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La reinvención de Asturias | OXIB NOJ #03


OXIB NOJ #03, una columna de Eleázar Adolfo Molina


Dentro de las obras escritas por Miguel Ángel Asturias, premio Nobel de Literatura 1963; podemos encontrar las famosas “Leyendas de Guatemala”. Obra que escribió dentro de su primera etapa literaria y en la cual se encuentra de nuevo con la riqueza y la fuerza de las tradiciones de su tierra.


Asturias era un guatemalteco muy típico, al igual que la mayoría de los chapines, encontró a su patria lejos de su tierra natal, descubrió la belleza de la nación centroamericana en sus periplos por la París postguerra, en una Europa que se levantaba de nuevo después del trauma de la primera guerra mundial y que se preparaba para caer al vacío de las dictaduras fascistas.


Aquella Guatemala tan lejana y renegada, se le presentó como un país de riqueza extraordinaria, quizás fue en esa melancolía que desata la tristeza de estar lejos de casa, que recordó a las historias contadas por los viejos, en su tiempo en la Baja Verapaz o en el patio de su casa en el barrio de la Candelaria, en la Nueva Guatemala de la Asunción.


Desde ese momento el joven escritor nos mostraba la fuerza y la cascada infinita que serían sus palabras, los remolinos de fuego que serían sus historias. Nos permite a los guatemaltecos encontrar un país mágico en una realidad en la que solo en estado de ebriedad nos permite, transitarla y tolerarla.


En sus “leyendas” Miguel Ángel Asturias, nos permite encontrar las versiones asturianas de los espantos guatemaltecos, de las leyendas de los pueblos del occidente de Guatemala, de esa Guatemala indígena que siempre ha estado invisible, que en silencio ha resistido por cinco siglos los incontables intentos de exterminio cultural y de mestizaje obligatorio. Ahí en las cuevas, en medio de los remolinos de fuego y el aroma del copal, siguen vivos, siguen resistiendo.


El Cadejo, la Tatuana, el Sombreron, las deidades mayas y los lugares encantados se vuelven personajes vivos en las palabras de Asturias, nos presentan pasajes extraordinarios y universales.


Por ejemplo, en el Sombreron, vemos a la lujuria, la posibilidad de adorar a otros dioses, la obsesión por estar del cura, la pelota pequeña, la pelota que resulta ser el mismo demonio y que se vuelve el sombrero del niño que jugaba con ella. Lejos queda aquel ente sobrenatural de las calles guatemaltecas, que enamora a las patojas de pelo negro y piel blanquecina, tigrillas de pelo largo hasta la cintura. No hay canciones de amor, no hay serenatas, en Asturias hay rezos que anteponen la libertad divina del escritor a la tradición oral de la patria amada.


La Tatuana deja de ser la bruja juzgada por la inquisición de Santiago de Guatemala y se transforma en la esclava, misma que encuentra en un barquito dibujado con carbón en la pared, la libertad. Historias distintas que se unen en el punto en común del barco y su escape de la prisión.


Es un choque permanente de la tradición oral de Guatemala con el pensamiento de Asturias, pero que viendo el resultado, es un conjunto de narraciones ricos en poesía y recursos literarios que nos demuestran a un escritor ya consagrado en ese primer momento de su carrera. Años luz le faltaban para ganar el Nobel cuando se publicaron sus leyendas.


Parece ser que los espantos y los abuelos mayas que encuentran voz a través de sus palabras, le dieron la bendición y le abrieron los caminos para poder acceder al olimpo de la literatura universal.


La tradición oral en Guatemala es rica, es profunda y se vuelve universal en cada suspiro de aquellos que la viven a través de los labios de sus abuelos. Problemas en común con todos los países que se desprendieron de los virreinatos. ¿Si tenemos los mismos problemas, terrores y dictadores, porqué no podemos tener el mismo corazón?


Asturias se encontró con su Guatemala, estando lejos de ella, y a día de hoy, su Guatemala le desprecia, lo ignora y lo trata de ocultar. Su Guatemala reniega de la pluma más privilegiada y me atrevería a decir que junto a Luis Cardoza y Aragón, la voz de Asturias es una de las más poéticas del istmo centroamericano. Esa es la reinvención de Asturias, reescribir sus relatos de terror y volverlos poesía, volverlos arte, volverlos universales.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería