Poeta José Natsuhara vive enamorado de la cultura japonesa [Entrevista por Perú Shimpo, 22.02.2016]



¿Quién es José Natsuhara?


José Natsuhara es un nombre y como todo nombre es un juego. Ha sido una decisión inevitable rescatar el apellido de mis antepasados japoneses en este nombre real falso como le digo de cariño, o segundo seudónimo de esta personalidad (Ya que mi seudónimo más usado es «Bastxrdo», refiriéndome a una bastardía no de sangre sino social. Pues no me siento cómodo en medio de mis contemporáneos, a los que yo denomino: «generación del abortado»). Se podría decir que prefiero el anonimato en mis actividades por una cuestión de combate del ego y por motivos prácticos de lucha social, agregando a todo ello el placer de no contentarme con solo vivir una vida, sino todas las que deseo vivir y morir.


Siendo así, José Natsuhara es simplemente un muchacho que de momento se dedica a la poesía y a hacer todo lo posible por seguir un ideal libertario. Es decir, entendiendo al libertarianismo y a la poesía, como medios y fines vinculados con la construcción de un mundo nuevo, de autonomía de las comunidades humanas, solidaridad y autogestión. Matizando claro con un interés romántico pero no ciego hacia una tradición japonesa.


¿Te defines artista, poeta o filósofo?


Como libertario, lo demás viene por adición. No considero que el arte quede fuera de mis ideales políticos y mucho menos que mi especulación filosófica quede fuera de una posición ética y social. Pienso, que si nunca recibimos al menos un centenar de amenazas de muerte por nuestro trabajo es porque no valemos un solo céntimo en lo que nos desempeñamos. El poeta o filósofo que no busque o ejerza en su obra la libertad suya y de los demás no es un poeta o un filósofo, es una piedra.


¿Qué es la poesía?


Es un arma de ataque y defensa contra el poder, no debería ser usada con tanta ligereza. Actualmente las personas ven la poesía como un entretenimiento y al poeta como un mono de feria al que se le lanzan plátanos para que baile mejor. La poesía es el arte de la palabra y el arte de la palabra es magia de la buena. Y la magia, puede alterar la realidad, desgraciar enemigos, hacerte abortar de un solo pisotón, hacer llover agua o balas o panes o hacer llover lluvia sobre lluvia sobre lluvia y más balas. Me parece que la poesía es la actividad más peligrosa y al mismo tiempo más tierna de la humanidad, y a la que se le ha perdido el respeto por tanta sociedad del espectáculo que la rodea, por tanto poeta que cree que la poesía solo es publicar un poemario escrito con flojera, tener amigos en facebook, felicitar para ser felicitados, o ganar premios amarrados.


La poesía es arte. El arte es un cimarrón de fuego. La poesía sobrevivirá a los «poetas».


¿Por qué haces poesía?


Porque quiero demostrar que la poesía no es un juego inocente. ¡Y la inocencia nunca es un juego! Y como dicen los situacionistas: jugar no excluye en absoluto la posibilidad de hacerlo con una seriedad extrema.


Soy un poco perverso. Me excita la idea de humillar a los «poetas» que viven de la farándula, sobre todo los que ven a los demás por encima de los hombros y creen que por escribir un verso (malísimo además) pueden burlarse de un ferretero o de un microbusero. Quiero dedicar años y años en producir algo que sea tan medianamente bueno que estos albatros abandonen de una vez sus ganas de escribir tanta banalidad y de matar tantos arbolitos para imprimir sus libros.


Como objetivo ¿te proyectas a determinado público?


Me proyecto a las personas que amo y que quiero amar. No hay más. No me interesa si es un niño adicto a los cuadernos de colorear, o un anciano en el asilo resolviendo su crucigrama, una muchacha más bella que lo que escribiré o un chico alien ninja de Alpha Centauri. Lo que yo pienso es que si eres realmente sincero tu lenguaje se entenderá sin problemas, no va a detenerse, solo va a embestir y romper todos los muros, como un torito alegre.


¿Hacia dónde esperas llegar?


Quiero que me lean en privado y leer mis poemas en privado. Si es en una cama doble plaza, en una reunión de amigos o en una conspiración de artistas bien intencionados, ¡pues enhorabuena! No quiero fama, ni ganar un premio. Mucho menos quiero terminar enseñando en una universidad del Estado o privada, que por ahí no se mueve el libre pensamiento de la poesía. Me conformo con que de vez en vez una mujer linda me dé un beso en la calle y sin mediar palabras… y me regale una lata de cerveza.


¿Qué tiempo le dedicas a la poesía?


No tengo idea de cuánto tiempo invierto. Escribo cuando estoy muy arrecho con una situación, persona o reflexión bizarra. Luego, me dedico a escribir ensayos, dictar talleres, feriar en las calles, coquetear y estudiar cualquier contenido que me apetezca.


¿Has publicado?


He publicado fanzines y revistas bajo distintos seudónimos. Voy a publicar un poemario propio este año. Deseo que sea una obra que contribuya y genere pánico.  De momento pienso autoeditarme pues soy desconfiado del mundo de las editoriales, que en su mayoría me parecen nidos de aprovechados amantes de los derechos de autor y de todos esos tópicos nazis.


¿Viajas frecuentemente?


Ya llevo casi dos años viajando. Parece mentira, pero en un mes de viaje aprendes más que en un año universitario. Valdelomar dijo con acierto que un amanecer enseñaba más de estética que una carrera de filosofía. Ahora ya no acepto invitaciones del Ministerio de Cultura u otra entidad corrupta, prefiero apoyar eventos y grupos que realicen arte de manera autogestionada, barrial, autónoma y traviesa.


¿Has leído la poesía de José Watanabe?


Yo a Watanabe lo respeto porque escribió: «Qué rico es ir de los pensamientos puros a un película pornográfica». Suficiente.


¿Eres descendiente de inmigrantes japoneses?


Sí. De la rama paterna hay algo de Natsuhara en mi sangre. Legalmente es Natujara, pero es una peruanización del original apellido. Parte de mi ADN viajó desde Okinawa a la tierra de Ica. Mi abuela me ha hablado al respecto y yo la escucho atentamente. Es una historia que me guardo para algún trabajo poético. Lo veo como un asunto privado.


¿Conoces la tierra de tus antepasados?


Desconozco, como dicen los guachimanes. Aunque, para ser sincero, mi sueño más grande, además de lograr lanzar una universidad libre en Perú; es viajar a Japón y quedarme a vivir, quizá especializarme en literatura clásica japonesa.


¿Practicas alguna tradición japonesa?


Si entendemos prácticas tradicionales por prácticas tradicionales no participo de ninguna. Más si jugamos con el término «tradición», me agrada la tradición libertaria de Japón. La relacionada al grupo Giroshin Sha, La Federación Anarquista Japonesa, los sucesos de los disturbios del arroz; y, por qué no, la relacionada a tantos poetas, monjes y samuráis sin amo, cuyo arte se reconocía dentro de un camino libre y por lo tanto independiente de los poderes fácticos. En un tiempo intenté cuidar bonsáis, siempre les hablaba y les hablaba de mi vida; supongo que por eso se murieron.


¿Te sientes nikkei?


Me siento de todas partes, la verdad.


¿Qué es ser nikkei?


Es tener sangre japonesa, ser un descendiente de japoneses y compartir un modo de vida determinado. Es algo muy subjetivo, pero justamente por eso es interesante.


¿Vas al Centro Cultural Peruano Japonés? Recuerdo haber asistido una vez al Natsumatsuri. A un concierto de música tradicional. Luego de eso mi paso por allí ha sido bastante estéril. Me hubiera gustado aprovechar el Centro Cultural para estudiar japonés por mi cuenta, con los libros y diccionarios de la biblioteca.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería