NETFLIX SIENDO NETFLIX: 'El Silencio' y 'Tienda de Unicornios'



Cine & Cultura Antinormies #06. Una columna de Kenneth Skyfall


Netflix, como en toda semana, busca una forma de llamar la atención de su público más mainstream y a fin de justificar su futura alza de precios, nos brinda dos producciones que revelan sus intereses comerciales más que nunca.

El primer filme es El Silencio, una reinterpretación de un filme del año pasado llamado Un Lugar en el Silencio. Una serie de criaturas encontradas en unas cavernas salen para destruir la civilización tal y como la conocemos. Esta primicia, algo típica, se centra en una familia donde la hija querida es sorda (Kiernan Shipka) debido a un accidente en su infancia, dato principal al momento de enfrentarse a criaturas que solo responden a los sonidos. Si, otro Bird Box… pero con monstruos que si podemos ver y con las actuaciones de Stanley Tucci y Miranda Otto.


Netflix quiere repetir el triunfo basado en el filme viral o memístico, donde un elemento de la película logra hacerse parte de la cultura popular y por lo tanto muy famosa (ergo, más suscriptores; ergo, más dinerillo). Por suerte o por desgracia, este experimento aun no toma suficiente vuelo para ello, pues le hace falta una Sandra Bullock (o personaje que no actúe como un idiota sin criterio al que la iniciativa solo le nace porque el guion lo ordena) o quizás solo un poquito de tiempo para que empiece el silence challenge.


Samuel Jackson disfrutando hacer locuras porque el mundo se volvió un manicomio millennial y sabe que jamás tendrá que actuar de forma seria o violenta. ¿Volverá a decir su clásico “Mother Fucker”? Parece que no

Por otro lado, tenemos la palomitera millennial del momento, Tienda de Unicornios. Esta “obra” de la mano de la feminista del momento Brie Larson (Capitana Marvel), nos cuenta la historia de la típica chica que ve sus sueños de artista truncados por la generación anterior. Brie consigue trabajo como todos consiguen trabajo en estos tiempos: internet y se le asigna entonces la tarea de mejorar una aspiradora de lo mas aburrida. Mientras intenta ganarse el pan de cada día un misterioso y divertido Samuel Jackson se comunica con ella a fin de venderle un unicornio. Contra todo pronóstico y lógica esta le cree y comienza a buscar la manera de cumplir los requisitos que el contrato de venta exige antes de entregarle al animal mítico.


En este escenario el unicornio se vuelve una figura de amor incondicional que ella no quiere abandonar o, mejor dicho, con el que ella se quiere martillar a fin de evitar la vida en el mercado laboral. En su camino va por un crecimiento personal que de una u otra forma la hacen medianamente madura y conciente de sus decisiones y palabras, pero sin realmente solucionar nada. Al menos termina el filme con un novio… afrodescendiente claro (es de Larson de quien hablamos).


Esta canallada es una simple idea masturbatoria elaborada por Brie a fin de sentirse bien consigo misma y con toda una generación de individuos que no tienen muy claro qué hacer con sus vidas al estar atascados entre dos generaciones: una de gente mayor que se aferra con uñas y dientes a un sistema lento e ineficiente; y los postmilenials, quienes nacieron en un mundo lleno de oportunidades tecnológicas y un sistema económico totalmente diferente a los vistos hasta ahora. La película puede ser ligeramente divertida por sus clichés y humor absurdo dentro de su zona de confort.


Las criticas principalmente caen sobre una Brie Larson como directora de un filme que nadie quiso apoyar hace dos años debido a que su incierto camino como arte-moraleja-comedia atacaba a su publico debido a su obsesión por ser políticamente correcta. Para el momento en que se escribe esta reseña Tienda de Unicornios está en números rojos y ya ni se publicita en la misma Netflix. Es un traste super snowflake, por ello si te animas a verla puedes terminar con terrible dolor de cabeza y/o riéndote de sus errores. Si eres edgy no mires ni la portada. Si eres de eres kawaii o amante de la estética kawaii puede que una o varias tomas sean de tu agrado. Si eres un babyboomer solo te dará falsamente la razón. #notodossomosbrielarson.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería