La Esquizofrenia poética, una reseña de La Guerrilla Elegante

Actualizado: 5 de mar de 2019



Reseña de Luis Alonso Cruz (Lima, Perú) sobre el poemario La Guerrilla Elegante.


No es temprano,

y nos tumbamos en un jardín

de buena muerte,

tan mala para celebrar un holocausto.

¿Qué ha ocurrido con la Historia,

con aquella especie de primates indecisos?


Un libro de 194 páginas es simplemente eso, pero dependiendo de qué escribas y cómo lo hagas, entonces podemos comenzar a decir algo.


Un libro de 194 páginas de versos lo hace un libro extraño de poesía actual y digo actual porque temporalmente ha sido publicado en el 2018, pero no tiene nada que ver con aquel concepto que lo identifica con una época o una estética.


Pero además de lo dicho, me atrevo a decir que este poemario es más que extraño, es singular pues expone un tipo de poesía que denominaré esquizofrénica. ¿De qué hablamos entonces?


Según la psicología la Esquizofrenia es una enfermedad que se engloba dentro de la psicosis y entre cuyas características están: la separación de la realidad con replegamiento sobre sí mismo y predominio de una vida interior entregada a las producciones de la fantasía, actividad delirante más o menos acentuada, y por último, el carácter crónico de la enfermedad, que evoluciona con ritmos muy diversos conduciendo a menudo a estados de aspecto demencial.

(http://psicopsi.com/Diccionario_de_Psicologia_letra_E_Esquizofrenia.asp)


Entendida la Esquizofrenia, comenzaré a explicar el por qué de esta denominación para la poesía que nos presenta José Natsuhara en La Guerra Elegante


Nota 1: Cuando un poemario de 194 empieza con una nota de la Revista Variedades de 1915 y unas instrucciones para ser entrevistado por unos mismo, entramos justamente en una característica fundamental de la esquizofrenía, el replegarse a uno mismo para vivir en un mundo o mundos interiores. Es así que debemos esperar una experiencia estroboscópica tal cual la mente esquizofrénica.


Nota 2: Una pregunta central de esta parte de entrevistas se plasma en la pregunta que el poeta nos hace ¿cumples con tu palabra? Y devolviendo la pregunta ¿Natsuhara, a cuál de tus personas eres fiel?


Nota 3: Es por ello que la respuesta a la pregunta anterior es La Lucha Elegante, por lo que su poemario intenta ser un manifiesto de lucha tanto contra la realidad de externa como interna. Sin embargo, este programa no es un “lavado de cerebro” advierte.


Nota 4: Hace unos momentos decía que este libro es actual, pero a la vez distante de lo que se denomina actualidad poética. El poeta es consciente de ello y lo manifiesta en sus versos: “Considerando las tendencias estéticas que separan la Avenida Arequipa en dos partes, ¿cuántos grupos, asociaciones, colectivos, conjuntos, orquestas, etc. puede usted nombrar?”


La tarea para los acuciosos es ¿en qué parte está esta poesía? ¿en todas y ninguna como la esquizofrenia?


Nota 5: Pero lo más valioso como ética de esta poesía es que en ella el autor reconoce que no puede haber estafa ni autocomplacencia en la poesía. Uno, a pesar de sus múltiples alucinaciones, es de verdad y nada más.


Nota 6: La poesía de la esquizofrenia tiene esa forma de perturbar tal cual el anime la niña de las camelias de Hiroshi Harada y en especial después de la escena de magia en el circo: Entonces, en vez de tratar al poeta como sirviente, el público, tras un recital, debe salir cagado en los pantalones y a rastras del local, pensándoselo dos veces antes de regresar a un espacio donde se realicen estas invocaciones.


Nota 7: Otra forma de ver la poesía de la esquizofrenia es como un acto de hackear la mente y por ende la realidad, porque en el fondo esta poesía crea a cada minuto ilusiones: Si las palabras siempre han sido magia, en tanto han sido capaces de hackear el entramado de la realidad, realmente sería muy jodido y genial pensar en la poesía como un mecanismo que nos proporciona los códigos exactos como para reventar la sociedad y surfear sobre ella.


Nota 8: Las primeras 42 páginas son el corpus teórico con el cual podremos navegar en los versos de Natsuhara y también “comprender” su esquizofrenia poética. A partir de la página 49 encontraremos una especie de agujero negro que, al entrar en él, no cabrá mas posibilidad que la de compartir la disociación creciente del autor.


Nota 9: Y es así que el primer poema esquizofrénico del poeta se muestra como una bala en medio de la vida. La vida misma agujereada por el futuro, el cyber punk, el sexo, la poesía buena y mala y hasta las mentadas de madre. El primer poema y los siguiente son un hoyo en la vida y en la mente.


Nota 10: Y en este largo poemario, mete en una licuadora mental a Verástegui, Kloaca y algo de Hora Zero que junto con pólvora, obtiene este tipo de versos:


Y Tú, apagaste el malborito azul entre tus labios,

y de un taconazo salvaje de cuculíes,

me mostraste que Todo y Nada se explica,

como diría papá Verástegui–

más pedagógicamente que una molotov en la cara de un político,

en nosotros y con nosotros,

y que siempre fuiste y serás, más que una excusa,

para ir a esta vereda y fumar hasta la muerte


Nota 11: En la poesía de la esquizofrenia, la materia prima es el día a día, con sus personajes comunes y corrientes:


& no puedo detener las balaceras en la espesura del Huallaga

& no puedo hacer que mi bote sea el bote de otro colega en el Atlántico

& no puedo decirle a mi madre que la amo. Ella no distingue el color de las pastillas

& no puedo agarrar a chicotazos a mis hijos cuando se me acaba el anisado

& no puedo contribuir a mi patria porque soy un nostálgico quechua traidor,


Pero estos personajes son al final destrozados por la maquinaria de hacer dementes a todo el mundo.


Nota 12: Y en la poesía de la esquizofrenia el amor no está de lado, pero, como no puede ser de otra manera, el amor está enfermo y se personifica como la mujer daga:


más allá de las leyes físicas y patafísicas de cualquier peli de sci-fi–

eres una daga,

o una mujer daga que apuñala como una inyección de adrenalina, para dar la vida


Nota 13: para que al final el amor en este libro huela a resignación


No, no es nada sencillo, hacerte veja, y dejarte de huevadas

Cuando el segundo, tercer, cuarto amor

se va;

o lo que es peor: se queda,

y te das cuenta que saliste con un mamerto –que enviudaste– y el pobre no salió ni en Wikipedia,

y terminas por ver,

como los cangrejos: hacia atrás y mandándolo todo con el brazo

a la reverendísima mierda.


Nota 14: Uno de los pocos momentos donde el autor se reconcilia con la sanidad es cuando recuerda su niñez y es ahí donde los versos se vuelven prístinos, aunque sea por un momento


Era el muchacho que rociaba un poco de agua en los acantilados

chorritos pequeños de pis que bajaban

hacia la cabeza de los salmones.

En mi cuaderno de caligrafía había oraciones:

“Los salmones vuelan en las cascadas”

“Los salmones se reproducen en el aire”

Y me preguntaba ¿Vuelan como ángeles o simplemente

saltan muy alto porque así es lo bonito?

Tenía estas preguntas en las clases

y todos se burlaron.


Y con esa claridad momentánea es que podemos “comprender” que la niñez es el punto de partida de esta perturbadora esquizofrenia que desciende por todo el libro: La Guerrilla Elegante.


Nota 15: Ya casi finalizando el poemario y estas apreciaciones, quiero decir que La Guerrilla Elegante también es una forma de vivir:


Cuando entiendan que la poesía no es más que el entrenamiento de los hombres para aprender a cerrar la boca; no solo dejarán de ser poetas jóvenes, sino poetas; e irán a África a cazar leones y a comerciar café o a morir baleados en una canoa, blandiendo la bandera blanca del silencio.


No es obviamente una vida “normal” en el sentido occidental del mundo sino la vida de un esquizofrénico que intenta arrebatar poesía en sus alucinaciones, pero de qué forma este poeta intentará sacar poesía, una pista:


Tienes que tener madera, tener cancha, amenazar al tuberculoso, estafar al dealer, arrinconarlo y mostrarle que él sin ti no es nada. Tienes que agarrar a la inspiración por el cuello y decirle que desde ahora eres su capataz y que ya puede ir dándote las gracias. Tú eliges sus horarios, su salario, su oficina repleta de cafeína


Así que estimados lectores, La Guerra Elegante es un libro extraño, demencial pero bello a su manera, porque es un libro vital que nos invita a la más profunda experiencia.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería