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La negra avellana y el animal (Reseña CONCIERTO ANIMAL de Blanca Varela) | Habitación Esférica #05



Habitación Esférica #05, una columna de Karina Medina


En Concierto Animal, Blanca Varela es la sombra y la realidad, la raya blanca y la raya negra, la araña y la ausencia de esta, la vida y la muerte. La poeta se ha encontrado en una constante dicotomía en la que, con el pasar del tiempo, ha hallado un equilibrio. El individuo protagonista de este libro es el que se adapta al dolor por haber estado sumergido en un contexto de desconsuelo eterno. Varela se apropia de una dualidad consciente, empieza a mostrarse en sus versos como un solo cuerpo constituido por angustia y esperanza. Sin embargo, bajo esta realidad ha empezado a sentirse muerta en vida y ya ha aprendido a amarse así. Incorpóreo paseo del sol a lo umbrío

agua música en la sombra viviente

atravieso la afilada vagina

que me guía de la ceguera a la luz bajo la alta cúpula sonora

en este colosal simulacro de nido

toco el vientre marino con mi vientre

registro minuciosamente mi cuerpo

urgo mi sentimiento

estoy viva Los veintiún poemas de este libro muestran al equilibrio como el estímulo de un todo. La aceptación de una realidad desolada no es la rendición, es más bien el acercamiento a un universo contemplativo del yo. Como dice José Miguel Oviedo sobre este conjunto de poemas: En Concierto Animal, Blanca demuestra una fidelidad a sí misma y una percepción existencial de lo que pasa, tanto afuera como adentro de ella. El individuo protagonista – al que conocemos como el yo lírico – se enfrenta al animal: al dolor, el infortunio, el desencanto, etc. Que en un proceso de auto aceptación se manifiesta a manera de bestia adorada, atractiva y hasta excéntrica; para dejar de ser el cliché del Ser victimizado y amalgamarse con el éxito, con el triunfo y el confort y formar el todo del ente humano, un dualismo bello por naturaleza. El animal que se revuelca en barro

está cantando

amor gruñe en su pecho

y en sucia luz envuelta

se va de fiesta de allí que el matadero

sea el arco triunfal

de esta aventura

y en astrosa apariencia

se oculten la salud y la armonía

y la negra avellana

sepulta en el garguero

lance rayos azules a los vientos Podría asegurar que la negra avellana es el corazón de luto que Blanca Varela cargó desde la muerte de Lorenzo, el menor de sus hijos, en el año 1996. Fernando de Szyszlo - quien llamó a la muerte de un hijo como un acto contra natura - afirma que la mejor poesía de Blanca, y la más oscura, empezó a escribirse después de que ambos perdieran a su hijo. Carmen Ollé, fiel lectora de Varela afirma el pesar de la poeta al considerar absurdo el seguir viviendo preocupándose de sus propios asuntos, incluso de su respirar, sin tener más que velar por la existencia de su hijo; y es aquí en donde podemos percibir el primer sentimiento de culpa manifestado en los versos, culpa que es apaciguada también en el proceso de adaptación inteligente de Varela. Es por esta razón que podemos considerar a Concierto Animal como el poemario que tiene más relación con la muerte de Lorenzo. Si me escucharas

tú muerto

y yo muerta de ti

si me escucharas hálito de la rueda

cencerro de la tempestad

burbujeo del cieno viva sepulta de ti

con tu oído postrero

si me escucharas Varela no es una poeta que narre. En esta casi última etapa de su poesía, muestra con más notoriedad esa tendencia a no explicar razones con su letra. No deconstruye los símbolos pero tampoco hace caso de ellos; más bien hace un conjuro del verso, cala por debajo de la palabra, deja al libre albedrío el entendimiento de su dolor perpetuo y funesto. Ni siquiera la muerte es un límite en Concierto Animal porque incluso en su canto da muestra de que se sentía muerta en vida. (…)

la sin sombra

la muerte

como una mala madre

me tocó bajo los ojos

(…) La poeta se distancia de toda clase de estereotipos. En la obra de Blanca Varela la palabra poética se desnuda de artificios para abordar su condición que es también mi condición y la de todos los que hemos experimentado la muerte. Con una forma exclusiva Varela desarrolla una propuesta estética que apela también a la reflexión; y que en su propio estilo, nos insta a «pensar en lo pequeño y en lo inmenso». Morir cada día un poco más

recortarse las uñas

el pelo

los deseos

aprender a pensar en lo pequeño

y en lo inmenso

(…)

en el cielo espantado por mí


La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería