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Reseña cinéfila: “Más allá de los sueños” | Las constantes briagas del abstemio #05


Las constantes briagas del abstemio #05, una columna de Juan Rey Lucas

“Estamos todos en el fondo de un infierno donde cada instante es un milagro”

E.M Cioran.


“La vida no es un problema que tiene que ser resuelto; sino una realidad que tiene que ser experimentada.”

Soren Kierkeggard.


El film dirigido por Vincert Ward “Mas allá de los sueños” –Whats dreams may come- estrenada en 1998. Basado en la novela de Richard Matheson. Una familia conformada por el esposo Chris (Robin Williams) y su mujer Annie Nielsen (Annabella Sciorra) con dos hijos en su matrimonio (Jessica Brooks y Josh Paddok), y su mascota. La cinta transita por saltos en el tiempo para observar a la familia en su oscilamiento. Nos ceñiremos de la cinta para percatarnos cómo el estado tártaro, así como el elíseo, no solamente, se dan en la última estancia de nuestras vidas, sino que son atmosferas constantes. ¿Con que propósito? Tanto uno como el otro entorno si se le puede decir cómo lo nombra Martín Heidegger al ser seres abyectos, y estar en el Dasein, la angustia no es una circunstancia, sino es vitalidad de la existencia. No es exclusivamente la felicidad la que es utópica; tanto también en el averno habrá entidades que anhelan los territorios virulentos. ¿Merecidos, inmerecidos? No tendría mucho sentido decir si es por merito o no, más bien cuestionarnos porqué en este ahora que surca y huye como dice Jean Paul Sartre en tanto es igual de implacable como el presente de antaño de las eras antiguas, nos enfrenta al destino báratro.


Annie nos conflictúa más no Chris; no porque soslayemos a uno por el otro, sino porque en Chris no tenemos ninguna apelación o recriminación, algo que reprenderle. Él dentro de su estado idílico encuentra que esa misma condición carece de algo –en este caso de alguien-: su esposa. Se encamina a la travesía del abismo. Pero Annie hace lo mismo empero desde el punto terrestre para descender con más ahínco al otro plano. Es el sí que nombra Nietzsche, de una afirmación sin importar si ello nos lleve a la aniquilación ya que es reconocer y admitir el evento como tal en la vida: sin rencores, sin afanes, sin ego. Para Annie le es intolerable –como suele pasar con esos sucesos-, y que cometa suicidio no demerita su postura o toma de posición. Pensadores como Emil Cioran mencionan que la auto supresión es la celebración a la vida: ya que solamente por la vida –y sólo sí- es que logramos el suicidio; y es la inmolación para quién lo ejecuta el único y verdadero sentido, a lo que no le encuentra coherencia que es la existencia.


El surcar por las encrucijadas que resulten más cómodas -por decir lo menos- no significan que sean más pobres o menos vitales que las otras. No necesitamos tener alguna patología, parafilia, o gusto masoquista por la tortura para conciliar con ellas, sino reconocer que es por esas vertientes que se permita horadar. El encuentro con la experiencia estentórea es la lenta extinción de su compañero cuadrúpedo: tanto para Chris como para Marie –e igual podríamos decirlo de Chris discutiendo en el árbol con Ian-. Las dosificaciones de razonamiento siempre nos beneficiaran; aquello en conjunto para generar incremento, ondas expansivas, magnitudes siderales que logren colocarnos en un punto angular del universo nunca explorado: innovador.


En realidad, ¿es Chris quién rescata a Annie? ¿O es Annie quién al final resarce a Chris porque él encuentra carencia; más ella simplemente jamás se reprochó su situación? Es en tanto se encuentran y separan uno del otro cuando los flujos dejan de personalizarse y asignificarse. Si la gloria y las tinieblas están de un lado o del otro no importa, lo sustancial es hasta dónde puede ser capaz de soportar el corpus la incidencia que le atosiga para salir avante. Dejan de ser un binomio; para remprenderse multiples de energías. Personalidades pre-subjetivas nunca divididas por sus circunstancias, sino entre más lejanas (como puedan verlo: ya sea él en cielo, y ella en la tierra o yendo al infierno) más eran los tropeles recorridos por sus somas.


La dicha aunque a la mayoría de la humanidad le cueste trabajo concebirla se encuentra en todo evento posible –e imposible- de la vida. La vida para Chris y Annie no tuvo un desenlace cuando uno de los dos murió, o cuando se re-encontraron, o decidieron de nuevo volver a vivir para tener otras decisiones: porque la vida no es de inicios y finales: es de procesos inextinguibles. Movimientos infinitos en cuerpos finitos para ser transversados por vehemencias moleculares que devienen herculinos para propagación anímica. Nada más, nada menos. O como el film lo muestra ver que hay vida más allá de la vida. Y eso aún estamos (siempre) por descubrirlo.

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería