo al limón & al navajazo. Esa escena marinera & marinada donde la forma no es superior a la materia & donde a


-Hernández, Luis. (1941: Lima). no lo pescaron (pejerrey experto en aspavientos) con el carrete de Yellow Submarine en el interior celeste de su saco, en aquella plena función que nos proyectan & nos resistimos cholos teeeeeercos a ver de punches cruzados, como si el arte sucediera sin los chicos bravos que devoran frioricos & sin los amigos que cayendo van en fila porque los devora el friofeo. Yo amo el sol lila & lo recuerdo soleando la soledad de mis cabellos & caballos.


También tú te moriste, Billy The Kid, & tus cuadernos de medicina garabateados de epígrafes del rock and roll de los 60’s, sin los antidepresivos mezclados con papaya & con la caligrafía, la silueta del alma, el pan nuestro de cada día con el que untabas las frazadas. & no nos dijiste nada, nos mostraste. Wovon man nicht sprechen kann, darüber muß man schweigen. Que los locos & las anónimas combas tenemos el derecho a no prostituirlo todo con la publicación mediática del texto. Que regalar en verso & en exclusiva a los compadres & comadres era mejor para la aeronáutica & para las sagradas cuestiones del nuevo milenio.


Recién escapado palomilla del psiquiátrico, eh! tú, ahora que te conozco & contigo ese mundo inexplicable. Tú te lanzaste, te zambulliste (salto del fraile) a un tren que iba cargado de curas & patitos para saludar a Betty & tocata & fuga(r) en Re menor con Betty, the mother of cuack’s. & ahora que sabemos lidiar con la mugre que nos nublaba el parabrisas le dejamos constancia a la salud mental & a la rechoncha burocracia que: De amor sí se puede morir. Aunque de amor se viva. Pero yo vivo la vida más bacán. & me sublevo como


-Chambi, Estela. (1954: Puno). que corretea las vicuñas con una alegría de mística niñita & las campanas de la Iglesia tañen a lo lejos los quinuales & se confunde la cojuda el evangelio de San Marcos con un grito aymara más antiguo & más sagrado: La resurrección de las festividades & el consumo indiscriminado de la carne de uno mismo, la ingeniería inversa, el psicoanálisis. & me viene el flashback del bus a la frontera junto al amigo conspirando sobre el lago Titicaca & el Tratado del Magneto. Estos artefactos naturales que son nudos tapizados de estática & visiones lisérgicas & que unen un pueblo con un pueblo, la Guerrilla Elegante con otros títulos hermanos (el Drunken Fist, Sansei, Mecánico Migrante) & mis deseos de casarme de civil con la replicante, aunque ya dis que me odie & represente también un pasado histórico que haga temblar la identidad altiplana & sus 206 huesitos.


Aquí no hay dónde colaborar con el progreso, preferimos la tecnología prohibida de la extravivencia & Estela guarda los animalitos de la mina & la ruptura de cabezas, de los tajos abiertos en el cuerpo enriquecido de los infantes, que como buscando cobre los inversionistas, los grandes cocodrilos vienen a chapotear & no admitimos mentir al respecto a la prensa por un táper & unas tabas. A veces se padece lo impadecible & el verso se tasajea bien adentro & se asemeja a un cuadro de mi Arguedas donde la sangre de su sangre sonríe & toda desgracia es pasajera, porque a pesar de tanto aquí conviven los matices & nos oponemos rotundamente contra aquellos poetas populistas abusando de las descripciones de la pobreza, exageraciones, efectismos comparables a los programas de talk show & a los panfletos. Aquí las recalcitrantes diablezas, los lobos amapolas tenemos el derecho a revolcarnos en las huertas & colocar un yonke al lado de la tumba del abuelo & pelar el camote con cariño para el hermano aún cachorro & tan solo manteniendo esta verdad se podrá construir un país robusto & transparente & elegante como él solo, como los conciertos de violín de Bach &


-Valdelomar, Abraham. (1888: Ayacucho). jironeando por las calles del centro de la bestia con el salto & seña de los dandys & la mirada tensa a los árboles frutales dominando las bocas de los hombres, o como él decía al pie de los cañones: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert & el Palais Concert, soy yo”. & el Palais Concert es hoy un mercado de perfumes & relojes & cambistas & lo único decente será una que otra baldosa rezagada, este síntoma líquido de la agonía de la estética que se aprende fuera de las discos frente al mar con esos lentes ridículos de Claudia. O la pirotecnia de un amanecer, vestido de Dionisio, filosofando acerca de la labor del genio en una época cruel, casi una blasfemia, una cachetada con el revés de la sandalia.


A ti te odiaron así, tal cual, hasta la médula de inventarse que te habías muerto ahogado ebrio de cara en un silo respirando caca & tú que te habías caído & quebrado el cuello en una escalera no eres el único, este es un huayco que pretende arrastrar la casa de los ángeles & que no sofoca ningún himno. Preguntabas en una carta por estos enemigos de las letras: “¿aún me odian esos mierdas?” & aquí estamos los pura cepa, los ekekos orgullosos de hacer el contrapeso, nuestros lúgubres mezquinos llevan también libros como panes bajo el brazo (bromatosos, muy mal redactados). & tú llevas una bella danza de tijeras & ellos chillan ante tus acrobacias, tu bata de Balboa & esta gallística espartana que acerca los prodigios a los juegos de luces de los puentes & a la locura de quien salta con garrocha más allá de los camales.


-Chirinos, Guillermo. (1946: Lima). con esa misma azul ezquizofrenia llenaba sacos de patatas con poemas & los remataba a sol cincuenta a quien tuviese ojos para ver, bolsillos para meditar. Voy buscando un hombre, voy buscando un hombre, gritaba hecho Diógenes con un plato de escabeche haciendo equilibrio en la cabeza. Idiota del Apocalipsis, te ganaste mis respetos & te internaron para que tu prosa sea un atentado a la yugular de los imberbes. & un buen día cruzaste el portal de una elegida Iglesia & gritando & llorando fuiste desperdigando tu manojo de poemas arrepentido de haber escrito tantas barbaridades que lo queman todo & nos conducen como un taxi embalado a las postrimerías del infierno. Sube, sube, al fondo hay sitio.


Eres lo que pronosticó el SENAMI, una tormenta que espantó a toda la escena musical, una bandada de pájaros surcando el smog como aviones de propulsión a chorro. Te comprometiste con la problemática nacional del autoestima & no de programas políticos de empresarios ajenos a la gastada de suela una tarde en las que se busca refugio en los hoteles. Idiota del Apocalipsis, quizá estamos encerrados en una simulación del Tártaro, sorteando vagabundos que llevan cultura en triciclos de chatarra & donde buscamos incansablemente el secreto de la producción de la bondad a mitad de precio, la máquina de escribir de


-Hinostroza, Rodolfo. (1941: Lima). que tú lanzaste de las escaleras de su casa cuando te respondió dónde & cómo escribía la contranatura de los salmos. Idiota del Apocalipsis, la hiciste añicos & él te expectoró a patadas de su cueva como nos contó una noche, pero repetía con cariño & de memoria tus poemas. & esto sucedió en tu casa, Rodolfo, viejo huevón tú también te nos fuiste & no fue posible publicar mi entrevista contigo, la cagada. & nos invitaste bocaditos, queso, jamón, galletas e Inka Kola. Aún guardo la versión del Tractatus Lógico-Philosophicus que me obsequiaste & era una versión gigante con el texto trazado con pinceles & gráficos colmados de experiencias laborales en períodos de hambre, lucidez. & cuando salimos de tu sala a conversar fumando a escondidas en el jardincito, los snobs de una revista especializada de España ya se habían ido & decidimos que el telón se había cerrado & podíamos ser solo un poeta colmado de bendiciones & dos aspirantes que no llegaron en condición de fans ni de discípulos (un joven siempre debe de estar a la altura de las circunstancias). Recuerdo cómo hablamos sueltamente, sueltos de huesos como se dice. & cómo mi amigo te contaba entusiasmado el proceso de pelar pollos en un mercado de Ventanilla. Esa noche regresamos a nuestros conos & vimos cada quien el peligro de insistir en un oficio que puede arrebatar la vida de un día para otro paseando distraído en las esquinas de un país ingrato & malandrín & yo opté por hacer el kamikaze pero a mi amigo no lo vi más & para mí está un poco muerto (porque dejó de escribir) & me ha dejado aún más responsabilidades bajo los hombros.


-Watanabe, José. (1945: Trujillo). tampoco abandonó esa senda jedi de los coyotes & les dijo a sus hijas que adoraba que no lo hicieran elegir entre su amor a ellas & el amor a la poesía, Amaterasu. La depresión se configura como una cigarra empapada de pasados donde el colegio es más brillante que el cáncer destrozando la piel de los bañistas. Laredo me suena a un dulce restaurante de campo a las afueras del cemento & los cenáculos, Laredo sirve platos criollos & hay un río con truchas dispuestas a la comunicación psíquica alienígena. & al lado está Macondo, Comala, Urgunda & Okinawa; Amaterasu.


La poesía encalla en las herencias familiares. Yo mismo, cuando esté más afilado & eso es hoy, escribiré de mi abuela japonesa & de sus aventuras en una hacienda poblada de fuego & de fantasmas & cómo se dirige mi familia como un ejemplo de amor & matriarcado. Eh! mi abuelita que es todo lo que soy & en lo que me convertiré, porque yo no soy yo, yo soy una multitud, yo soy un continente & mi apellido proviene de un exótico pirata golpeado por la guerra & que nos lee (de derecha a izquierda & pescando & criando animales en las páginas rosadas de los puertos iqueños). & tú, Watanabe me acompañas con esta tristeza de saberte uno & yo soy muchos & entonces ya no eres solo uno, somos ambos & esta cobardía posmoderna de no saber ni cómo ni cuándo ni dónde estamos parados no nos toca, Amaterasu. Somos ya un pueblo abierto dentro de otro pueblo & somos libres de llamar a


-Hidalgo, Alberto. (1897: Arequipa). & encarar los procesos históricos que signifiquen un paso hacia la libertad de los escritores más allá de los telediarios que nos enfrentan unos contra otros bajo la bandera de dos o tres corporaciones. Te paseas con esa barba de chivo & con una capa roja & las seños guardan a sus hijos & les dicen que eres el anticristo & los líderes políticos te odian porque expones la mentira & del insulto haces tu arte & del anarquimo tu praxis metafísica.


Gran perro negro tus ladridos retumban los tímpanos de las civilizaciones, existe el jilguero & su entrópica medusa de cables & señales del satélite ebrio, la inmediata baba inconexa entre jóvenes asustados & debilitados por los colores fosforescentes de la propaganda & el exceso. Pobres trozos de carne, basuras biológicas, alimento de gusanos. Luego se preguntan por qué la revuelta se apaga & por qué la sombra llega tarde a opacar las avenidas, & llegas con el ladrido gutural que se torna carcajada & explicas: El error de toda revolución está en la especie.


O es que cabe un pié de página o un proyecto totalizante en el que la humanidad o ciertas milagrosas niñas malas de la historia se salven & esto es una propuesta,


-Cornejo, María Emilia. (1949: Lima). no deslumbrando, alumbrando la ruta oscura de un club de Toby & con ese apetito que daba hasta temor perder los dedos que se cortan con las páginas de los inéditos recién impresos, apuntando hacia el boom de una superestrella. Apareciste & te esfumaste como quien no quiere la cosa ni pertenece a un planeta que nos impide ser un hit con nuestras primeras canciones & que se mece entre las cargas de lo que deberíamos ser & lo que verdaderamente somos & que a veces no es posible contener en el mero pecho… & esta es una propuesta, es más fructífero una colega que no llegue al país como una invitada sino como una sutil integrante de los sueños, & que luego


otros poetas ya envejecidos jurados poéticos no vengan con los achaques oenegeros & premien en concursos a mujeres por una estúpida cuota de género. Esta es una guerra santa en la que solo pesa el poder de las palabras, el ritmo perfeccionado de los sables & las flechas, seas quien seas, vengas de donde vengas, comas lo que comas, vistas lo que vistas & con este hoyo en el estómago que amenaza con devorar a los padres & a los espíritus chocarreros; solo importan las palabras & el oficio. & se eleva el trigo limpio & María Emilia es Juana de Arco & allí donde está está por sus propias manos & por sus propios medios; esto es lo que en las culturas bélicas & soberanamente tiernas llamamos genio & esto es la propuesta, la belleza que rocía a todos los seres & que


-Verástegui, Enrique. (1950: Cañete, departamento honorífico del fuego). sistematiza en un proyecto ambicioso & matemático como saltar la soga & beber una infusión de yerbaluisa. La dorada mente en la intemperie que transpira tras los arbustos construyendo magníficos aceleradores de partículas, betatrones de orgasmos proféticos, sentado grácilmente en una carretilla en Mauritania desde donde se constata que aún es posible aportar partituras peruanas a la expansión del firmamento.


Este sistema implica la integración de un número nuevo más poderoso que el uno & más poderoso que el cero, como nos lleva de la manito Fabiana para superar el temor a las alturas & visualizar el manto ancestral de la ciudad desde los teleféricos. & alcanzado este punto el poema es una máquina cuyos ojos son pianos donde tocamos una música triunfal. Verástegui recita como el operador de metáforas que son robots, inteligencias artificiales destinadas a la procreación del falansterio & en los salones se deja oír como una pesadilla o un diálogo sublime (doloroso) que nos postra acariciando el suelo, Asgårdsreien (1872) de Peter Nicolai Arbo, el trote & los cascos de caballos descendiendo divinamente con martillos & relámpagos al nivel mortal de los guardianes de la rosa.


Escribir esto en posición de loto en medio de los cláxons & los niños perdidos en la miseria de la prostitución & de los preparados, anular la tantísima bulla que nos embrutece & patear latas en las plazas & saludar a los campesinos armados con la verdad en frente de un estado policíaco. Quizá escribir desde la juventud pero sin esa otra juventud que saca el rédito económico & de ego a las batallas comunales, a los hombres & mujeres que solo viven & gozan sin la fotografía alzada de los puños & los viajes pagados alrededor del globo para implementar proyectos combativos desde un hotel & el disonante “¿ya viste la nueva agenda? está en mi insta story”. Escribir en ayunas & escribir inmediatamente después de haber practicado el coito & producir ondas de calor a tu paso & levitar por segundos sobre tu computador & ver una mujer pantera recostada en la cama comiendo uva Italia & soplar detrás de sus orejas & decirle “realmente te admiro & te respeto”


-Sensi, Flaviana. (1930: Amazonas). respondería a esto con un silencio sepulcral en una blanquísima hamaca bamboléandose magistralmente en Chachapoyas, pero sonreiría & ofrecería una adorable tarde en el jardín probando tiritas de cecina & Cabernet Sauvignon, eh! respondería Flaviana con el gesto que también es un poema, la dama educada en posesión de un secreto enterrado en el paraíso & vuela mi sombrero & nos sube a la cabeza el tranquilo tiempo & con las mejillas sonrosadas se confunde la terraza con el exterior salvaje del duelo. Da la impresión intuitiva e insana, que lo único que nos salva de ser engullidos por el caos demente de la jungla es ella & su mirada de bestia, el incendio diabólico que esconde en la alacena & que mantiene a raya las trampas deformes del vacío, el mondo & lirondo espacio que nos venda.


“Galopa el hambre / & lleva en el hocico la piel rosada de las musas, Ave Aneurisma / se escucha el aullido de Allen & Stockhausen: los niños terminales orgullosos de la estafa de la vida / en la cultura / de la cultura de la vida. / Galopa el hambre. & los centauros se acercan aplastando margaritas.


Au revoir, al misericordioso arte de los jóvenes / los colegas verdes que conspiran / Inflando entre ellos la flácida bengala / globos de aire / emociones líquidas / la diarrea / & su lamentable Pedomancia”


& galopa Flaviana recitando Withman & pasajes de los vedas, & aparecen unas huellas de otorongo tras la verja, o es quizá el paso & el peso de un ciego & alcohólico arquitecto, ese que con su nombre


-Adán, Martín. (1908: Lima). se convierte así nomás en el primer hombre en redactar una tesis doctoral sobre el barroco, desde las instalaciones del manicomio Larco Herrera. & en el bar Cordano Ginsberg se escandalizó, típico aprendiz de budista, cuando aplastaste una araña que te salía del sombrero. & le preguntaste sincero & picaresco “¿por qué escribe usted porquerías?” & desde ese momento ambos se hicieron uña & mugre & la calidad del maestro quedó atestiguada para la posteridad en las servilletas & posavasos de estas murallas citadinas. Adán exiliado por cuenta propia de la fama & las labores “estupendas” del trabajo.


Le mandaste una carta de respuesta a una periodista argentina donde le recomendaste que si quería saber algo de ti mejor se fuera a ver el mar, es decir que se fuera un poquito a la otra acera, pero que intensase rodearse de seres queridos porque cuando uno se hace viejo la soledad no alcanza para estar ni solo ni tan siquiera viejo. & mostrándole las calles del centro a mi jirafa hurgamos con ella los puestos de libros usados & leímos a viva voz La Casa de Cartón mientras pedía más picante en las porciones de rachi & anticucho. Yo casi lloro, ¿a ella tampoco la volveré a ver? Pero tu libro no deja de florecer en mi recuerdo, tus ojos de adolescente barranquino como un colegial & tu idioma de salamandra ofreciendo el fuego de tu espaldita a las parejas (yo & tú que ahora de seguro me estás leyendo, yo te digo que regreses, aquí tienes un azulito playero & un koala), todos podrán argumentar que acabamos del mismo modo en el mismo complejo de tumbas & claveles, pero ese no es el quid del asunto, lo esencial es cerrar los ojos & saber que no se desperdiciaron oportunidades, que estamos vivos y somos un grandísimo poema; una dulce carretera, mi amor. &


-Campofé, Cristóbal. (1939: ¿?). aún fascine a los amigos en las cevicherías bravas & porte como estandarte de las causas perdidas & ganadas una carpeta guinda de poemas. En Chorrillos & en la presencia de nuestra señora santísima Eris discordiana se tiñeron de sangre las residenciales, se cuenta que perseguiste desnudo a un tal Álvaro Salgado & con un martillo le abriste en canal el cráneo & todo ello por haberte robado & recitado uno de tus textos frente a la bella línea de bodegas. Todo esto se cuenta de ti Cristóbal & cae la tarde como una parálisis que nos mimetiza con los transeúntes que van de la oficina de correo – al paradero – al mercado a comprar papel higiénico & arroz & aceite de oliva & algo más que lleva las iniciales de las próximas palmeras creciendo saludables & señalando el enigma de desarrollarte a pesar del clima & la topografía, vamos, lo que es dominar tu entorno & convertirte en el depredador más ecléctico de la cadena evolutiva.


Tú conociste de cachuelos, cargaste sacos de camotes & te fortaleciste como un adonis & las hernias fueron tan solo un mito de los griegos, zarpaste en un barco de mercancías a Sudáfrica & te sentaste a descansar & a creer en ti mismo como un advenedizo rival del trono porquerizo. Creo que boxeaste en el gimnasio de tus tíos & gritaste que la década del 60 era el prefacio de tu carne siendo la eucaristía o un ritual pagano de vikingos. & un gancho tuyo era el fin de cualquier otro poeta & ahora llega el conjunto suculento, tus campeonatos mundiales, tus partidos de tenis, tus rugidos de lápiz, tus impulsos de quirófano, tus alas de platino, tus goles de media cancha, tu campo visual expandido por las lentes telescópicas del revólver, tus caras multifacéticas de actor de cine, tu verso limpio & puntiagudo como un silencio asesino. & esto es un aviso de lo que vendrá a continuación


-Varela, Blanca. (1926: Lima). alcanza el satori. & la ecuanimidad se origina en lo profundo del corazón de un recuento fragmentado del talento: Perú. El rocío de la jora & el sudor espléndido de un mochica enfurecido. / Don’t touch me, I’m a real live wire /. Yo no opto por las antologías, opto por los panteones & la consecuente guerra todos contra todos, la eugenesia literaria. & fue menester una chamba ardua en la que mis nalgas se coronaron de músculos & los días & las noches cayeron sobre mi escritorio, sobre la bitácora de viaje, en cada uno de los ojos desorbitados de la infamia & la impaciencia. Varela se deshizo de esta pose que arrastró medio país por el desagüe, la bohemia, el destino trágico, la debilidad de los albatros, la feria clown multitudinaria de las artes, las familias disfuncionales & su prosopagnosia, la histérica voz de la razón emputecida por la liquid society.


& aquí estamos, aquí resistimos & almorzamos cuy chactado


-Varios Autores. (00000000: vera effigies). Tomás Ruiz & una editorial llamada Camión & su paso por las rejas al ganar un concurso de poemas. Este Tigamfs, planeta de sci-fi que leí en un rito caoísta o cómo hacerle al Sechura el desayuno en luna llena. Arturo Corcuera & un Tarzán que es Johnny Weissmuller creyendo ser Tarzán & balanceándose en el manicomio & carteando a Jane que no responde al llamado Auuuuuua ni ella ni Chita que eran varias monas contratadas por la Metro-Goldwyn-Mayer. & Sebastián Salazar Bondy & el retrato de una Lima la Horrible que atrae como polilla a la Santa Anarquía que zapatea en los bautizos, a la innumerable araña que medita en los parques transparentes de los soliloquios & es vereda que compite con la franca muerte. “Una veredita alegre / Con luz de luna o de sol / Tendida como una cinta / Con sus lados de arrebol” & Chabuca Granda & toda esta herencia de valses & cajones & cucharas marcando el paso del caballo de paso. “Perfumada de magnolia / Rociada de mañanita / La veredita sonríe / Cuando tu piel acaricia”. & Antonio Cisneros & sus cuatro boleros maroqueros & esta alegría de saber que si estamos solos durará más el nescafé & las cuchillas de afeitar el triple & tu voz es una dulce caña de azúcar, mi amor. & Enriqueta Beleván & sus discos de Bob Dylan & Raúl Deustua & su arquitectura del poema, que aquí yo convertí en la arquitectura del suspiro que es un plagio necesario de tus ojos & Juan José Lora Olivares & la lluvia que hace li la li la la li & Eielson enmascarado de cosmos & que comenzó a vendernos un montón de nudos & pavadas & Juan Gonzalo Rose & la dimensión exacta donde te canto & viroleo & con esa voz de Lucha Reyes tan violenta & tan huayruro. Todos juntos resistimos, los despiertos & concientes, los poetas que salieron de la nada a bendecir el mundo.


Lo que en poesía significa: Somos muy hermosos, una casa de campo, unos conejos libidinosos, una aceitada bicicleta de guerra. & esto es una propuesta, un resplandeciente futuro. Amén.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería