Trilce se posa en ... (José Natsuhara) | 1º puesto Poesía 2019 Juegos Florales U. Autónoma del Perú



Ofrezco este atentado a la lógica

Hilda Mundy


El mar inundó mis zapatillas & supe que estaba destinado al poder

& a tus ojos relinchudos que van & vienen,

a la fluorescencia de las flores, a tus caderas fosforito señalando

el camino de la sangre & las navajas amish atadas al tobillo,

La bonne vie / A man's got to do what a man's got to do / repetías este estribillo

mientras arrojábamos mi cuerpo a las bestias & me decías rodeada de huaris e illimanis,

Este es el precio de escribir bonito:

El remix atrevido de la degradación humana en Mi Menor / El límite de

la comprensión de los placeres / Tu sed desorbitada persiguiendo las bodegas / La Iluminación Eléctrica / Acostarme a tu lado cuando el

granizo cae & el pensamiento es obra intocable a la espera de un recién destapado Dios. Regreso de ti como

una experiencia que se da a los sentidos purificados de la challa & la fértil gusanera,

regreso de ti sobre mis pasos vivo & amplio & leo a Whitman ¡El lúcido metralla!

muy dentro de mi corazón leo Hojas de Hierba & hay un viento helado que lo congela

todo menos a mí, me paseo intocable entre combis desenterradas, fósiles

del futuro para una arqueología de lo sacro & esquizoide,


[doy tres vueltas en la cama]

& me muestras el revés de lo poético: o lo poético llameante:

Un olor que apesta al abandono de tus padres. Tus temblores nocturnos generando

un rumor que me despierta al otro lado de la frontera peruano-boliviana, este odio

colosal que se arrastra por los cerros & explanadas, eso que convive con los sueños &

está al lado de la ternura de la infancia como una sonrisa negra & virulenta que se

esparce entre la niebla: Veo nacer bebés desnudos & sangrantes, larvas que surgen espontáneamente de una costa peruana amarilla & abierta en un tajo irreparable.


Hay un viento helado digo, que los acongoja a todos menos a mí, no me da miedo morir como un Noé Delirante, & me abalanzo bien bacán sobre el infierno & veo desde

mi hamaca las olas & las surfers pastando el flujo de la conciencia.

El preludio de la chamba / bis dann! / bis gleich! / El secreto de la

rosa es desenfundar el lapicero más rápido que la desgracia.


Trilce se posa en un libro de introducción a la vida académica,

(ahora que ella & yo nos encontramos lejos, la distancia

le da significado a mis lentes de sol / al sol de mis lentes)

& en la primera de las páginas se lee: Estas son también las visiones del ropero,

Una LUNA DE PAITA o una trocha

que asocia el amor & el pánico con el conocimiento.


Entonces camino de la mano de las bibliotecas & hablo con las muchachas que

huelen a ansiedad & narcóticos / un vaho de adicción tecnológica inunda

sus manos / las tranquilizo / les regalo una moneda de plata de la mente

& me retiro mientras deslizo mi mano por mis lóbulos presionando fuertemente mi corazón. Si estuvieses aquí te llevaría a ver el mar de Villa El Salvador,

te mostraría la facultad que se alimenta de

las preguntas más divertidas que han sido tatuadas en tu rostro de amapola & aluvión.


Fuiste tú la que inundó mis zapatillas & no este mar,

& ahora llevo la cuenta a todos los restaurantes (que tu nombre se asemeja

a una mujer, a una academia & a un poemario de la nada), tengo la conciencia de lo que

este país mal que bien me depara,

de mi propio destino de escriba & simio atado a la liana de lo oscuro, de lo próximo en el poema por escribir que sabe a acero

& se enturbia en las esquinas de mi barrio,

en los míticos mercados en los que recorro el mundo

& recolecto todo lo que tu llanto de sirena desea que recolecte en una

bolsa de rafia a punto de reventar, mi amor, yo no conozco otra cuestión además de este ritmo, esta búsqueda epiléptica rumbo a la autodestrucción.


Llegué en esta vida así a tus ojos: un ave de caza apellidado Pantera.

Un seguidor de lo que aún no es el mañana.

Un hombre peligroso & el sonido alegre de su tambor.




José Natsuhara, noviembre 2019.

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La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería