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Los espantos de Héctor | OXIB NOJ #02


OXIB NOJ #02, una columna de Eleázar Adolfo Molina

La tradición oral es una de las riquezas más importantes de nuestros pueblos, a lo largo de la Hispanoamérica nuestra, se cuentan historias de fantasmas, espantos como decimos en Guatemala. Estos seres míticos que viven en el pensamiento mágico colectivo, han estado con nosotros de los inicios de la conquista española. Uno de estos espantos que más llama la atención es la famosa “Llorona”, espanto que grita y lleva anuncios de desgracia y que a millones de latinoamericanos nos ha sacado más de un susto. Guatemala al igual que sus países hermanos, posee un ramillete numero de espíritus en pena que viven en las calles y carreteras de los pueblos de Guatemala. Los espantos viven entre nosotros gracias a los relatos que nuestros abuelos nos han contado en torno a una taza de café o en torno a una charla amena a la luz de las velas. La tradición oral se vuelve una fuente interminable de relatos y anécdotas que nos trasladan las vivencias con estos seres fantasmales. Desde duendes hasta criaturas espantosas como la Siguanaba o el Sombrerón. Héctor Gaitán Alfaro es un importante cronista de la ciudad de Guatemala, su aporte literario va más allá de recolectar las historias de los espantos y de los aparecidos, de los santos guatemaltecos y de personajes que han ganado fama por sucesos paranormales. Estos relatos eran dados a conocer gracias a su programa radial “La calle donde tu vives”. Recuerdo cuando en mi infancia, el programa era transmitido por la “Stereo 100” de Quetzaltenango, radio que cada día de difuntos llevaba a Héctor Gaitán al Teatro Roma de la ciudad, lugar donde conocí el arte de poder recolectar la tradición oral y el valor de las historias que contaban nuestros abuelos. Recuerdo que a veces me provocaban pesadillas aquellos relatos, sin embargo me llenaban de fascinación. Gaitán Alfaro escribió muchos volúmenes de “La calle donde tu vives”, en los mismos recolectaba de forma escrita, la tradición oral de Guatemala. Historias de la Llorona, de la Siguanaba, el Sombrerón, el Cadejo, la Mula sin cabeza. Espantos que se unían a los espantos anónimos, aquellas almas en pena que se aparecían a la orilla de las carreteras o en las calles y cementerios de los pueblos. Mi madre me compró un libro amarillo, era una antología con los mejores relatos de Héctor Gaitán Alfaro, recuerdo esa leyenda de la Llorona, misma que me sacó varios sustos y me enseñó como era la ciudad de Guatemala en principios del siglo XX; conocí el famoso potrero de corona, el barrio del cerrito y los barrios antañones de la capital de mi país. Recuerdo aquel 1 de febrero de 2012 cuando las radios de Guatemala anunciaban el fallecimiento de Héctor Gaitán. Apenas unos meses antes de su fallecimiento logré coincidir con él en el parque del barrio de la Recolección de la capital. Un helado y una charla amena hablando sobre espantos y aparecidos. Su muerte me marcó, fue el final de una etapa en la cual, gracias a don Héctor, pude adentrarme en la tradición guatemalteca. Su voz sigue intacta en los videos que varios canales han subido a YouTube, ahí nos sigue contando las historias desde la ultratumba, de seguro nos mira y debe sonreír al ver como nos invade el miedo al escuchar los acordes de la guitarra al fondo de su voz. No solo de espantos escribió y habló Gaitán Alfaro, le dedicó varios libros a los presidentes de Guatemala, en donde hablaba de anécdotas y sucesos curiosos de los gobernantes del país. Lo valioso de la literatura de Héctor es la pureza, la honestidad y la simpleza de su pluma, un escritor que no se vendió a intereses, solo buscó recolectar la memoria de nuestro pueblo, su legado ha sido que por varias décadas, se queden entre nosotros sus amados espantos, sus historias y el sonido de su voz que rompe ahora los hogares de nuestra Guatemala. Su voz marcó generaciones de guatemaltecos y nos brindó la oportunidad de reconocer la riqueza de nuestra tradición oral y de hacer valer, “las anécdotas de calle”, su obra se encuentra disponible en cualquier lugar de Guatemala y es uno de los cronistas más populares de la nación centroamericana.

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