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Sitara: que las niñas sueñen por fin | Meditación en el umbral #07


Meditación en el umbral #07, una columna de Fabi Bautista

¿Qué soñabas cuando niña? En mi caso, las horas desaparecían entre las paredes al imaginar historias; escribiendo un mundo para entender la realidad, para interpretarla y desdibujarla a través de mis palabras. Siempre soñé con escribir. Ahora, años más tarde, me encuentro con la vida que he construido y es ésta misma la que me ha permitido convivir con niños y niñas de diferentes edades.


“¿Qué quieres ser cuando crezcas?” Es una pregunta recurrente, no por mero acto protocolario en un intento de mantenerlos entretenidos, sino como un parteaguas para saber qué es lo que sueñan. Abogadas, bailarinas, actrices y matemáticas son algunas de las profesiones que niñas de diferentes edades me han respondido. La sonrisa en su rostro al mencionarlo no sólo es aliento, sino también significa un eco de esperanza e inspiración para las miles de mujeres que trazaron un camino para ellas, uno donde se les permite soñar y crecer.


¿Qué pasaría si aquello que tanto anhelaste pronto se viera aplastado bajo la realidad del mundo? Sitara: que las niñas sueñen por fin, es un cortometraje estrenado en el 2020 que aborda esta premisa ante una problemática latente en la sociedad: el matrimonio infantil. Fue dirigido por Sharmeen Obaid Chinoy quien, además de incursionar en la industria fílmica, es también una activista y periodista pakistaní. Su trayectoria como cineasta le concedió el Óscar en dos ocasiones por sus documentales cortos Saving Face (2012) y A Girl in the River: The Price of Forgiveness (2015). Algunas de sus líneas temáticas se centran en la inequidad de género y la violencia contra la mujer dentro de Pakistán.




En Sitara, Obaid acerca al espectador a Lahore, donde Pari —una chica de 14 años— sueña con ser aviadora. Sin emplear diálogo alguno, la historia es narrada a través de la perspectiva de su hermana de 6 años, Mehr, quien —al igual que nosotros— ignora el destino que le espera a la protagonista. Así, la trama inicia con una secuencia en la que ambas niñas construyen un avión de papel, mismo que recorre la ciudad hasta impactarse con el padre de éstas.


Aquellos primeros minutos del cortometraje ya esbozan una idea sobre la temática escogida. Simbólicamente, no es coincidencia que quien detenga el avión, la figura masculina en la vida de Pari, sea también quien coarte sus alas más adelante. El padre, en tanto individuo, reproduce una serie de convenciones sociales que —en mayor medida— son producto de un sistema que perpetúa una situación de injusticia y violencia contra la mujer al permitir los matrimonios infantiles.


Más adelante, en la quietud del hogar, observamos que el núcleo familiar está constituido por la madre (quien, como se muestra una foto, también fue víctima de este tipo de matrimonio) y otro hermano. El padre de Pari le entrega un elegante calzado, para la sorpresa y disgusto de la madre. ¿Qué significa esto? Mientras ellos discuten fuera de cámara, en la habitación, resaltan dos detalles: Pari dedica sus horas a leer sobre Amelia Earhart y, además, en un avión de papel que se encuentra en su estante se puede leer la palabra husband (esposo). Estos dos elementos se contraponen a lo largo del cortometraje: la idea de soñar y el matrimonio. La escena vuelve a la madre misma que, si bien se encuentra a disgusto con la decisión de su esposo, es quien —ultimadamente— prepara a su hija para la ceremonia.


En la recepción, Mehr —ajena a lo que está por suceder— baila y juega efusivamente al compás de la música. Todavía no comprende cómo aquel sonido que adorna la sala nupcial anuncia, para su hermana, el principio del fin y no una celebración. Más aún, esa música es un presagio de lo que ignora; en unos años, su destino será el mismo. Sólo cuando se despide de su hermana alcanza a esbozar la magnitud de los hechos mientras lágrimas recorren sus mejillas. Por su parte, el hermano mayor mira con desdén al padre mientras la familia se aleja, nadie estaba de acuerdo con su decisión.


El cortometraje cierra con un mensaje contundente: cada año, alrededor del mundo, los sueños de 12 millones de niñas no llegan a despegar. En torno a esta problemática, Maria Barcons Campmajó[1] apunta en su artículo “Los matrimonios forzados como violencia de género: aspectos controvertidos desde los feminismos” que, “al hablar de la complejidad de matrimonios forzados” es necesario “poner atención a los múltiples factores de opresión” (2019, p. 41). En este sentido, es preciso tomar en cuenta ejes como el género, edad, origen, clase social, territorio, cultura, nivel educativo, idioma y estatus legal, entre otros.


De esta manera, podemos identificar al menos cuatro elementos que se entrecruzan en el cortometraje de Sitara:


  • Género. Dado que es una problemática que afecta en su mayoría a mujeres y niñas, quienes se encuentran en una posición de desigualdad ante los hombres. Asimismo, consecuencia del matrimonio forzado, éstas son particularmente vulnerables a ser “sometidas a posibles abusos en el ámbito sexual, en la salud reproductiva y en el ámbito de la violencia doméstica” (Beltrán, 2016, p. 49).

  • Edad. Pari tiene 14 años cuando contrae matrimonio. En contraparte, su esposo es visiblemente un hombre de mayor edad. Desafortunadamente, el caso de Mehr no queda en la ficción, sino que refleja cifras devastadoras: pese a que en Pakistán la edad legal para contraer matrimonio es de 18 años para los hombres y 16 para las mujeres, la UNICEF señala que el 70% de las niñas se casa antes de esta edad, empezando incluso desde los 5 años.

  • Origen y cultura. la película ahonda esta problemática en un entorno particular: Lahore, la capital del Punyab paquistaní. Gran parte de este atentado contra los derechos de niñas y mujeres reside en la tradición; “específicamente reglas preislámicas, no escritas, que conforman un código de honor en las sociedades” (Carranca, 2013, párr. 22) donde el matrimonio no significa sólo la unión entre individuos, sino entre familias, quienes son las que ejercen esta coerción.


¿Se debe permitir este tipo de crimen bajo la consigna del respeto a una cultura que no es la nuestra? No pretendo caer en una visión eurocentrista y hegemónica asumiendo que —símbolo de un aparente progreso— en occidente la problemática de los matrimonios forzados y, específicamente, de los matrimonios infantiles no ocurre. Apelo entonces a la idea de los matrimonios forzados “como una violación de derechos fundamentales” al transgredir la autonomía personal de los individuos.


En la actualidad, organismos como las Naciones Unidas, a través del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, y la UNICEF, han buscado implementar estrategias para detener esta problemática. No obstante, el camino por conquistar aún es largo. De hecho, el Centro Internacional para el Estudio de la Mujer apunta que — a nivel mundial— “diez millones más de niñas menores se casan cada año; una cada tres segundos” (Carranca, 2013, párr. 12).


En su discurso de aceptación a los premios Óscar del 2012, Sharmeen Obaid concluyó pidiendo a las mujeres pakistaníes que no dejaran de soñar. Más adelante, en el 2016 —al ganar nuevamente la máxima presea— afirmó cómo el cine no sólo tiene el poder de reflejar la realidad, sino también de cambiarla. Son estos los dos mensajes que me gustaría recalcar. La reciente legalización del aborto en Argentina, así como la prohibición a la mutilación genital femenina en Sudán son prueba de que es posible construir un mundo cada vez más justo para las mujeres. Aunque devastador por la temática ahondada, es necesario confrontar la crueldad, injusticia y violencia que sufren millones de niñas y mujeres en el mundo. ¿Cómo puedo cambiar la realidad si la desconozco? El arte, configurado como un grito de denuncia, implica para nosotros no sólo un despertar, sino también una posibilidad de lucha, un espacio para soñar.




Notas


[1] , Maestra en Estudios de Mujeres, Género y Ciudadanía por parte de la Universidad de Barcelona.



Bibliografía


-Barcons, M. (2019). Los matrimonios forzados como violencia de género: aspectos controvertidos desde los feminismos. Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho. 21, 28-48. https://ddd.uab.cat/pub/artpub/2019/218683/Los_matrimonios_forzados_como_violencia_de_genero.pdf


-Beltrán, S. (2016). LOS MATRIMONIOS FORZOSOS DESDE UNA PERSPECTIVA DE

GÉNERO, DERECHOS HUMANOS Y MULTICULTURALISMO. Archivo Abierto Institucional de la Universidad Carlos III de Madrid.

https://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/24065/matrimonios_beltran_IJCPDG_2016.pdf?sequence=1&isAllowed=y


-Carranca, A. (2013). El drama de las niñas novias de Pakistán. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-13144836#:~:text=La%20edad%20legal%20para%20casarse,casan%20antes%20de%20esa%20edad.

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