VERDADERA IGUALDAD: Cómo las criptomonedas salvan a los "Sin Bancos" o minorías


Economía Ciberpunk #02. Una columna de Kenneth Skyfall


Actualmente existen una serie de legislaciones y prohibiciones que inhiben a ciertos individuos poder acceder a dinero, crear cuentas bancarias o realizar transacciones de compra y venta. A estos individuos se les llama en el sistema económico y legal como los “sin bancos”. Ejemplo de estos, los menores de edad, mujeres en culturas dependientes, delincuentes, etc.


Bajo esta premisa tenemos una serie de individuos que ven su desarrollo económico truncado al igual que sus planes de vida. Pero, para estos escenarios, los sistemas criptográficos han logrado devolver o dar la posibilidad de independencia e integración. Independencia e integración que “sin banco” deberían tener derecho a tener según lo estipulado por la ONU.


Un ejemplo donde las criptomonedas han logrado brindar prosperidad a la economía de una minoría aplastada por cuestiones religiosas se encuentra en Afganistan, donde las mujeres solo pueden realizar actividades del hogar y si quisieran tener cuentas bancarias o si quiera manejar dinero o incluso trabajar, no podrían o solo podrían acceder a estas a través de la intervención de un hombre.


Roya Mahboob es una dama que ha enfocado sus esfuerzos en lograr que las mujeres de su nación tengan la capacidad de laburar y brindar apoyo económico a sus hogares ya sea por necesidad o por conseguir independencia. Para esto se valió de las nuevas tecnologías de nuestra era, principalmente internet y su ONG Digital Citizen Fund con la cual ha logrado capacitar a más de 12,000 mujeres.


Roya Mahboob, empresaria de Afganistán. Fundó y se desempeña como CEO de Afghan Citadel Software Company, una compañía de desarrollo de software de servicio completo con sede en Herat, Afganistán.

Desgraciadamente, luego de que muchas de que estas damas lograran economizar su trabajo en redes, estas no podían acceder a su dinero pues muchas de ellas, si es que no todas, no tenían cuentas bancarias ya que en territorio talibán esto solo puede ser realizado por hombres o con la compañía de un varón (principalmente el esposo, producto de un matrimonio forzado, o el hermano como último recurso en la pobreza o la viudez).


En este escenario Roya MahBoob decidió aprovechar las fintech, específicamente las cripomonedas y su sistema de blockchain para que estas damas pudieran tener un sistema sobre el cual realizar transacciones económicas y poder emprender negocios e incluso independizarse tras malos tratos en sus matrimonios. Un caso interesante que relata Mahboob en el podcat “Unchained Podcast” de la revista Forbes, es el de una mujer la cual se unió a su proyecto y que por medio de él obtuvo trabajo. Con el dinero que ganó con criptomonedas, logró pagar a un abogado para divorciarse de su esposo, el cual la agredía con la “clásica” brutalidad talibana.


Es así que niños y adolescentes alrededor del mundo en situaciones de maltrato logran obtener dinero para de esta manera contratar a quienes puedan responder por ellos en el absurdo y mal llamado “mundo adulto” (principalmente abogados), a la vez que comienzan a ser capaces de impulsar la economía de su país.


De esta forma tenemos también a los expresidarios quienes no pueden acceder a trabajos (pues la mayoría te exige la declaración jurada de no tener antecedentes penales) o siquiera comenzar actividades comerciales, regresándolos así a la informalidad y, probablemente, una vez más a los actos ilícitos. Implementar un sistema de pago, compra y venta a base de criptomonedas donde su condición no es impedimento, funcionaria para una efectiva reintegración a la sociedad del reo y por lo tanto impidiendo que este retome el camino delictivo.


En conclusión, este sistema económico nacido de las criptomonedas puede salvar vidas, ayuda a los infantes a defenderse, a excriminales en busca de enderezar su vida, y ayuda a mujeres en países donde no tienen derechos (se podría decir que las criptomonedas hacen más por la pelea feminista que la mayoría de feministas actualmente).

La web de TRÍADA PRIMATE y todo su contenido pertenece a José Natsuhara, amo y señor de los confines del arte contrasistema y asesino de palurdos ajetreados empleados de la vara y la patética sobonería