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The Distillers: “Coral Fang” | Las constantes briagas del abstemio #06


Las constantes briagas del abstemio #06, una columna de Juan Rey Lucas


No tenemos nada mejor que hacer que ver la televisión y beber cerveza

Black Flack


Juntos permanecemos, divididos caemos

Agnostic Front


Nos introduciremos con una de esas bandas que apenas y trascendieron los diez años (de 1998 a 2007). Sus albúmenes aparecieron –coincidentemente- consecutivamente pero que también sacaban sencillos o aportaciones esporádicas. Ahondaremos en el tercer –y final- disco de la banda. El cual podría ser considerado el mejor (quizá también porque es al que se le hizo mayor publicidad), pero que contiene mucho talante punketo sin demerito de ello. Después de que la banda en sus inicios contará sólo con agentes femeninos. Es ya en este periodo donde permuta y así sus cambios: con Andy Granelli en la genial batería, Ryan Sinn en el bajo, y Tony Bradley en guitarra. Y por supuesto la fuerza y arropo de todo el equipo musical descansa en la presencia descomunal, atroz, grotesca, y visceralmentesexual de Brody Dalle. En todo momento The Distelleres parece que jamás suelta la rienda del animal que acaba de crear para darle siempre hambre y en todo instante suelte zarpazos y mordidas, pues, engulle lo que sea capaz para realizar una simbiosis en quien escuche a la bestia “Coral Fang”. Descubrimos alta potencialidad en el primerizo disco homónimo “The Distillers” y el bienaventurado “Sing Sing death house”. Pero aquí la expresión del buen punk, del rock, del grunge, tiene su expansión fructífera y robusta. El disco comienza con indudablemente la mejor canción en la historia de la banda. La chalada, enajenada, colérica y loca “Drain the blood”. Todo el grupo se encuentra en la perfección melódica; cada instrumento obtiene de sí la impecable fuerza para demostrar una creación sui generis. Aparece la descompuesta (en el mejor de los sentidos), amorosa, y diligentemente consiliadora “Dismantle me”. Chocamos con la suicida, y martirizante “Die on a rope”. Nos enfrentamos con una de las tranquilas: la cuasi-isócronica “The gallow is god”. El descontrol vuelve a hacer su estupendo ruido con la demente, poéticamentedesequilibrada, y majareta (y tema título del disco) “Coral Fang”. La banda aprovecha y pareciera que nos da un time para percibir todo lo que pase o acontezca a través de nosotros. Prosigue la flemática y desesperada “The Hunger”. Retornamos al torrente rockero con una de las rolas más increíbles de la banda: la híper veloz, esquizoide, taquigráfica y alada “Hall the mirrors” (ese coro profundamente lleno de dolor y amor: “te jodí en/ en el ojo de mi sol/ en el ojo de mi sol”). Procedemos con la velocidad musical: nos trepamos en la vertiginosa, cariñosa, y tierna (¡en serio!) “Beat your heart out”. Y llegamos a la menesterosa “Love is paranoid”. Reanudamos las fuerzas con la quizá sea la más digerible en sentido melómano: la poperona “For tonight you´re only here know”. El último track cierra muy a la vieja usanza de lo que debería ser un disco punk. Es decir, desastrosamente. Con una rola que abarca los doce minutos, nos desplegamos con la desorientada, ofuscada, turbada y aturdida “Death sex”. Todo el disco cae en esplendor en tanto que hay de todo: excesos, poesía letristica, movimientos a-rítmicos, convulsiones, degradaciones, voluptuosidades, espasmos, delirios, comas, fracturas, dolor, candidez, desvaríos. Pero sobre todo lo que habita, existe y persiste es una exorbitante banda devenida corpuscular para hacerse criminalmente granítica.


La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería