Los límites éticos del humor: Post-ironía, justicieros sociales y magia memeica

Actualizado: ene 30



Has anyone had an abortion? You're all rapt with attention now, all of a sudden, so I assume you all have. It's a fucking horrible thing to go through. And not horrible in that "Oh, it's a living thing, what are we doing?" Fuck the living thing. A genital wart is a living thing. If it's gonna irritate you for life, burn it off, right? Bladder cancer is alive and growing like a baby in you. If you try to remove that I'll protest you and say "stop playing god." … Before you actually go and get all quiet and pissy, like I'm some asshole about this, keep in mind I'm just telling you the parts that I think are funny. You don't know the reason we had... The reason we had an abortion was... It wasn't because... It wasn't frivolous. We didn't have an abortion because we weren't ready to take care of a child, we were irresponsible, or because we're not financially capable of taking... The reason we had it is 'cause I really wanted to see what it felt like to kill a baby.

Doug Stanhope, Deadbeat Hero (2004)


Artículo de José Natsuhara.


¿Qué es el humor?, ¿estamos profundamente enfermos al reírnos de las desgracias propias y ajenas?, ¿necesitamos terapia?, o por el contrario, ¿realmente somos unos bebés llorones que se ofenden de todo?, ¿deberíamos dejar de quemar libros y censurar todo lo que nos interpele?, ¿la libertad de expresión de los demás tiene un límite y ese límite es lo que yo decida? El presente trabajo intentará en la manera de posible plantear con pertinencia filosófica estas preguntas de actualidad sobre la condición del humor y de los humoristas. Preguntas que se pueden abreviar en: ¿El humor tiene o debería tener límites que obedezcan a un cierto tipo de ética? Y si no es así ¿El humor debería ser siempre libre aún a riesgo de ofender a algunas personas o colectivos?


En primer lugar habría que aclarar a qué nos referíamos con humor. Es decir hacer un trabajo conceptual, ese que tanto le fascina a los filósofos. El humor o sentido del humor ha tenido a lo largo de la historia múltiples definiciones, ello debido a que ha sido abordado desde múltiples disciplinas como la neurociencia, la filosofía, la literatura, la psicología, y demás. Y como afirma Piddington (1962), esta maraña de definiciones ha hecho que en ciertos debates rara vez se llegue a consensos. Aparentemente pareciera que cada especialista y cada rama tienen sus propias perspectivas al respecto. No obstante, haremos aquí un esfuerzo por armar una definición en base a las teorías del humor más conocidas. Citando algunas a través de Javier Martín Camacho (2005): "Robinson (1977) define al humor como una comunicación, la cual es percibida por alguna de las partes como graciosa y la lleva a reírse, sonreírse o divertirse; Buxman (1991), entiende al humor como una emoción positiva, que tiene características particulares que hace que una misma situación pueda ser humorística para una persona y ofensiva para otra, según esta autora el sentido del humor es único para cada persona. En cambio McGhee (1979) define al humor como una experiencia mental de descubrimiento y apreciación lúdica de ciertos eventos, ideas o situaciones incongruentes o absurdas. Simon (1988) define al humor, de una manera más integral, como una estrategia de afrontamiento basada en la evaluación cognitiva particular de algún estímulo, que se manifiesta en una conducta tal como la risa, la sonrisa o en sensaciones de alegría y diversión que provocan una disminución de la ansiedad. El humor asimismo tiene ciertos usos frecuentes en el ámbito de la salud que pueden agruparse según Robinson (1977) en aspectos comunicativos, sociales, psicológicos y fisiológicos".


En lo que respecta a nuestro trabajo reconoceremos que el humor es en efecto una comunicación, dado que requiere de una interacción humana con mensajeros y receptores, y que dependiendo del contexto puede generar tanto risa como indignación. Y que en muchos casos basaría el chiste en incongruencias o absurdos. En lo único en lo que pareciera hay discrepancias es en el sentido de que el humor a priori disminuya la ansiedad. Dentro del humor mainstream o clásico podríamos encontrar que sí, en efecto, unas cuentas sesiones humorísticas pueden relajarnos y quitarnos de encima el estrés. Pero fuera del espectro mainstream podríamos apreciar, por ejemplo, a algunos comediantes más agresivos que por momentos te colocan en una situación de máxima tensión y ansiedad, como por ejemplo Bill Hicks, o Sam Hyde. Quienes a veces actúan de forma agresiva y colocan en aprietos a su audiencia, la cual no por sentir cierta incomodidad dejan de apreciar sus actos dentro de la categoría de “humor”.



Una vez trabajado sobre el concepto de humor manejado aquí, regresemos al cuestionamiento sobre la ética en el humor. Ante tal inquietud presentaré dos posturas marcadamente antagónicas que intentan aportar una solución. En primer lugar la que afirma la existencia de un “humor ético” e insta a que todo humor que no sea parte de él proceda a ser censurado (como autocensura o campañas de terceros, por ejemplo). Y en segundo lugar, la que no afirma ni niega la posibilidad de un “humor ético” pero que defiende el derecho de todo ser humano a crear y consumir productos humorísticos de cualquier tipo (aunque éstos incluso resulten ofensivos para ciertos individuos y agrupaciones sociales.) El principal autor que defiende y sistematiza esta postura es el español Juan Carlos Siurana, por lo que nos enfocaremos en él momento de esta exposición así como en los trabajos de Jerry Palmer y Sharon Lockyer. Dentro de la segunda perspectiva recurriremos a comediantes underground, las comunidades post-irónicas y algunos magos memeicos.


En el primer caso, Siruana afirma que debe de existir, cito: un “humor intercultural que no resulte ofensivo y logre que riamos juntos en sociedades multiculturales”. Entendiendo entonces como humor no ético, todo lo que cause cierta “separación” individual o grupal o que ofenda a un individuo o colectivo. Esta definición sigue la línea de Pickering y Lockyer que, como él mismo afirma “quieren establecer dónde están los límites del humor, “para que ‘nosotros’, en el sentido multicultural de la palabra, podamos reír juntos sobre una base mucho más amplia y sin el prejuicio no examinado que permite al humor hacer poco más que causar una profunda ofensa a otros” (Pickering y Lockyer, 2009, 16). Y, agrega: “Les preocupan dos temas interrelacionados: la cuestión del humor y la ofensa, y cómo esto se relaciona con las divisiones sociales y las estructuras de poder en la sociedad. Entre las propuestas interesantes de este libro, destaco que detectan la ausencia de un repertorio de chistes que iluminen y aprecien la riqueza de la diversidad cultural (Howitt y Owusu-Bempah, 2009)” Y finaliza con “Son necesarios chistes que afirmen los beneficios del multiculturalismo”.



Ahora bien, revisemos por qué este autor piensa que el humor debería seguir estas coordenadas. Siurana en primer lugar defiende que la actividad humorística no solo de los individuos en pequeños grupos sino de los grandes comediantes y espacios de humor deben de estar fundados en la intención de construir un mundo mejor, entendiendo éste como un mundo mejor (y disculpen lo general de la expresión, pero es su propia visión), un mundo multicultural y globalizado. Ahora bien, ¿qué supone la globalización y multiculturalidad para Siurana? Pues nada menos que la aceptación del otro y de los otros sin ningún tipo de desperfecto, y reconociendo que el humor en contra de tal o cual es necesariamente contrario a lo multicultural y globalizado.


No obstante ¿acaso el humor contra los musulmanes, los católicos, los ateos, las mujeres los ancianos, los hombres; acaso ese humor no es producto de un mundo moderno y globalizado? Finalmente esta riqueza de bromas solo es posible en uno. La multiculturalidad aplicada a incluso los chistes regionales de cada país. Pero claro, que exista globalización y multiculturalidad parecería no implicar que dejen de haber bromas a consta de personas iguales o dferentes de uno. Por lo que ¿qué se necesita para cumplir ese humor globalizado y multicultural que no ofenda a nadie y nos haga reír a todos por igual? Gran pregunta.


Típico humor multicultural de Siurana

Para Siurana es importante realizar una reflexión sobre el mismo humor como herramienta de destrucción masiva. Es decir como herramienta de los poderosos para mantenerse en el poder a través de bromas racistas, xenófobas, patriarcales, etcétera. El humor ofensivo entonces para Siurana no debe de ser tolerado tanto y en cuanto reproduce mecanismos de opresión. No obstante también genera una contradicción dentro de su propio discurso al afirmar que el humor puede burlarse de ciertas personas y grupos pero en este caso ser constructivo. Es decir, que ciertas ofensas a través del humor funcionan precisamente como mecanismos de liberación de las estructuras prestablecidas. Y menciono aquí que esto es un problema confuso porque lo que para mí puede ser opresivo para otro puede que no lo sea, y los “malos” de la película puede que no lo sean desde otro punto de vista. El planteamiento de la intolerancia hacia ciertos tipos de humor de Siurana solo funcionaría en un mundo en blanco y negro, sin matices. Un mundo peligroso, además dado que ¿qué grupo es el que juzgaría qué está bien y qué está mal, quién es el cerdo opresor y quién la reencarnación del che guevara? Solo mediante una visión dogmática casi bruta podría hacerse realidad este sueño idealista.


Otro punto interesante de la postura de Siurana es que cuando hace un llamado a desaparecer paulatinamente el humor no ético, muestra un cierto grado de intolerancia. Puesto que para él el único humor viable es el que sigue sus propios objetivos morales y su propia agenda política. La libertad de expresión solo estaría entonces servida en bandeja de plata para cierto grupo considerado por él correcto, multicultural, globalizado, y que sabe “reir con todos sin ofender a nadie”. Cabe agregar, sin ofender a nadie de su mismo grupo, que ya vimos que el autor sí admite la burla de grupos que considera deleznables, sean cuales fueran estos.



Resumiento, gran parte de ese pensamiento resulta falaz. Es así que dice luchar por la libertad de expresión, pero por otro lado hace lo contrario al demandar que cualquier humorista (de humor muy oscuro o muy ácido quizá) pueda ser censurado o más bien que debería él mismo autocensurarse. Recurre además a la extinción de cualquier chiste que no pretenda ni logre generar un ambiente multicultural e intereligioso, lo cual es absolutamente subjetivo y en el peor de los casos posibilitaría el uso de persecuciones ideológicas y mellar la capacidad de enfrentarse en condiciones de igualdad contra el pensamiento de los grupos de poder (contra los que paradójicamente él se posiciona no reconociendo que aboga por la creación de otro grupo de poder que juzgue y censure).


Como ejemplo del tipo del segundo tipo de humor, es decir del humor producto de una libertad plena y un espíritu de denuncia del mismo humor políticamente correcto (PC tanto y en cuando resulta plenamente totalitario), citaremos algunos casos propios de la cultura de la internet como por ejemplo el uso de memes políticamente incorrectos, la separación entre “normies” y “post-irónicos”, los postulados contraculturales de la magia memeica, referentes del stand-up comedy y algunos actos de sabotaje político y artístico como el de HWNDU en EEUU.


Como primer punto habría que diferenciar culturalmente ambas visiones. La visión del humor ético ha sido recepcionada con más éxito dentro de lo que podríamos llamar “activismo moderno”. Entendiendo este activismo de manera peyorativa, y agregando el “moderno” como una manera de separar la paja del trigo. Los SJW's como son llamados comúnmente en EEUU vendrían a ser aquellas personas que llevan sus ideales a extremos absurdos y se terminan comportando como unos patanes, al censurar a otras personas o incluso agredirlas si piensan distinto, sean o no realmente malas personas. Ahora bien, este código de conducta se vincula con lo que se ha venido a llamar lo “políticamente correcto”. Y lo políticamente correcto se podría definir como un uso del lenguaje y de la conducta ligado al intento de ofender a la menor cantidad de personas posibles. Más específicamente de no ofender al mismo activismo, o a las “minorías culturales” que en muchas ocasiones éste ha creado in-vitro o exagerado y que pretende apoyar.


Lo políticamente correcto es propiedad exclusiva del activismo, el cual cada vez tiene más poder dentro de la hiperrealidad. Pues como vimos es un producto de ella para mantenerse actualizada. ¿Por qué no puede ser invocado por una minoría o mayoría que se oponga a algunos mensajes y acciones activistas? Pues porque al tener el monopolio de esta estratagema, el activismo coloca automáticamente todo lo que esté en contra de él en el plano de la ofensa, para luego colocarlo en el plano de la intolerancia y de lo políticamente incorrecto. Ahora bien, vinculando esto al humor, el riesgo radica en que cualquier comediante o persona que haga un chiste que vaya en contra de su forma de pensar será automáticamente ofensivo, y por lo tanto censurable incluso mediante el uso de la violencia.


En las últimas elecciones presidenciales de EEUU las personas que habían votado por Trump fueron agredidas física y verbalmente por las personas que se opusieron a los resultados presidenciales. No es raro encontrar miles de vídeos y de noticias subidas a la Internet. Caso destacable el de un simpatizante de Trump identificado como un supremacista blanco, que por dar una opinión en la televisión fue golpeado por la turba bienpensante. Las reacciones no se hicieron esperar, y el activismo comenzó a argumentar que estaba bien agredir a otra persona si es que se trataba de un nazi. Y bien, podríamos afirmar que ser nazi es equivalente a ser un mal social evidente que bajo ciertas circunstancias merecería una actitud hostil hacia con él. Pero veamos más allá. Si a una masa acrítica le concedes la oportunidad de golpear a todo aquel que considere nazi, se corre el riesgo de que terminen golpeando a cualquiera -que independientemente de ser nazi o no- esté en contra de los postulados activistas.



Lastimosamente lo políticamente correcto viene funcionando así. Y todo lo que se opone a él (y con esto al activismo), automáticamente es susceptible de ser nazi. Y por ende, de merecer una agresión. A mediados de febrero del 2017 dos youtubers famosos son acusados de nazis blancos heteropatriarcales misóginos. Uno de ellos el más exitoso youtuber, PewDiePie, con más de 53 millones de suscriptores en el momento en el que este texto se escribe. Y el otro JonTron, un youtuber dedicado a hacer humor sobre películas cutres y videojuegos retro. PewDiePie fue acusado de antisemita por el contenido de algunos de sus vídeos en los que utilizaba el humor negro y colocaba imágenes de Hitler. Lo curioso del caso es que ni la prensa ni los propios activistas (que sostienen y para los que está definida la prensa actual) son capaces (¿o será que no les viene en gana?) distinguir entre humor y lo que las personas piensan en la vida real. La acusación infundada terminó con la cancelación de un proyecto audiovisual en el canal de Félix y con un tonelada de berrinches de heraldos de lo políticamente correcto. El caso de JonTron es aún más curioso, puesto que éste fue acusado de nazi solo por participar en un hangout en el canal de un youtuber reconocido por sus críticas hacia los SJW's. A lo largo del hangout nunca se expresaron sinsentidos ni nada parecido. Pero como vimos, el solo hecho de criticar a este grupo es el equivalente a ser una especie de anticristo ajusticiable.


PewDiePie saludando al WSJ

Por otro lado nos encontramos con otro grupo, que no se ha identificado con el humor ético, que termina como vimos derivando en recortes de la libertad de expresión e incluso el abuso. Este otro grupo puede reconocerse como post-irónico. Si los activistas son políticamente correctos y esto influye en su visión del humor, los post-irónicos son políticamente incorrectos y su humor refleja ello. Este ser políticamente incorrectos de los post-irónicos se diferencia no obstante de las conductas de otros grupos como por ejemplo las personas que son en efecto machistas o racistas, etcétera. Es decir, un neonazi no es un post-irónico, es simplemente un neonazi, no tan distinto a veces en sus prácticas de un activista moderno fanatizado.


La post-ironía aquí entendida es una que nació principalmente en las corrientes underground de la internet pero que se vino forjando incluso desde los más salvajes y brillantes stand-up comedys. Más que nada podría entendérsela como un recurso humorístico basado en hacer bromas especialmente incorrectas y por momentos colocando intencionalmente al mensajero en el papel de un misógino, racista, corrupto, violador, asesino, gamberro. No se trata entonces de que el comediante pertenezca en efecto a estos grupos, sino que muy por el contrario los denuncia pero denunciando al mismo tiempo los absurdos a los que llega lo políticamente correcto. Por ejemplo, dado que la lucha sobre la diversidad de géneros ha llegado al punto de que muchos colectivos, colectives, o colectivox, reconocen oficialmente más de 70 géneros distintos; una clásica broma post-irónica sería hacerte pasar por un machista que defiende la existencia de solo dos géneros, hombre, mujer y enfermedad mental; o mejor aún y más gracioso hacerte pasar post-irónicamente como una feminista que defiende que se identifica con el género de helicóptero de guerra apache dragón azul del monte olimpo.


La mayoría de este humor se desarrolla en clubs de comedia, y en memes de internet. Siendo el meme la mayor fuente de producción. Con respecto a esto los activistas modernos suelen diferenciarse tanto y en cuanto su postura sobre el humor ético les hace creer en que debe efectuarse la destrucción de la utopía de la internet libre, del anonimato y de la libre expresión. No obstante en la Internet les es difícil plantear una batalla. La Internet es difícil de conquistar porque constantemente sabe cómo escapar del absoluto control hegemónico. Es tan claro como cuando vemos que la oferta y demanda genera múltiples empresas, servidores y redes sociales que impiden el monopolio absoluto.


En el caso del humor, y cómo funciona la red en términos generales, siempre habrán dos corrientes, la superficial y la underground. Los activistas solo tienen acceso a la corriente superficial, básicamente porque su humor parece limitarse a lo que Siurana llamó “un humor multicultural que no ofende a nadie y con el cual todos pueden reir”, me imagino a los Backyardigans o a los Teletubies. Mientras, por otro lado, las otras personas tienen acceso además una corriente underground.



En el caso de los memes los activistas son reconocidos como normies o normos (que así es la denominación peyorativa y que viene de “normales”), culpables en la cultura popular de crear malos memes, arruinarlos y tratar de vetar otros. La predicción es que los memes van a cimentarse en dos mercados totalmente distintos, el mercado normo (de producción en masa para las masas) y el underground (dank market). Siendo el segundo mercado el de más calidad destinado a personas que aprecien buenos especímenes de memes y su intercambio razonable.



Continuando con la línea de los memes y lo políticamente correcto podría hacerse referencia a la relativamente reciente “magia memeica”. Magia a través de los memes. Esta versión no ortodoxa del esoterismo se basa en la creencia de los memes como genes culturales, lo mismo que propuso Richard Dawkins en su libro “El gen egoísta”. El meme sería una unidad de información con la propiedad de autoreplicarse, es así que ciertas ideas estarían en una constante lucha y evolución, sobreviviendo las mejores y difundiéndose usando toda la fuerza de la tecnología informática y viral. Esta teoría de la memeica sumada con la contracultura de internet generaría que se pensase a los memes como entidades que en medio de este proceso de creación, alimentación, modificación y difusión; habrían podido generar su propia existencia como incluso dioses. O incluso como entidades memeicas que no es tanto que sean creadas por nosotros, sinó más bien que se comportan como virus que utilizan nuestras mentes para alimentarse y reproducirse. Muy pocas personas conocen que “El club de la pelea”, tiene una continuación oficial en formato cómic. Pues bien, en ella Palahniuk expone que la personalidad doble del protagonista no era más que una suerte de posesión de un meme, que pronto es incluso capaz de abandonar su mente y hospedarse en la de otras personas.


Bajo esta lógica el caso más relevante de meme fuera de control vinculado a la magia fue el de Pepe, un sapo que aparecía constantemente en memes de todo tipo. Un sapo que siempre estaba vinculado con las siglas KEK, que vendría a ser una deformación exagerada del LOL. Este caso se haría famoso cuando un usuario descubriría que en efecto existía un diso egipcio que se llamaba KEK, y que además representaba el caos, y que además, y esto raya lo improbable, era un sapo. Lo curioso es que esta información es totalmente correcta y no acaba ahí. Se encontró que una de las representaciones del dios KEK, este dios sapo del caos, lo mostraba sentado frente a lo que parecía un computador acompañado de una suerte de ADN que los más avezados reconocieron como el símbolo de la magia memeica obrando a través de la red.



Pepe pronto se volvió más y más conocido. Tanto que incluso la candidata a la presidencia de los EEUU Hilary Clinton alojó en su propia página web un comunicado bastante serio donde denunciaba a Pepe como su enemigo principal. Lo cual generó muchas carcajadas durante un buen tiempo y evidenció qué tan incomprensible es el fenómeno underground del internet para los políticos y los medios de comunicacion tradicionales. De hecho a la misma BBC se le llegó a obsesionar con una guerra ficticia que incluia memes. Esta situación tendría tres episodios más. Primero, cuando se halló un vinilo antiguo de un grupo italiano cuya portada sorprendentemente tenía a un sapo sosteniendo una vara mágica (magia memeica), y que sí, el nombre del grupo se llamaba P.E.P.E y el disco se titulaba: “POINT-EMERGING-PROBABLY-ENTERING”, conteniendo una canción llamada “Shadilay” cuya letra versaba sobre magia, sincronicidad, casualidades, y más cuestiones que lo termiaron convirtiendo en el himno de los magos memeicos, de los post-ironicos, del underground del internet.



En segundo lugar se le comenzó a rezar como a un dios y Hilary perdió las elecciones, lo que se interpretó como una clara victoria de un meme. Y tercero, Pepe fue reconocido por la prensa, que no entendía absolutamente nada sobre el humor cósmico y post irónico como símbolo del supremacismo blanco. Una total y graciosísima malinterpretación de todo, que las personas más inteligentes aprovecharon para exagerar y llevarla al absurdo bailando Shadilay en eventos activistas o presentándose a modo de trolleo en el HWNDU en el que el mismo Shia LaBeouf tuvo que dejarse vencer y humillar. Finalmente la cámara permanente del HWNDU se usó de maneras impredecibles donde el humor se plantó como una respuesta al fanatismo activista.


A modo de conclusión, actualmente vivimos en una época en la que el discurso de lo políticamente correcto está tratando de alcanzar todos los rincones de la vida pública y privada. Es así que en el campo de la libertad de expresión muchos activistas, pensadores y agrupaciones parten de proclamar su defensa pero terminan por justificar y hasta demandar fórmulas de control que rayan el fanatismo y el totalitarismo. No solo se trata de censurar a personas que ejerzan un crimen como el robo, el asesinato, la violación sexual o el lavado de activos. Sino que se trata de censurar y criminalizar incluso a escritores, comediantes y personas comunes y corrientes por el simple hecho de expresar sus opiniones. Esto bajo el argumento de que todas nuestras opiniones pueden ser susceptibles de convertirse ellas mismas en un crimen de odio, si es que a algún individuo u comunidad le ofende. Dentro de este sinsentido en el que cualquier postura puede ser perseguida, malinterpretada y juzgada; el humor se encuentra en una posición decisiva. El humor siempre se ha caracterizado por estar entre la línea divisoria entre lo políticamente correcto y lo políticamente incorrecto. Por ello si el humor es censurado se pierde toda una posibilidad a futuro de pensar libremente y expresarnos libremente o de jugar con estos mismos límites y descubrir nuevas perspectivas. Ahora más que nunca, dadas estas condiciones de guerra del pensamiento o por el pensamiento libre, es de sumo interés e importancia repensar los límites del humor para encontrar los argumentos necesarios para salvaguardar su integridad y quizá también para saber cómo usarlo de arma en contra de la instauración de un mundo totalitario.


BONUS TRACK, la gran Brittany Venti dando su opinión sobre el humor ético:


Bibliografía:


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Palmer, Jerry (1994), “Taking Humour Seriously”, Routledge, Londres.


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Bruce, Lenny (2016), “Cómo ser grosero e influir en los demás”. Malpaso, Barcelona.


“Bill Hicks: Sane Man” [DVD] [2005] [2006] Directores: Kevin Booth, David Johndrow,

Guión: Bill Hicks


“Million Dollar Extreme Presents: World Peace” (2016) [DVD] Creado por “Million Dollar Extreme”.


Piddington, R. (1962). [1995]. Psicología de la risa: Un estudio sobre adaptación social. Buenos Aires, Argentina. Editorial Leviatán.


“Doug Stanhope - Deadbeat Hero” (2006) [DVD] Director: Shawn Amos, Guionista: Doug Stanhope. Best Medicine Studio.


Blackmore, Susan, "La máquina de memes", Barcelona. Ed. Paidós, 2000


Frater Anonymus, "Magia memética", alojado originalmente en “Zona de Caos” (portal actualmente desaparecido)


Robinson, V. (1977). Humor and the health professions. Thorofare., NJ, EE.UU. Charles Stack.


Buxman, K. (1991). Humor in therapy for the mental ill. Journal of Psychosocial nursing, 29 (12), pp. 15-18

Saint Obamas Momjeans, “Intermediate Meme Magic” [EN LÍNEA: https://static1.squarespace.com/static/5554b030e4b001ab96842f2d/t/5807f2aae58c62d480121bbd/1476915889886/Intermediate+Meme+Magic+-+Saint+Obamas+Momjeans.pdf]


Campos, P. y Riaño, P. H. (16/06/2015): "¿Tiene límites el humor negro?", en El Confidencial.


Javier Martín Camacho (2005), “El humor en la práctica de la psicoterapia de orientación sistémica”


Nahemow, L., McClusky-Fawcett, K. & McGhee, P. (1986). Humor and aging. New York, NY, EE.UU. Academic Press.


Simon, J. (1988). Humor and the older adult: Implications for nursing. Journal of Advanced Nursing Practice, 13, pp. 441-446.

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