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Un escritor peligroso que llega una vez cada 30 años (LA GUERRILLA ELEGANTE de José Natsuhara) | HE7


Habitación Esférica #07, una columna de Karina Medina

José Natsuhara se siente un escritor peligroso; pero en la guerrilla se le vuelve preciso, tomar de la cintura a la elegancia y asegurarse de que esta será su eterna mujer. Pero también se asegura de que por la vida - la guerrilla - los últimos pobladores de este planeta no lo confundan como un poeta más de los tantos que abundan en el globo porque, a ciencia cierta, los detesta.


Natsuhara es soberbio, sin vergüenza, vulgar, pasional pero es purito amor; y esto último justifica sus letras y la postura que presenta en su obra poética. Porque tiene a la poesía bien en alto aunque a veces el lector pueda sentirse aludido y con el pudor activado. Al fin y al cabo, la sinceridad es su pañuelo y la libertad su estandarte. Y pues de eso se trata la poesía: de la libertad de escribir aunque lo dicho agrade tan solo a uno + uno.


Hay algo de trueno en mi lapicero

que me convierte en un escritor peligroso

esta transparencia

(…)

que tanto daño le han causado

a los viejos de este oficio

y a las jóvenes promesas

yo he pecado, hermanos

y su miedo es justificado

hay un minotauro golpeando las 4 esquinas

derrumbando sus torpes poemarios

afilando su cuerno

señalando la tragedia

de este país

que ha encontrado el amor

pero a nadie quien se atreva a cantarlo

ese poeta que llega una vez cada 30 años

el Dr. Electroshock

el zambo inteligente

el superman ése

al que sabotearán con kriptonita

y que se ríe a mandíbula abierta

de ustedes.

La Guerrilla Elegante es un conjunto de poemas en el que el autor saca a flote la personalidad de todos sus personajes interiores. Natsuhara se descubre constantemente y, por lo visto, se conoce lo suficiente; y es justamente por esta virtud que posee, que los poemas de esta obra contienen personajes que comparten curiosamente un mismo carácter. El yo personal es un varón que está en un estado de indignación/excitación constante por asuntos que aborda a manera de espectador. Pero José Natsuhara es un espectador involucrado, porque a pesar de lo renegado que está por tanto chistoso que anda suelto por ahí, forma parte de la escena, del espectáculo teatral, de la comunidad y la colectividad que es la poesía. Todo lo anteriormente mencionado se justifica en la catarsis que muestra por medio de su poesía. El autor se ha vuelto un participante activo en lugar de ser un voyeur pasivo, se alza en protesta, se ha vuelto mujer, vuelve a ser un hombre otra vez y se vuelve a percibir a sí mismo en la escena del crimen donde la poesía es la única víctima.


Ante tales superhumanos del pasado ¿Qué respeto puede mostrar la comunidad ahora que la poesía no está vinculada a la magia? En todos los continentes han existido “guerrillas” que han empleado la magia de las palabras como un arma en forma de resistencia: maldiciones, rituales, posesiones, invocación de tempestades.

¿Han visto alguno de estos prodigios en un recital? Es improbable, y sólo por eso se debería dudar de quienes reciten poemas ante el público. Mínimamente, deberíamos coserles de una buena vez el hocico antes de reconocernos dentro de esta “tradición” poética. Entonces, en vez de tratar al poeta como sirviente, el público, tras un recital, debe salir cagado en los pantalones y a rastras del local, pensándoselo dos veces antes de regresar a un espacio donde se realicen estas invocaciones.

En la conclusión formulada por Platón en cuanto al discurso poético, las artes y el espectáculo, el eterno filósofo dijo que la poesía es el lugar donde, unos ignorantes son invitados a ver a unos hombres que sufren. Acotó que lo que la escena poética/ teatral ofrece es el espectáculo de un pathos, la manifestación de una enfermedad, la del deseo y del sufrimiento, es decir, de la división de sí que resulta de la ignorancia. Considerando tal discurso, la deducción lógica que me aborda es que tal enojo mora también en el corazón del autor de La Guerrilla Elegante. Es por eso que Natsuhara se convierte en un apóstol de aquella poesía que se hace a los gentiles y aborda los temas de la guerrilla cotidiana como parte de sus versos pasionales. De esta manera, como suplicaba Artaud al espectador/artista/poeta, Natsuhara asegura su participación vital en una sociedad de la que analiza en cada segundo de su latir y escribe sobre ella mientras la contempla bajo diferentes enfoques.

Mi nombre es Claudia Timaná, pero puedes llamarme Babel. (...)

Mis piernas son gruesos fierros hundiéndose en la tierra y elevándose

por los aires con el swing de una ramera ascendiendo a los infiernos.

Mi piel es una mezcla de cemento y elementos punzocortantes

bañados en virus informáticos, peste y enfermedades fantásticas.

Mis huesos son una maquinaria de arte marcial peso Fatal Fury.

Y mi cabeza es una azotea desde la que se lanzan de cabeza los

superhéroes negativos, a 1 000 kilómetros por hora,

y desde la que contemplo el Imperio.

Este es el tiempo de la audacia.

Y me declaro la primera mujer en escribir poesía.

Que cada quien tome lo que le pertenece.

Los 51 poemas de la Guerrilla Elegante tienen temas diversos pero lo cierto es que en todos ellos el yo lírico se muestra (y no puede evitarlo) como un animal que no puede con su genio. Es tiernamente sexual, enamoradizo y contemplativo; y aunque se aborden temas póliticos y sociales, los personajes principales de los poemas se sitúan en escenarios cotidianos, explotan en sensaciones cien por ciento reales haciendo que el lector se sienta identificado. En todos los poemas se siente el ritmo de José aunque abandone el nombre.

Cierra tu boca José,

ve,

a comerte la ternura

al gras,

reclama 2 salchipollos

cualquier huevada

pero vete

lejos

o te morirás de amor.

El poemario se divide en cinco partes y cada cual lleva por nombre un título bastante peculiar. Sin embargo, no hay un tema en específico que se aborde únicamente en cada apartado; todo lo contrario, el ritmo de la prosa y el verso de Natsuhara tiende a desbordarse con la misma armonía y el mismo latir en toda la obra completa.

Siempre he creído que los poemas escritos por un poeta consciente no tienen necesariamente que mostrar la realidad del autor. Sabemos, a estas alturas del juego, que el yo personal se revela en el ritmo de una obra poética completa. El yo lirico son los personajes y sus discursos, sus explosiones, sus catarsis, sus clímax y sus voces en función al yo personal. Pero todas las piezas de un poemario si contienen, obligatoriamente, el ritmo del autor. El ritmo de la obra poética de un autor, de un escritor contestatario, de un poeta animal es el boom boom de su corazón y de sus genitales. Conforme late la poesía de un escritor rebelado, así mismo late este mientras hace el amor, mientras come, mientras expulsa sus necesidades orgánicas. Fue agarrándome de esta premisa que pude entender la poesía de José Natsuhara. Porque el autor quiere escribir en verso pero su pasión desbordada lo expone a una prosa larga y completa con un ritmo golpeador mitad rockanrolero, mitad cumbiambero. Esto es alucinante porque le permite al lector mantenerse en la sensación constante de que se encuentra de pie en el límite de la elegancia y la informalidad de la expresión del verso. Pero jamás en la huachafería.

Lodo en la Armenia del esclavo, zumbido de trompos en el oído de

los emperadores que venden cigarrillos

y demás souveniers a los poetas.

(…)

Lodo en mi Armenia de años mozos,

quiero pensar que el chiste es un balazo,

y que los cadáveres que se apilan en este holocausto muy lejos de mi Lima,

no son otra cosa que fantasmas del smog de los volkswagen.

(…)

Yo no soy un hombre sencillo,

aun cuando estoy frente al tanque de Tiannamen, soy un Dios,

mi glande es un astro que gira alrededor de mis ojos

de maldito genio. Y mi orgullo es

fantástico como su caída sobre el mantel recién lavado de tu mesa.

Imagino que Natsuhara se siente un Superman como lo dice uno de sus poemas en el apartado que lleva por título Usa tu poemario para encender una parrilla. Y está bien porque más vale estar contento uno mismo con lo que escribe. No sé por qué pero presiento que en este país cuando uno más dice la verdad, más se nos rechaza. Pero ¿Qué le vamos a hacer? Algún día, realmente espero que algún día, todo poeta sea un buen lector y crítico a la vez. Más nos vale no solo leer, sino también entender lo que leemos; y en esto cito las referencias de Natsuhara en la que habla de aquellos a quienes le ayudaron a escribir La Guerrilla Elegante: Cesar Vallejo, Luis Hernández, Estela Chambi, Abraham Valdelomar, Guillermo Chirinos, Rodolfo Hinostroza, José Watanabe, Alberto Hidalgo, Maria Emilia Cornejo, Enrique Verástegui, Flaviana Sensi, Martín Adán, Cristobal Campofé, Blanca Varela, etc.

Y citando a Natsuhara, hablando Varela, me despido.

Varela, Blanca. (1926: Lima). alcanza el satori. & la ecuanimidad se origina en lo profundo del corazón de un recuento fragmentado del talento: Perú. El rocío de la jora & el sudor espléndido de un mochica enfurecido. / Don’t touch me, I’m a real live wire /. Yo no opto por las antologías, opto por los panteones & la consecuente guerra todos contra todos, la eugenesia literaria. & fue menester una chamba ardua en la que mis nalgas se coronaron de músculos & los días & las noches cayeron sobre mi escritorio, sobre la bitácora de viaje, en cada uno de los ojos desorbitados de la infamia & la impaciencia. Varela se deshizo de esta pose que arrastró medio país por el desagüe, la bohemia, el destino trágico, la debilidad de los albatros, la feria clown multitudinaria de las artes, las familias disfuncionales & su prosopagnosia, la histérica voz de la razón emputecida por la liquid society & aquí estamos, aquí resistimos & almorzamos cuy chactado. Varios autores. Tomás Ruiz & una editorial llamada Camión & su paso por las rejas al ganar un concurso de poemas. Este Tigamfs, planeta de sci-fi que leí en un rito caoísta o cómo hacerle al Sechura el desayuno en luna llena (...)




Link para descargar gratuitamente el poemario La Guerrilla Elegante: https://www.triadaprimate.com/laguerrillaelegante

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería